Durante el mes de mayo Facebook se inundó de fotos de una galga joven color café con leche. Sus dueñas no paraban de publicar imágenes pidiendo ayuda para recuperarla. “Es que la queremos demasiado” explicaba Kuyen Reale, vecina de nuestra ciudad, para que por favor compartan en las redes sociales. Los días pasaban y todas las mañanas subía una nueva foto de “Joplin” relatando la angustia. Alguien la había robado y la tenían secuestrada para utilizarla en pos de intereses particulares. “Un día se salió a la vereda y aun sabiendo que tenía dueño la subieron a un auto y jamás volvió” cuenta en la actualidad.
Tuvieron testigos y testimonios que apuntaban hacia el responsable, pero a pesar de las denuncias, la recuperación de su mascota nunca se hizo posible. “El problema real reside en que estos inhumanos que creen que lucrar con perros es honesto, juntan mucho dinero, el suficiente para armarse de contactos y sembrar miedo”, comenta en alusión a los galgueros que roban.
La historia de Kuyen no es un caso aislado, sino que integra un relato más dentro de una gran problemática que explota a los perros de esta raza para carreras. Según sus palabras a muchos “les inyectan cocaína liquida en las venas para mayor rendimiento, los enjaulan sobre cintas de correr por horas, o venden a madres para cruzar incluso después de tener cría seis o siete veces”. Además, asegura que los galgueros “son máquinas de generar dinero y justifican su amor por estos perros por el simple hecho de juntar las características indicadas que a ellos les favorece el bolsillo”.
A nivel nacional, el 9 de agosto se realizó una marcha frente al Congreso Nacional bajo el grito “la esclavitud no se regula, ¡se prohíbe!”. La manifestación se replicó en varias localidades del país y en San Andrés de Giles vecinas se reunieron en la Plaza San Martín a exigir que termine la explotación de galgos.
La ley que prohibiría las carreras en todo el país ya cuenta con media sanción en el Senado y espera su tratamiento en la Cámara de Diputados. El proyecto de la Ley Nacional de Prohibición de Carreras de Perros fue presentado por la Senadora de Rio Negro, Magdalena Odarda de la Alianza Frente Progresista.
Según estas vecinas la rapidez que los caracteriza los condena a una explotación que incluye drogas y una muerte segura luego de ser descartados por sus dueños que consideran que tienen una “vida útil” de apenas 4 o 5 años, y luego de este periodo son abandonados o asesinados por no cumplir con sus expectativas, quedando “totalmente arruinados y dañados al costado de algún camino”.
Daniela Lopez, representante de Proyecto Galgo Argentina, confirmó en los medios que solamente en la zona de Lujan- Mercedes, por donde ella vive, rescataron desde la agrupación unos 300 galgos por año.
Por el contrario, los impulsores de estas carreras objetan que su actividad es similar a las carreras de caballos y que hay que regularla y no prohibirla, sino, estiman que se seguirán realizando, campo adentro, de manera ilegal.
Una de las organizadoras de la manifestación gilense explicó que replicaron la marcha nacional en nuestra ciudad porque es necesario “empezar a plantear precedentes para que la gente escuche y pueda mirar a los galgos de otra manera, y esperamos que la próxima vez seamos muchos más para defenderlos”.
Las carreras de galgos como un inframundo de ilegalidades
Por Miriam Muñoz, activista y colaboradora de la Sociedad Protectora de Animales
Somos muchos los ciudadanos argentinos que exigimos el cumplimiento de las leyes, cualesquiera sean estas, así como la aplicación de las penas y multas establecidas en ellas, en caso de que sean violadas. Pero cierto es que una minoría de ciudadanos, lamentablemente en aumento, da por sentado que las leyes están para ser violadas, más aun cuando de ello resulta el engrosamiento de algunos bolsillos con ganancia mal habida. Estamos hablando puntualmente de la violación a la ley provincial que prohíbe las carreras de perros, a la ley provincial sobre apuestas ilegales, a la ley nacional sobre estupefacientes y a la ley de alcance nacional en contra del maltrato animal. Son demasiadas leyes las que se violan. Entonces nos preguntamos: ¿Qué hace al respecto la autoridad estatal, sea de las provincias o de la Nación? O ¿Acaso no hay controles? ¿Y SENASA no sabe qué medicamentos se producen y comercializan sin su autorización?
“Las carreras de perros, cualquiera sea su raza”, están prohibidas en todo el territorio de la Pcia. de Buenos Aires, salvo en aquellos distritos que cuenten con canódromos creados y autorizados por ley. Así dice el artículo 1ro. de la ley provincial 12449. El único canódromo autorizado está en la ciudad de Villa Gesell, el resto de las pistas para carreras de galgos que existen en la provincia son clandestinas, pero se usan igual.
