DÓLAR OFICIAL$1513,22
DÓLAR BLUE$1520,00
DÓLAR MEP$1513,22
DÓLAR TARJETA$1513,22
IPC MAYO2,1%
ESCUCHÁ
infociudad Radio
Ciudad

El piloto que descansa en la recta del circuito de Giles

El TC del Oeste fue la categoría zonal por excelencia. Los mejores pilotos, los autos más potentes y los circuitos colmados de público; en fin nada le faltaba. Giles fue parte de esta rica historia, de hecho en nuestra ciudad se fundó y fue a lo largo de los años el corazón de una pasión […]

Arturo y su "gorrito rojo" de la suerte.

El TC del Oeste fue la categoría zonal por excelencia. Los mejores pilotos, los autos más potentes y los circuitos colmados de público; en fin nada le faltaba. Giles fue parte de esta rica historia, de hecho en nuestra ciudad se fundó y fue a lo largo de los años el corazón de una pasión que hoy, varias décadas después, sigue latiendo.

Las historias en torno al TC del Oeste y su gente son infinitas y particulares. Pero hay una que para los gilenses es especial. Arturo Costa fue parte de los “pilotos de punta”, de los pocos que por dos temporadas pudieron lucir el “1” en sus laterales para luego dar el salto al Turismo Carretera. En 2013, luego de luchar con una enfermedad terminal, Costa se despidió pero sus cenizas quedaron en donde mejor se sentía: la recta del Federico Máximo Ponti, el ex circuito local.

En diálogo con Infociudad, su esposa Gloria Griselda Weigandt, recordó aquellas épocas doradas y contó por qué Arturo ahora descansa en nuestra ciudad, más precisamente donde varias veces pasó con el pie derecho hundido en el fondo del habitáculo para así alzarse con la gloria de la bandera a cuadros.

IC: ¿Qué recuerdos tiene del TC del Oeste?

Gloria Griselda Weigandt: Era algo emocionante ver la cantidad de gente que iba, me acuerdo que su primera carrera en San Andrés de Giles fue en un nocturno del año 75, fue algo hermoso. Arturo (Costa) comenzó con las cupecitas, obviamente como en aquella época él se armaba su propio auto en Moreno, Paso del Rey, vivíamos ahí. Nosotros ya nos íbamos el día jueves a San Andrés de Giles, era muy lindo. A veces uno extraña, pasa el tiempo y uno sigue recordando.

IC: ¿Cómo era la semana previa a una carrera?

GGW: El terminaba su horario en el taller y después se dedicaba al auto de carreras. Luego cuando salió campeón se le pasaba el plumero solamente antes de correr, ni siquiera lo miraba, ya sabía que andaba bien. Su acompañante era su cuñado, el principal sponsor, que luego fue presidente de la categoría.

IC: Seguramente las anécdotas de aquellas épocas se siguen recordando…

GGW: Si obviamente. Me acuerdo que en las carreras estábamos detrás del alambre y al lado nuestro estaba la familia de Roux, se vivía mucha tensión, era tanto el fanatismo que casi nos peleábamos. Hay muchas anécdotas también. Arturo me había pedido que le tejiera un gorrito rojo y él no se lo sacaba por nada en el mundo, se bajaba del auto, se sacaba el casco y ya se ponía el gorrito, y la mujer de uno de los pilotos decía “eso es lo que lo hace ganar”. Era una época muy linda.

IC: ¿Por qué tomaron la decisión de dejar las cenizas de Arturo acá en Giles?

GGW: Arturo estaba muy enfermo, era una enfermedad terminal ya. Aunque siempre se acordaba de las carreras. Entonces con mis dos hijas decidimos desparramar las cenizas donde era la largada del circuito de Giles, no fue su decisión propia. Él quería estar ahí, siempre hablaba de San Andrés de Giles porque era uno de los circuitos que más le gustaba junto al de Arrecifes, eran circuitos trabados que a Arturo le apasionaba.

El piloto que descansa en la recta del circuito de giles 5

Últimas Noticias

Lo más visto

También te puede interesar