En el marco de un ciclo de entrevistas a periodistas locales en 2015, Sofía Stupiello charló con Anibal Urriza, representante del periodismo televisivo en nuestra ciudad
Llegué bastante puntual y ansiosa. Intenté rápidamente poner las pilas en la grabadora, y en complicidad le conté que las sacaba siempre para que no se me gasten tan rápido. En mi apuro por comenzar la entrevista, las coloqué al revés, y obviamente no prendía. “Tranquila, si no te funciona, grabadora y pilas sobran acá”.
Anibal Urriza, el señor correcto y de corbata que vemos en la tele, me abrió las puertas de su casa y hasta me invitó a chusmearle su biblioteca.
Amable y cordial, compartió sus experiencias y opiniones sobre la vocación que eligió y realiza hace tantos años.
Al hablar de sus orígenes en la profesión, Aníbal recuerda que Tito Valli, como él lo llama con cariño, le abrió la gran puerta de su radio, cuando recién comenzaba la FM. Ese fue su primer trabajo como conductor y periodista. Estuvo tres años y allí se enamoró: “Me queda el amor por la radio, y creo que va a morir conmigo”. Además, confesó que esta labor lo obliga a estar permanentemente al día, y esa es “una manera de no envejecer con recuerdos”.
Al tiempo, comenzó su experiencia televisiva en TeleRed. Entró por primera vez a un estudio, y enseguida comenzaron a grabarlo de a tres cámaras. Para mi sorpresa, cambiar la radio por la TV no fue ninguna dificultad para él: “Lo único que quería era estar, me llevó siempre eso, el querer estar”. Y en cuanto a esta afirmación, Anibal declaró que aún no se ha curado de eso, que si tiene que salir al aire en el momento que sea, él sale.
Entre sus entrevistados más movilizadores recuerda al filósofo español Julián Marías y a Julián Cruciani, ex juez y político argentino. También menciona las notas que les realizó a dos mujeres que según él “le dejaron olor a rosas”, la gran China Zorrilla y Ana María Campoy.
Sin embargo, también las noticias malas movilizan. “Me ha tocado cubrir algunas maravillosas y otras terribles. Siempre a uno lo impactan cosas. En esta inundación me tocó ir a ver la casa de gente amiga con la que yo conviví parte de mi infancia y no puede ser que uno no quede dolido”, explicó. Este tipo de situaciones, según Anibal, lo hacen ponerse en el lugar del otro.
Al preguntarle sobre la situación del periodismo actual en nuestra ciudad, me dio su respuesta más sincera: “creo que cada uno hace lo que puede, con la mejor intención, no juzgo, no hago periodismo de periodistas.” Y aclaró que hacer mal o bien una cosa no implica que se haga con respeto o no, y que el periodismo en Giles cumple una función, “por eso andamos y nos encontramos”. Sus colegas son los que se sientan frente a un político o un artista, “son los que estamos de este lado”, aseguró.
Durante el encuentro, recordé inevitablemente aquel primer contacto directo que tuve con Anibal. Se remonta a la primera cobertura que realicé en la conferencia de prensa de Diego Croci Russo en la municipalidad.Todos los periodistas de los medios locales se abalanzaron sobre él, yo quedé semi-aplastada en un costado. Luego de hacer sus respectivas preguntas, le agradecieron su atención y cuando estaban a punto de despedirlo, el señor del noticiero, con una mirada y una leve seña, fue el único que me dio el espacio y el pie para poder realizar la última y tímida pregunta que tenía.
Es aquí donde hablamos sobre la solidaridad entre los colegas. “El sol sale para todos, ni vos sos mejor ni yo soy peor, si lo entendemos así a nuestro oficio, creo que vamos bien”, afirmó.
En referencia a su trabajo, sostuvo que siempre intenta moderarse y chequear toda la información que difunde. Si no logra confirmar del todo un dato, prefiere guardárselo. Además agregó que al tener la imagen televisiva que lo acompaña, es su obligación plasmar lo que dice con lo que se muestra.
Según Anibal, en su trabajo periodístico busca un equilibrio entre las temáticas tratadas. “En los tiempos políticos, éstos son lo que generalmente invaden todos los medios. Yo tengo cierta precaución, busco el equilibrio con aquella cooperadora que está haciendo empanadas o pasteles, o aquel amigo que está allá con un taller, o notas sobre cultura, o artistas. Trato de que todo esté en el mismo lugar”, desarrolló.
Además, describió el término “vedetismo político”. Según su visión, este sector debería de estar menos pendiente de los medios. “No quiero decir que tengan que estar callados la boca, pero hacen más campaña en la tele o en la radio, y después se chocan con la realidad”, afirmó.
Por último, Anibal se mostró agradecido con su trabajo: “Lo vivo con gusto, y me ha dado todo lo que tengo, me posibilitó realizarme en la vida, no sólo en lo personal, sino hacer que mi hija, en un esfuerzo conjunto con mi esposa, pueda tener un oficio”.
A pesar de predecir la respuesta, me animé a preguntarle si volvería a elegir esta vocación, y casi en un grito me respondió que sin dudas.
Al detener la grabadora, nos quedamos charlando bastante, y hasta me hizo arrepentir de haberla apagado. Anibal Urriza me dijo que podía contar con su ayuda para lo que necesitara. Quedamos en que él me va a prestar “El medio es el masaje” de Marshall McLuhan y yo a cambio prometí buscar en mi biblioteca “Apocalípticos e integrados” de Umberto Eco.



