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Mayra Arena: “Podes cambiar el mundo mirando a la persona que tenes al lado tuyo”

El staff de Feria Americana -programa radial de Infociudad- entrevistó a Mayra Arena, una joven de 25 años con un pasado cercano a la marginalidad, quien se sintió cansada de leer las quejas de sus conocidos de la red social Facebook y decidió escribir un largo texto relatando su historia de vida que se viralizó en pocos días y fue […]

Mayra Arena con su hijo.

El staff de Feria Americana -programa radial de Infociudad- entrevistó a Mayra Arena, una joven de 25 años con un pasado cercano a la marginalidad, quien se sintió cansada de leer las quejas de sus conocidos de la red social Facebook y decidió escribir un largo texto relatando su historia de vida que se viralizó en pocos días y fue compartida más de 40 mil veces (La historia por Infobae).

De joven, Mayra vivía en Bahía Blanca con su madre, de quien tomó una dura enseñanza de vida para superarse. Según la autora del texto, hay un gran abismo entre ser marginal y ser pobre relató el Diario Popular en su edición gráfica sobre el caso. “Cuando sos marginal, como mi vieja, aceptás que tu único futuro es la pobreza. No te interesa tener nada porque estás segurísimo de que nunca vas a poder tener nada”, escribe sobre su madre, sin filtro.

Pero al mismo tiempo, Mayra abrió un sendero por el que, según su visión de la vida, ella visualizaba una luz de esperanza, de algo mejor para su vida que se limitaba a pedir comida en panaderías para acompañar “un mate cocido” a la noche. “De piba, cuando sos pobre, lo que te salva de la marginalidad es creer. Creer que algún día vas a tener todo eso que querés tener”, escribe. La joven le dio una clase al sistema, mostró una realidad que solo algunos ven y que otros no se animan a aceptar.

FA: ¿Cuándo decidiste contar tu vida públicamente?

Mayra Arena: En realidad no fue idea mía sino de mi hermana, con ella fue con quien estaba hablando hace un par de fines de semana de lo difícil que es ser parte de esta minoría, que trabajamos todo el día, que no tenemos padres que nos ayuden, sino que nosotros ayudamos a nuestro padres. Ahí me dijo que tenía que hacer un texto explicando lo difícil que es ser parte de esto.

Cuando comencé a escribirlo me di cuenta que si no explicaba de donde veníamos y en qué contexto habíamos crecido no nos iban a entender. Es muy difícil porque muchos piensan: “bueno, yo también fui pobre y salí adelante porque mis viejos se partieron el alma”, nosotros no tuvimos esos viejos que se partan el alma, entonces es mucho más difícil cuando uno tiene mucho menos base aun.

FA: ¿Porque ahora y en este contexto? ¿Crees que tuvo más llegada por el momento que atraviesa la Argentina?

MA: Puede ser, sin dudas estamos volviendo a un montón de políticas que ya nos hicieron mal. Hay veces que se siente que te están tomando el pelo, porque hace poco nos habían dado un consejo de que salgamos al rebusque y sin embargo el otro día a un pibe que se la intenta rebuscar como sea y sale vender sándwiches le secuestran su canasto. Entonces: ¿Quieren que nos las rebusquemos o quieren que sigamos unidos en la pobreza? No entiendo, no hay políticas, se nos deja a nuestra suerte y cuando salimos a buscarla la policía encima nos pone un freno, es increíble.

FA: ¿Cómo podemos derribar el mito de que la persona es pobre porque no se esfuerza?

MA: Más que un mito es una ideología instalada en muchas personas. Tiene que ver con esto de que casi todos los argentinos, si vamos a un par de generaciones más atrás, es muy poco probable de que hayamos tenido abuelos o bisabuelos ricos, la mayoría de nosotros venimos de aborígenes, europeos o de argentinos, pero casi siempre de un pasado muy pobre.

Ellos sí se rompieron el alma y pudieron salir adelante, uno tiene la ideología de que sí mi bisabuelos pudieron, si mis padres pudieron o si yo misma pude ¿Por qué los demás no pueden? Y no tienen en cuenta los pensamientos que atraviesan a la clase marginal que impiden el desarrollo de la persona. Que impiden que salga a rebuscarse la vida, realmente no les dan las herramientas o no les alcanzan para poder salir adelante, entonces me parece que hay que analizar más profundamente y no tan superficialmente esto de que “sí yo pude, los demás pueden”. Bueno, los demás no son todos iguales y no tienen las mismas herramientas. Incluso yo misma hablo de como las suerte me acompañó constantemente y por eso pude salir, pero hay muchos factores que me beneficiaron.

FA: ¿Se comunicaron personas con vos para darle una mano a su par luego de leer tu carta?

