La situación de los perros callejeros en Giles continúa siendo crítica. Desde que el refugio municipal fuera denunciado por abandono y maltrato, las puertas del lugar se cerraron para los voluntarios y rescatistas, quienes quedaron sin acceso a las instalaciones y sin saber el estado real de los más de 60 perros que allí viven.
A pesar de este escenario, el trabajo de corazón y en equipo no se detuvo. Los rescatistas continúan con su tarea de salvar a los perros que son abandonados a diario, buscándoles un tránsito para que puedan tener una segunda oportunidad y, finalmente, encontrar un hogar definitivo.
Para conocer cómo se están organizando en este contexto, Infociudad habló con Federico Civerra. Hace algunos días, Civerra hizo uso de la Banca Abierta del ciudadano en el Honorable Concejo Deliberante para solicitar formalmente que se les vuelva a permitir el ingreso al refugio. El objetivo era claro: poder verificar el estado de los animales que allí se encuentran.
Sin embargo, hasta el momento, no han recibido una respuesta favorable. “Por ahora la municipalidad no está cumpliendo con lo que pedimos, así que vamos a ver si acudimos de nuevo a la justicia”, advirtió Civerra a este medio. “Como no estamos contando más con el refugio, por obvias razones, todos los rescates los estamos haciendo con colaboración de la gente”, explicó.
En este sentido, Civerra compartió dos casos recientes que reflejan la cruda realidad que enfrentan. Por un lado, el de “Pimpollo“, una perra que fue rescatada en condiciones extremas. “Pimpollo es una perrita que estuvo atada dos años y la rescaté con seis cachorros y estaba atada a la intemperie”, relató. Ahora busca un hogar urgente. Está castrada, es cariñosa y necesita una familia para no caer en el refugio municipal. Es la perra de la foto que ilustra esta nota.
Por otro, la situación de cuatro cachorros que fueron encontrados en una bolsa. “Ayer rescatamos cuatro que tiraron el albatros en una bolsa cerrada. Buscamos colaboración de la gente, que nos ayude. Yo justo tenía fórmula guardada, así que no tuve que comprar”, detalló.
El voluntario no dudó en señalar el origen de esta problemática: el abandono masivo por parte de la comunidad. “La situación actual en Giles es que hay mucho abandono. Hay mucha gente que no puede costear los gastos de este dinario y todos me llaman a mí. Entonces yo trato de ayudarlos como puedo”.
Con ilusión, Federico asegura: “Si alguien donara un pedacito de terreno aunque sea, me armo mi propio refugio”. Mientras tanto, los voluntarios locales redoblan sus esfuerzos, dependiendo casi exclusivamente de la solidaridad de la gente para poder seguir salvando vidas.
Abandonos que indignan y duelen:
El caso de los cuatro cachorritos abandonados anoche. Son tan chiquitos que tienen el tamaño de una mano. Buscaron hasta una mamá nodriza para amamantarlos. Fueron encontrados en una bolsa de consorcio cerrada para que mueran asfixiados. Gracias a una vecina que los encontró, pudieron rescatarlos. Por ahora, no tienen un hogar definitivo.

Este perro también fue encontrado en la calle abandonado, y hasta quemado por kerosene. Hoy espera una segunda oportunidad con los seres humanos, y busca una familia que lo adopte responsablemente.

“La negra”, una perra adulta que también fue abandonada. Busca un hogar definitivo.







