Las llamativas marcas circulares que durante la mañana del sábado despertaron curiosidad y especulaciones en el noroeste de la provincia de Buenos Aires no fueron producto de fumigaciones aéreas, geoingeniería ni control climático. Se trató, en realidad, de estelas de condensación generadas por aviones comerciales que permanecieron en el aire aguardando turno para aterrizar en Aeroparque, debido al intenso tránsito aéreo del fin de semana.
El fenómeno fue advertido por vecinos de San Andrés de Giles y también en localidades cercanas como Luján, Mercedes, San Antonio de Areco, Carmen de Areco, Pilar y otras ciudades de la zona. En cuestión de minutos, las redes sociales se llenaron de imágenes y videos que mostraban extraños dibujos circulares en el cielo, lo que disparó una catarata de comentarios con teorías que iban desde el control climático hasta supuestas fumigaciones encubiertas.
Sin embargo, según pudo saber Infociudad, no hay nada misterioso detrás de esas huellas. Se trata de aviones comerciales con destino a Buenos Aires que, debido a la alta demanda de tránsito en Aeroparque, debieron esperar su turno para aterrizar, realizando maniobras circulares en el aire —conocidas como “holding”— que quedaron registradas en sus trayectorias.
Esta información fue verificada a través de radares y aplicaciones de seguimiento de vuelos como Flightradar24, donde podía observarse con claridad el recorrido en círculo que efectuaron esas aeronaves. Incluso algunos vecinos aseguran haber visto los aviones en el momento que pasaron por el cielo de San Andrés de Giles.

Y las líneas blancas que dejaron a su paso no son más que estelas de condensación, un fenómeno atmosférico completamente normal. Se producen cuando el vapor de agua expulsado por los motores de los aviones se congela al entrar en contacto con el aire extremadamente frío de las capas altas de la atmósfera. Si las condiciones de humedad y viento son favorables, esas estelas pueden permanecer visibles durante varios minutos, e incluso expandirse hasta formar nubes alargadas que se cruzan entre sí.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) española distingue tres tipos de evoluciones de estelas:
- Las de vida corta, que desaparecen casi tan rápido como pasa la aeronave y ocurren cuando la humedad es baja.
- Las estelas largas, que pueden durar horas si la humedad es elevada, pero no se expanden ni crecen.
- Las estelas persistentes, que van engordando y haciéndose más anchas de forma irregular a medida que la nube crece. Se producen cuando la humedad en la atmósfera es muy próxima al nivel de condensación.
Estos procesos naturales se conocen desde hace décadas y no implican fumigación ni sistemas ocultos.
A pesar de que en los últimos años ha cobrado fuerza en internet la teoría de los llamados chemtrails, que sostiene —sin ninguna evidencia— que los aviones dispersan sustancias químicas con fines de control climático, sanitario o poblacional, la comunidad científica internacional coincide en que no existe prueba alguna que respalde esas afirmaciones. Lo que vieron los vecinos del noroeste bonaerense el sábado fue, simplemente, el resultado de la física y la meteorología aplicadas al tránsito aéreo: aviones girando en el cielo y el frío haciendo su trabajo.






