Esta semana se cumplieron 10 años de la aprobación del matrimonio igualitario en Argentina, el primer país en Latinoamérica en reconocer este derecho. Detrás de la sanción de esta ley hay miles de historias de amor.
En nuestra ciudad el primer matrimonio igualitario llegó de la mano de Poli Cáceres y Mariano Raboni, quienes hacía muchos años que estaban juntos. Su hijo, Álvaro Cáceres, recordó esta fecha en las redes. “De chico solía ser discriminado, pero nunca sufrí porque siempre tuve claro que mis padres me amaban”, comienza su texto. En diálogo con Infociudad, Álvaro nos cuenta la importancia de esta fecha que representa un avance en la conquista de derechos en nuestro país.
Infociudad: Cuantos años tenias cuando te enteraste que tus padres se iban a casar? Cómo tomaste la noticia y qué significó para ellos?
Álvaro Cáceres: Actualmente tengo 18 años. Cuando mi papá se puso en pareja con Mariano tenía 3 años y se casaron cuando tenía 8. Tome la noticia como cualquier chico al que le cuentan que sus padres se van a casar. En aquella época la gente no lo veía como algo natural pero para mí siempre lo fue, yo me crié con el amor de mi madre biológica y mis dos padres.
Para ellos significo muchísimo. Principalmente alegría porque como decía Eva Duarte de Perón, donde existe una necesidad nace un derecho y ahí había una necesidad y a partir de ese día cambió todo. Ellos sintieron libertad. Mis padres me contaban que a veces iban a los boliches gay porque era el único lugar donde podían andar de la mano sin que los juzguen.
Fue un antes y un después porque significó menos discriminación. Al dia de hoy la sufren pero en menos cantidad. Nunca falta la persona conservadora que no le importan los demás. Por eso también mi agradecimiento a los gobernantes de esa época porque gracias a ellos el país fue un poco más justo. La misma ley que en determinadas ocasiones los discriminaba, finalmente los casó. Por eso lo que sintieron fue emoción, libertad, alegría plena.
IC: En el texto que escribiste recordabas las diferencias que te hacían los padres de tus amigos cuando eras chico. ¿Crees que la sociedad gilense avanzó en esa forma tan conservadora de ver el mundo?
Estuve en sectores muy conservadores y religiosos durante gran parte de mi vida, entonces en mi cabeza se generó una gran contradicción. Hoy siento orgullo por las decisiones que pude tomar a mis 8 años. Algunos adultos me decían que no era natural, que no era así la biología. Algunos creían que era una falta de respeto asistir al casamiento de mis padres, era tan simple como asistir a un casamiento cualquiera pero para la época significaba mucho más. Fue duro pero el amor vence al odio y una vez más lo venció. De chico me pude dar cuenta que las personas que me querían nunca me iban a hacer daño y esas personas que me amaban y contenían no estaban enfermos ni me iban a hacer ninguna maldad así que asistí al casamiento en el Registro Civil, y a la fiesta. Fue un momento que hoy recuerdo con mucho orgullo.
IC: ¿Cómo ves al país respecto a los temas de género y diversidad?
El país en general avanzó, es algo muy notorio, basta con mirar la televisión de hace 10 años atrás y ver la de ahora. Hoy hay cosas que todo el mundo comprende que no son las correctas y en ese momento pasaban como naturales, como el machismo, la homofobia. Esas son cosas que ganamos los y las que militamos, nada se gana gratis. Eso es lo que quiero heredar de mi papá, la lucha por los derechos. Las personas conservadoras que hace 10 años no les costaba nada decir barbaridades, hoy saben que no está bien.
El dia que se sancionó la ley quizás para mi vecino fue un día más, pero para mis papas fue un día muy feliz y es muy importante que tengamos en cuenta lo que le pasa al resto. Esta sociedad esta acostumbrada a votar por sí mismos y hay que acostumbrarse a que el país es de todos y todas y que no se saca adelante con individualismo, tenemos que tratar que a todos nos traten igual por eso yo milito y es una parte de mi vida. Hay un montón de juventud comprometida como nunca vi y eso me pone orgulloso y me da mucha fe.




