Este martes antes de las 8 de la mañana, uno de los servicios más importantes del día quedó averiado en el peaje. Con las bajas temperaturas, y con el riesgo de llegar tarde a sus trabajos, los pasajeros del 276 tuvieron que descender y esperar que reparen el colectivo o que otro servicio pueda levantarlos.
Las quejas cada vez son más frecuentes. Los usuarios señalan que hay menos servicios, y que viajan más apretados, tanto a la mañana como a la tarde, ya que los choferes no quieren dejar a nadie sin subir, pero los coches viajan colapsados de gente. Los días de semana, por la tarde, también coinciden con los estudiantes universitarios que viajan desde Carmen de Areco y desde Giles.
Durante este último tiempo, el boleto ha ido aumentando progresivamente. Sin embargo, las quejas por el mal servicio cada vez se escuchan más, en la calle y en las redes. El desorden de los horarios es una de las más escuchadas. Incluso, algunos usuarios señalan que directamente se incumplen los horarios que difunde la empresa.
El conflicto que enfrenta el transporte público
Con el aumento de los combustibles, las empresas de transporte del AMBA (incluida Metropol, a cargo del 276) comenzaron a reducir sus frecuencias en abril. Explican que el motivo es la fuerte suba en los costos de nafta y gasoil y el atraso en los pagos de subsidios de parte del Gobierno Nacional. Ante esta situación, aumentaron los boletos pero la calidad del servicio se vio afectada. Bajaron la frecuencia en sus horarios y se desataron otros problemas: unidades repletas, largas filas de espera y llegadas tarde para trabajadores y estudiantes.
Empresarios del transporte advierten que la prestación podría reducirse aún más si la situación persiste. El Gobierno nacional alega que los distritos tienen responsabilidad, mientras que los usuarios sufren esperas que llegaron a duplicarse.
Según Luciano Fusaro, presidente de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AETA), “hay una disparada del precio del gasoil. Recordemos que estaba a $1740 hasta el mes de febrero, y durante marzo subió a más de $2100″, dijo en diálogo con Infobae.
De forma continua indicó que el gasoil es el segundo costo operativo de una empresa de transporte. “Todo nuestro ingreso está determinado según el cálculo de costos que hace la Secretaría de Transporte de la Nación. El cálculo que se hizo, que después determina los niveles de tarifa y de subsidios, era con un gasoil a $1740”, explicó.
Entre otros de los motivos, Fusaro mencionó “el atraso sistemático en el pago de las compensaciones o subsidios”. Según precisó, al día de la fecha, hay alrededor de 130 mil millones en subsidios impagos, “por lo cual cuando juntás el stock de deuda más el flujo de fondo que quedó desactualizado producto del aumento del gasoil, a las empresas se les hace virtualmente imposible brindar la totalidad de los servicios”, justificó.
Las próximas semanas podrían ser decisivas: “Las empresas siempre van a hacer lo máximo posible, porque la peor situación es dejar el colectivo parado; hay que pagar salarios y no hay ingresos. Cada recurso que entra se destina al pago del servicio. Pero si pasan los días y esto no se resuelve porque no se baja la deuda o no se actualiza el nivel de ingresos, las empresas irán reduciendo cada vez más la frecuencia. No va a ser algo homogéneo”, alertó.
Fusaro anticipó que la situación será más crítica la semana próxima: “El cuarto día hábil de cada mes, que cae jueves, hay que pagar salarios. El salario es la mitad del costo. Si no tenés la plata, lo más probable es que el gremio no tolere la situación y ahí se va a complicar todo. Si siguen sin respuestas hasta el cuarto día hábil, a partir de ese día se va a aplicar seguramente una mayor reducción en la frecuencia”.






