Hay lugares que dejan de ser simples comercios para convertirse en parte del paisaje de un pueblo. El “Todo x $1,99” de San Andrés de Giles era, sin dudas, uno de ellos. Ese local de la calle principal era una postal cotidiana que, desde esta semana, solo habitará en la memoria de los gilenses.
Después de décadas abierto al público, el icónico local cerró sus puertas. Esta semana, sus estantes ya se ven vacíos, y el cartel que sobrevivió al paso del tiempo —con esos números de oferta que prometían un mundo de cosas por monedas— se convirtió en el último testigo de la Argentina de los años 2000.
Un fenómeno que marcó una era
Para entender la magnitud de lo que se va, hay que viajar en el tiempo. Corrían los años 90, la época del 1 a 1, cuando dos pesos valían dos dólares y los famosos negocios “Todo x 2 pesos” invadieron el país. Eran templos del consumo, hiperabastecidos de artículos de todo tipo: juguetes de colores, vajilla de plástico, adornos, herramientas pequeñas y mucho más.
San Andrés de Giles no fue la excepción. A finales de los años 90, en plena fiebre de la convertibilidad, abrió sus puertas en la Rivadavia un comercio enorme que prometía todo. Primero se llamó “Hipertodo”, y con los años, mutó en el recordado “Todo x $1,99”. Su cartel, con tipografía sencilla y ese precio, se convirtió en un símbolo que resistió crisis, cambios de dueño y el paso de las modas.
Sin embargo, ni el más firme de los carteles pudo detener el tiempo. El 2026 llega con la noticia del cierre definitivo. En los próximos días, ese espacio que durante más de veinte años fue sinónimo de regalería y bazar será ocupado por un nuevo comercio, dejando atrás una historia que comenzó a fines del milenio pasado.
Acapulco, El Grillo y el alma de la Rivadavia
Antes de ser el reino de los dos pesos, ese local ya había sido escenario de otros momentos dorados del pueblo. Los más veteranos aún recuerdan que en la década del 70, allí funcionaba una pizzería llamada “El Grillo”, que muchos, con cariño, bautizaron como “El Grillito”. Luego, en los años 80, el local se convirtió en el mítico bar “Acapulco”, un punto de encuentro de otra generación.
Hoy, al ver el cartel del “Todo x $1,99” aún colgado, como un fantasma amable que se niega a irse, uno no puede evitar sentir esa nostalgia agridulce. Porque más allá del negocio, lo que cierra es un pedazo de la historia cotidiana de San Andrés de Giles. Un capítulo que, como aquellos juguetes de los 90, se guarda en la caja de los recuerdos.






