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A 205 años de la Batalla de la Cañada: San Andrés de Giles, escenario de una gesta que marcó la historia nacional

Hablamos con la historiadora local Graciela León para recordar esta fecha. ¿Cómo fue el paso de la batalla por nuestra incipiente localidad?

El domingo se cumplió un nuevo aniversario de la Batalla de la Cañada de la Cruz, un hecho crucial que el 28 de junio de 1820 tuvo como escenario principal los territorios que hoy comprenden los partidos de San Andrés de Giles, Luján y Exaltación de la Cruz. Para conocer en profundidad los alcances de este enfrentamiento que marcó un hito en la historia argentina, Infociudad dialogó con la historiadora local Graciela León, quien destacó la relevancia de esta fecha para la comunidad gilense.

El contexto nacional y los tratados olvidados

Para comprender la magnitud de la batalla, Graciela León situó el escenario político de la época. “En el año 1820 la situación de nuestro país era muy seria, muy complicada. Se habían agravado los enfrentamientos entre Buenos Aires y los caudillos del interior”, explicó la investigadora.

En ese contexto, el gobernador de Buenos Aires, Manuel de Sarratea, buscó sellar la paz con los principales caudillos del litoral. “Sarratea firma con los caudillos en febrero de 1820 lo que se llamó el Tratado del Pilar. Anteriormente, que a veces los libros no lo mencionan mucho, se había firmado otro tratado, que es el Tratado de Luján, porque se firmó en Luján“, recordó Graciela.

Sin embargo, la paz acordada duraría poco. “El Tratado del Pilar parece que tenía también una letra chica, que decía en forma prácticamente secreta que se le iba a entregar armas, dinero y alguna que otra embarcación a Pancho Ramírez”, reveló la historiadora. Al conocerse estos detalles en Buenos Aires, el descontento fue inmediato. “El gobernador y caudillo Estanislao López, que ya se había retirado a Santa Fe, respetando las cláusulas del tratado, se enojaron mucho y resolvieron invadir Buenos Aires”, agregó.

El desarrollo de la batalla

Ante el avance de las fuerzas de Estanislao López, el gobierno de Buenos Aires designó al General Soler para resistir la invasión. “Soler comienza al enterarse de que entra López en la provincia de Buenos Aires. Entonces moviliza a sus tropas también para el enfrentamiento que parece inevitable”, relató Graciela León.

Ambos ejércitos se establecieron a orillas de la Cañada de la Cruz. El frente de batalla va a comprometer lo que ahora son jurisdicciones de los partidos de San Andrés de Giles, Luján y Exaltación de la Cruz. A ambos lados de la Cañada, en ambas orillas, ahí se enfrentan los ejércitos. Soler va a estar ubicado en el margen de la derecha y López en la margen izquierdo”.

La batalla tuvo un desenlace definido en pocas horas. “Al mediodía comienza la lucha y termina a las 4 de la tarde con el triunfo de López, del caudillo santafesino. De los federales, digamos, porque acá también se estaba jugando federales y unitarios”, explicó. “Soler se retira y en el campo quedan 300 muertos”, añadió.

La historiadora local destacó una particularidad táctica utilizada por las fuerzas de López. “Hay algo curioso. López tiene gauchos, tiene dragones santafesinos, hay un grupo de chilenos, pero hay algo muy particular. Un grupo de indios, señaló.

Sobre la participación de estos últimos, Graciela León explicó su función: “En determinado momento del enfrentamiento armado, Soler ordenaba que los indios tocaran sus instrumentos de percusión. Los indios tocaron sus instrumentos y era un gran bochinche. Parecía que venía otro refuerzo muy grande, cuando en realidad era eso. Era una cuestión psicológica. Como hacía Gómez con sus gauchos, que le pegaban a los guardamontes y parecía que venía un gran ejército por el ruido. En realidad no eran tantos, pero muy ingeniosos y muy valientes”, relató entre risas.

San Andrés de Giles, testigo de la historia

Durante la entrevista, la historiadora reflexionó sobre el impacto que este hecho tuvo en los vecinos de la incipiente comunidad. “¿Cómo participábamos nosotros? Yo me pregunto, ¿cómo se habrán enterado los vecinos de San Andrés de Giles de esto? ¿Cómo habrán reaccionado? ¿Se habrán tenido miedo? ¿Se habrán tomado precauciones? En fin, uno lo pregunta. Las respuestas las tienen los investigadores de historia”, reflexionó Graciela

Sobre cómo era San Andrés de Giles en 1820, la historiadora precisó: “Era una comunidad chica, sí, pero estaba creciendo. Nosotros estábamos a punto de tener nuestra autoridad propia”. Y añadió: “Los vecinos se movilizaban mucho, los vecinos de Giles. Vos imaginate que estamos en 1820 con este acontecimiento bélico y Giles fue fundado en 1806. Así que estamos ahí, en crecimiento diríamos”.

León también explicó cómo se movilizaban las tropas en aquella época y cómo los habitantes de la zona pudieron haber sido testigos del paso de los ejércitos: “Cuando avanzan tropas, no avanzan todas juntas, sino que van por separado. Grupos separados van haciendo camino a un destino final, al campo de batalla, pero nunca avanzan juntos, siempre por separado”. Y agregó: “Posiblemente por acá muchos vecinos de Giles pueden haber visto pasar tropas de la batalla de la Cañada de la Cruz”.

El monumento que recuerda la gesta

Para finalizar, Graciela León hizo referencia al monolito que se erige a orillas de la Cañada de la Cruz como testimonio de aquella jornada. “Un monolito que recuerda este enfrentamiento y recuerda también los 300 muertos que allí quedaron. Y que seguramente están sepultados por ahí. Seguramente, porque no iban a llevar 300 muertos a un cementerio. No se podía, de acuerdo a los movimientos de las tropas de la época”, concluyó.

La investigadora cerró su reflexión con una frase que resume el espíritu de la conmemoración: “El 28 se recordó ese día, ese enfrentamiento. Y es la participación de estos pueblos chicos, de nuestra patria chica, en la historia grande de la patria”.

A 205 años de la batalla de la cañada: san andrés de giles, escenario de una gesta que marcó la historia nacional
El monolito ubicado a orillas de la Cañada de la Cruz recuerda a los 300 caídos en la batalla del 28 de junio de 1820, un hecho que tuvo como escenario los partidos de San Andrés de Giles, Luján y Exaltación de la Cruz.

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