Hoy, 8 de mayo, las campanas suenan con un fervor especial. Se celebra el día de la Virgen Nuestra Señora de Luján, la “Virgencita Gaucha” que protege a la Argentina. Si bien el 8 de diciembre se celebra su Inmaculada Concepción, hoy recordamos la coronación pontificia de la imagen y, sobre todo, la historia de un milagro que comenzó con una carreta detenida.
La historia nos remonta a mayo de 1630. Un hacendado portugués radicado en Santiago del Estero, llamado Antonio Farías de Sá, solicitó a un amigo de Brasil el envío de una imagen de la Inmaculada Concepción para una pequeña capilla en su estancia.
Desde el puerto de Buenos Aires, dos imágenes de terracota partieron en una caravana de carretas. Al llegar a las orillas del río Luján, en la zona de la estancia de Rosendo de Oramas, la caravana decidió pernoctar. Al día siguiente, al intentar retomar el viaje, ocurrió lo inesperado: los bueyes no podían mover la carreta que transportaba una de las imágenes.
A pesar de los esfuerzos y de alivianar la carga, el vehículo permanecía inmóvil. Solo cuando bajaron la pequeña caja que contenía la imagen de la Virgen, los bueyes comenzaron a caminar con facilidad. Al volver a subirla, la carreta se detenía. Los presentes comprendieron el mensaje: la Virgen quería quedarse en ese lugar.
La imagen fue trasladada a la casa de la familia Oramas. Junto a ella quedó Manuel, un joven esclavo que había llegado en la misma caravana desde África y que se convirtió en el primer y más fiel servidor de la Virgen. Manuel cuidó la imagen durante décadas, curando a los enfermos con el sebo de las velas y manteniendo viva la devoción en medio de la pampa.
Con el tiempo, la devoción creció de tal manera que fue necesario construir santuarios cada vez más grandes. En 1887, el Papa León XIII coronó canónicamente a la imagen y, años más tarde, comenzó la construcción de la imponente Basílica neogótica que hoy conocemos y que recibe a millones de peregrinos, muchos de ellos vecinos de Giles que caminan cada año por la RN. 7 para agradecer o pedir.
¿Por qué el 8 de mayo?
Aunque el milagro de la carreta ocurrió en mayo de 1630, la Iglesia estableció el 8 de mayo como su festividad oficial para recordar la coronación de la imagen en 1887.
Hoy, Nuestra Señora de Luján no es solo una figura religiosa; es un símbolo de identidad nacional. En sus mantos celestes y blancos se reflejan los colores de nuestra bandera, y su historia nos recuerda que, a veces, los destinos más grandes comienzan con un simple y milagroso alto en el camino.





