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Don Justiniano Marcos Alvis: el soldado que escribió la gloria de Mitre, peleó en la guerra de la Triple Alianza y regresó a vivir a Villa Espil

Fue escriba de Mitre y reconocido con honores militares por pelear en la guerra de la Triple Alianza.

Hay gilenses con historias de vida que tranquilamente podrían ser el guión de una película. Sin embargo, sus nombres van quedando olvidados en las paginas amarillentas de algún libro, o en una lápida que vemos al pasar en el Cementerio, sin conocer la verdadera historia que hay detrás, llena de épica y tragedia, como son las vidas de quienes fueron parte de las guerras que marcaron el pulso histórico de la Argentina.

Este es el caso de Don Justiniano Marcos Alvis, un vecino de San Andrés de Giles que, hacia fines del siglo XIX, fue protagonista de uno de los conflictos más sangrientos de Sudamérica: la Guerra de la Triple Alianza. Hoy, gracias a la investigación minuciosa de la historiadora local Graciela León, conocemos los detalles de su vida y porqué fue reconocido con honores militares tras la guerra.

La guerra de la Triple Alianza, un conflicto devastador

Entre 1864 y 1870, Paraguay enfrentó a una coalición formada por Brasil, Argentina y Uruguay: la Triple Alianza. La guerra, que dejó un saldo de casi medio millón de muertos, terminó con Paraguay derrotado y diezmado: perdió entre el 50% y el 85% de su población, y más del 90% de sus hombres adultos. Fue, para muchos historiadores, la guerra más mortífera en la historia de Sudamérica. Pero también fue un conflicto que, con el tiempo, se volvió impopular. Y del que, una vez terminado, casi nadie quiso hablar.

Don Alvis, el vecino que llegó a ser el escriba de Mitre

Don Justiniano Marcos Alvis nació en 1843 y falleció el 12 de abril de 1899 en el Cuartel 8° del partido de San Andrés de Giles, en el paraje de Villa Espil. Durante la guerra, se desempeñó como oficial del ejército argentino y tuvo una labor clave: fue escribano del general Bartolomé Mitre, comandante de las fuerzas aliadas.

“Era escribano en el sentido de escribir, porque él pasaba a un cuaderno todos los partes de batalla de Mitre”, relata Graciela León, historiadora local que durante años investigó la vida de Alvis. “Mitre era jefe de todos los ejércitos de la Triple Alianza, de Uruguay, de Brasil y de Argentina. Entonces, él escribía todos los días sobre las novedades y los partes, y Justiniano los pasaba a un cuaderno”.

Esa cercanía con el mando le valió numerosos reconocimientos. El presidente Domingo Faustino Sarmiento lo designó Capitán del Tercer Regimiento de Guardias Nacionales. Recibió una medalla de plata de la República del Brasil y, por su participación en las batallas de Curupaytí y Tuyutí, obtuvo diplomas honoríficos. El ejército uruguayo, además, le otorgó la medalla con sol de plata por sus servicios.

“Él recibe esas condecoraciones en la batalla de Tuyutí y si estuvo en la de Tuyutí, quiere decir que estuvo en la batalla donde muere el hijo de Sarmiento”, agrega Graciela.

Don Justiniano fue parte de un capítulo clave en la historia de nuestra nación. Sin embargo, su origen se remonta a una vida tranquila en el campo. De hecho, su familia es conocida por ser de los pobladores más antiguos de Villa Espil, por eso hoy una de sus calles lleva el nombre de su papá Juan Antonio Alvis.

El regreso al silencio

Terminada la guerra, Don Justiniano regresó a su tierra. Como tantos otros veteranos, no encontró homenajes ni desfiles. “Volvieron, tal como los de Malvinas, en silencio”, afirma Graciela León con una frase que resuena. “No encontré a nadie, en las investigaciones que yo he hecho, que recordara nada de que sus mayores le hubieran contado de los guerreros del Paraguay. Nadie. Llegaron y no abrieron más la boca”.

Don Justiniano se afincó en Villa Espil, donde puso un almacén, formó familia y tuvo hijos. Sus descendientes directos viven aún en San Andrés de Giles. Lamentablemente su vida tuvo un final trágico, ya que Don Justiniano decidió terminar con su vida.

El traslado con honores militares

Don Justiniano fue sepultado junto a su esposa, Emiliana Gerónima Díaz, en el antiguo Cementerio Sud. Pero con el paso del tiempo, ese cementerio sufrió actos de vandalismo, por eso se decidió trasladarlo. En 1980, en plena dictadura militar, el intendente de entonces decidió el traslado de los restos al Cementerio Norte. Sin embargo, surgió un imprevisto: Don Justiniano era un héroe de guerra. No podía ser trasladado sin honras militares.

“Se hizo toda una ceremonia”, recuerda Graciela. “Se exhumaron los restos de él, los restos de su esposa, se pusieron sus restos en una urna de madera que donaron de la cochería, se la envolvió con la bandera argentina, se la llevó a la iglesia, estuvo 24 horas en la iglesia y luego se lo trasladó al Cementerio Norte con honores militares”.

La urna fue transportada en un jeep del Regimiento 6 de Infantería, con sede en Mercedes, manejado por un soldado oriundo de San Andrés de Giles. En la entrada del cementerio, la banda militar tocó la marcha fúnebre e hizo uso de la palabra un oficial del regimiento.

Hoy, los restos de Don Justiniano Marcos Alvis y su esposa descansan en el sector de las personalidades destacadas del Cementerio Norte de San Andrés de Giles.

Allí, entre el silencio de los cementerios y el olvido de las guerras impopulares, sigue su sueño eterno aquel vecino de Villa Espil que fue escribano del general Mitre, que tuvo medallas de Brasil y Uruguay, y que, como tantos otros, volvió a su casa para no volver a hablar de la guerra.

Don justiniano marcos alvis: el soldado que escribió la gloria de mitre, peleó en la guerra de la triple alianza y regresó a vivir a villa espil

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