El último sábado, el gimnasio del Club Rawson se convirtió en el escenario de una capacitación de altísimo nivel. Más de diez patinadoras gilenses de la Escuela de Catalina Ocampo participaron de una clínica intensiva dictada por dos referentes ineludibles de la disciplina: la profesora María Laura Brunello y la destacada atleta internacional Lola Montenegro.
Montenegro, quien compite en la categoría WS Internacional Cadete, llegó a nuestra ciudad con un currículum que impresiona: varias veces campeona panamericana, tres veces campeona argentina y dos veces subcampeona del mundo. Durante la jornada, la joven atleta no solo compartió sus trucos técnicos, sino que hizo hincapié en la preparación integral, que incluye entrenamientos de gimnasia deportiva y una exigente rutina de gimnasio.

Uno de los puntos más interesantes de la clínica fue la dinámica entre madre e hija. Brunello, formada en la Escuela Argentina de Patinaje y con una vasta trayectoria profesional, explicó cómo logran separar los roles en el alto rendimiento: “En la pista soy su entrenadora y en casa soy su mamá. Evitamos corregir cosas de patín en casa para cuidar el vínculo emocional; los chicos necesitan no sentirse evaluados todo el tiempo”, señaló.
Por su parte, Lola destacó la virtud que más valora de su instructora: “Como patinadora, lo que más admiro de mi mamá es su paciencia”.

Mucho más que un deporte
Más allá de los patines, la clínica dejó un fuerte mensaje sobre la mentalidad deportiva. Brunello enfatizó que el error es parte del aprendizaje y no un fracaso: “Hay que enfocarse en el proceso y tener disciplina incluso cuando no hay motivación. El patín es una escuela de vida que ayuda a formar la personalidad y a entender que los obstáculos hay que enfrentarlos”.
Al cierre de la jornada, ambas dejaron un consejo final para las patinadoras del Club Rawson: “Hay que pelearla hasta el final. Todo tiene un proceso y, si te esforzás, con el tiempo todo llega”.

Madre e hija en la pista



