DÓLAR OFICIAL$1414,02
DÓLAR BLUE$1425,00
DÓLAR MEP$1414,02
DÓLAR TARJETA$1414,02
IPC FEBRERO2,9%
ESCUCHÁ
infociudad Radio
Ciudad

Músculo y grasa: ¿Pueden transmutarse?

Por el Prof. Facundo Valli, especial para Infociudad.   Muchos son los mitos que circulan en torno al desarrollo muscular. Seguro que más de una vez hemos escuchado que la grasa tiene la cualidad de convertirse en músculo y viceversa. Algo que resulta un tanto irrisorio, pues ambos son diferentes tejidos que no tienen la […]

Foto de internet.

Por el Prof. Facundo Valli, especial para Infociudad.


 

Muchos son los mitos que circulan en torno al desarrollo muscular. Seguro que más de una vez hemos escuchado que la grasa tiene la cualidad de convertirse en músculo y viceversa. Algo que resulta un tanto irrisorio, pues ambos son diferentes tejidos que no tienen la capacidad de transmutarse.

¿Esto es un mito o una realidad?

Ni el músculo se convierte en grasa ni la grasa se convierte en músculo. La hipertrofia muscular (aumento de volumen muscular) ocurre como respuesta al entrenamiento, buena comida y descanso. Cuando dejamos de entrenar ocurre lo contrario: atrofia, reducción o disminución de un órgano o tejido por falta de uso (o enfermedad), en este caso la falta prolongada del estímulo del entrenamiento hace que los músculos se reduzcan y pierdan tono.

Los músculos de nuestro cuerpo están formados en un 75% por proteínas que obtenemos a partir de la alimentación. Son los que intervienen directamente en la creación de nuevas fibras musculares y con ellas en el crecimiento de los mismos. La función de éstos es la de sujetar los huesos y permitir que nos movamos, nos mantengamos en pie, realicemos todas las actividades cotidianas.

El músculo se obtiene a partir de un entrenamiento correcto y adecuado para generar la hipertrofia deseada. En este proceso la grasa no es la materia prima a través de la que obtenemos un desarrollo muscular, sino que se genera desde un estímulo que incita a las fibras a crecer y para ello es necesario proteínas, el principal componente del músculo, además del agua.

Por otro lado, se encuentran las grasas que suelen ser entre un 15% o un 30% de nuestro peso corporal, dependiendo del sexo y de la constitución física de cada individuo. La función de las grasas es la de aislante del exterior frente al frío y los golpes. A través de ella se metabolizan algunas vitaminas liposolubles que forman parte de las células y de la mayoría de los órganos de nuestro cuerpo.

Si por alguna razón dejamos de entrenar y seguimos comiendo como lo hacemos ahora, probablemente aumente la grasa corporal porque ya no tenemos el gasto calórico del ejercicio. Si además de abandonar el entrenamiento comemos mal, el resultado es el aumento de peso.

Las grasas y los músculos son dos elementos diferentes de nuestro organismo. La única relación que tienen es que las grasas son una importante fuente de energía de nuestro cuerpo, y a partir de ésta los músculos obtienen el “empuje” para realizar el ejercicio. Por este motivo, suele asociarse la idea de músculo con grasa y la transformación de ésta última en músculo a través del ejercicio. No significa que el músculo se convierta en grasa, sino que va cambiando la composición corporal.

El mejor consejo es no dejar de entrenar. Si por alguna razón debemos parar un tiempo, resulta importante mantener una alimentación sana y balanceada.

Últimas Noticias

Lo más visto

También te puede interesar