“Serán sancionados con penas de arresto de dos (2) a quince (15) días las personas que intervengan en la realización de [estos] eventos, como organizadores, colaboradores y/o propietarios de los animales”, establece el art. 2do., que tampoco se cumple.
“Si se comprobare que los animales han sido estimulados para lograr un mejor rendimiento serán de aplicación las disposiciones de la presente, sin perjuicio, de que a su vez los responsables sean juzgados por delito contemplado en la Ley 12.346 sobre “Protección a los animales contra actos de crueldad y malos tratos”, reza el art. 3ro que, como los artículos precedentes, tampoco se cumple. Y cabe destacar que la ley a la que aquí aludimos se compone de apenas cinco artículos.
Se prohíbe “la organización, explotación, y comercialización de juegos de azar, apuestas mutuas y/o actividades conexas, no autorizadas por la Autoridad de Aplicación”, establece el art. 1ro. de la ley provincial 13470, al referirse a “apuestas simples y mutuas sobre carreras, competencias deportivas o actividad lúdica de cualquier naturaleza fuera de los recintos autorizados”.
“Será reprimido con reclusión o prisión de cuatro (4) a quince (15) años y multa el que sin autorización o con destino ilegítimo: b) Produzca, fabrique, extraiga o prepare estupefacientes; c) Comercie con estupefacientes o materias primas para su producción o fabricación o los tenga con fines de comercialización, o los distribuya, o dé en pago, o almacene o transporte… e) Entregue, suministre, aplique o facilite a otro” [drogas ilegales]; “El que públicamente imparta instrucciones acerca de la producción, fabricación, elaboración o uso de estupefacientes, será reprimido con prisión de dos a ocho años… En la misma pena incurrirá quien por medios masivos de comunicación social explique en detalle el modo de emplear como estupefaciente cualquier elemento de uso o venta libre”, establece la ley nacional 23737, que tampoco se respeta en lo absoluto, al menos en lo concerniente a la elaboración, distribución y aplicación de drogas para los galgos utilizados en carreras.
Y aunque la lista de infracciones a las leyes por parte de quienes convirtieron la velocidad de los galgos en la fuente de sus ganancias no termina aquí, los que somos partidarios de una sociedad civilizada, optamos por seguir adelante en la lucha por concientizar a las personas de que prácticas como las carreras de galgos, no son inofensivas, ni para los galgos involucrados, ni para el público que asiste a las competencias en flagrante violación de los derechos y obligaciones ciudadanas. No vale la pena mencionar a los organizadores de los eventos y dueños de los galgos, que saben perfectamente de qué se trata, pero no les importa porque viven fuera de la ley.
Más de uno se habrá preguntado alguna vez por qué se asimila al mundo galguero con la mafia misma. La respuesta es simple: porque los integrantes de este inframundo constituyen una organización criminal que actúa utilizando métodos mafiosos como son la tortura, las amenazas, la violencia extrema contra personas y animales, el soborno y la infracción a todo tipo de normas establecidas.
En ese orden, nadie podrá negar que prácticas habituales para con sus perros galgos como las que mostramos a continuación, son actos de crueldad, simplemente eso.
- Monta forzadaluego de inducir el celo de la hembra con drogas. (Viola leyes 23737 y 12346).
- Selección de los ejemplares que usarán para carreras o para reproducción y asesinato o abandono de los que no son aptos para ninguna de las dos funciones. (Viola ley 12346).
- Entrenamiento, muchas veces con animales vivos, para fomentar el instinto de caza, collar de ahorque y arrastre con vehículos. (Viola ley 12346).
- Suministro de drogas, en cócteles de fabricación “artesanal” como anabólicos esteroides y no esteroides, energizantes, hepato-desintoxicantes, miorelajantes, diuréticos, cardiotónicos, broncodilatadores y más. (Viola leyes 12346 y 23737)
- Abandono de los ejemplares que ya no pueden correr, o que no “rinden” lo esperado, o directamente su matanza. (Viola ley 12346).
Es habitual el uso de amenazas a las personas que denuncian las prácticas ilegales de muchos involucrados. Así, se han conocido dos casos emblemáticos. Uno de ellos ocurrió en la provincia del Neuquén, donde a un defensor de los derechos de los animales que decidió involucrarse y denunciar a la organización galguera de su pequeña localidad, le incendiaron la casa, y aún hoy se encuentra sometido a constantes operaciones de amedrentamiento. Otro caso es el de una mujer, rescatista y activa luchadora por los derechos de los animales, en especial de galgos, que recibió una cruel golpiza, con serias consecuencias para su salud física y psíquica. No son los únicos episodios de violencia en manos de la mafia galguera, por supuesto; los citamos solo para ejemplificar el peligro que representa para la comunidad, y para las personas que se plantan y le dicen No a la explotación de los galgos en particular.