MA: Muchísimas, la verdad que me alegra haber podido hacer ver que los pobres también somos personas y que no es que nos encanta esa situación en la que vivimos y que en realidad nacemos en ese contexto y naturalizamos ese contexto. Hasta que no vemos que no existe otra vida no nos damos cuenta de que hay otras opciones. Uno acepta la realidad en la que nace, en general la gente que no ayuda, incluso la gente sensible, por ahí es extremista porque piensa que si no va a construir casillas al África o a darle de comer a los Wichis no está ayudando, entonces lo demás no tiene sentido. No tiene sentido mirar al pibe que vende rosas, o no tiene sentido mirar al pibe que pide moneditas en la calle y no es así.

Podes cambiar el mundo mirando a la persona que tenes al lado tuyo, nada más que comprometiéndote un poquito más con el pibe que sabes que siempre pasa vendiendo churros o pidiendo una mano, o la madre que vende bizcochitos, me parece que cambiar el mundo es mucho más sencillo de lo que pensamos. A mí por ejemplo me cambiaron el mundo mis vecinos, porque me invitaron a jugar a su casa y ellos para mi eran ricos y me alegró la vida saber que había otra forma de vivir que no era pedir, era gente que vivía de trabajar y vivían mucho mejor que yo. Entonces aparentemente trabajar era mucho mejor que pedir y recién ahí pude hacer ese “clic”. Cambiarle la vida a un pibe o dos pibes es mucho más fácil de lo que pensamos, muchísima gente me lo hizo saber y la verdad que me pone muy feliz porque lo mismo que viví yo y la misma suerte que me sacó de ahí se la deseo a todos los pibes.

FA: ¿Como ves el acceso a la educación a los sectores más vulnerables?

MA: Lamentablemente los pibes pobres van a escuelas para pibes pobres, entonces aprenden cosas de pibes pobres, y hablan con pibes pobres y tienen costumbres de pibes pobres. Y los chicos de clases media van a escuela de clase media y tienen aspiraciones de clase media. Mientras no haya mezcla los pibes de clases bajas van a hablar como hablan, como yo hablé en un momento, porque la tonada de la villa tiene su propio lenguaje y su propia forma de hablar. Hasta que eso no pase no se van a entender los unos con los otros y las clases se van a seguir menospreciando, así que lamentablemente la educación en vez de igualar distancia cada vez más.

FA: Cuándo leemos tu carta sobre la pobreza y la indigencia nos queda claro que es mucho más que los números fríos que transmiten los gobiernos…

MA: En realidad existe un montón de instituciones y de factores que te van dejando afuera. Yo en la carta puse que cuando tuve a mi hijo con 14 años, quería seguir estudiando y en la escuela no me aceptaban porque tenía a mi bebé y era una distracción para los otros nenes de mi edad. La escuela de adultos tampoco me aceptaba porque yo tenía 14 años y necesitas tener 16, quería trabajar pero era menor de edad, me faltaba una eternidad para tener 18. Entonces quisiera lo que quisiera hacer, no había en la sociedad absolutamente nada para mí.

Era pobre, pero además estaba empujada a la marginalidad porque no había ninguna institución en la que yo pudiera participar o aspirar a nada. Hay un montón de medidas que ayudan a que vos salgas de la pobreza, pero respecto a los marginales me parece que se está haciendo muy poco y ese es el circulo más duro de romper, porque la pobreza mal que mal es una carencia económica o un conjunto de carencias económicas y materiales pero con solo acceder a un mejor empleo, ir poco a poco progresando podes salir adelante. De la marginalidad no es tan fácil salir y no se están aplicando políticas públicas efectivas.

FA: ¿Porque una gran mayoría ve mal a los planes sociales?

MA: Yo creo que los argentinos en realidad, la mayoría prácticamente, no está en contra de los planes sociales, en realidad no está en contra de dar una mano. Lo que si se ha logrado lamentablemente en los medios de comunicación y desde los sectores poderosos, es instalar la idea de que el plan social es una forma de vida y no un método de ayuda. El argentino está a favor del plan social como método de ayuda, como forma de salir del pozo pero no como forma de vida, ahí siente que le está tomando el pelo, que le están robando.

En realidad cuando uno vive con tantas carencias materiales y cuando uno tiene los trabajos a los que se accede desde la marginalidad que son changuitas, que cuando llueve no se pude salir de la villa y que si llueve dos o tres días seguidos a penas te alcanza para tener una suma económica menor mensual, es difícil. Aunque sea poco vos te aferras a eso porque es lo único que tenes. Cuando uno vive con tantas necesidades nunca vivió lo que es llenar una alacena o una heladera en el caso que tengas. Cuando tenes esa suma de dinero asegurada del plan vos decís “esta semana cobro y puedo comprar yerba, fideo, arroz”. La gente demoniza la ayuda social porque piensa que lo tomamos como forma de vida y no queremos trabajar, pero la realidad es que todos trabajamos pero nuestros trabajos son tan malos, tan precarios, que no nos podemos dar el lujo de soltar los planes sociales.

FA: ¿Qué sentís cuando historias como las tuyas se hacen virales?

MA: Me genera sensaciones encontradas, por un lado es alegría de que a la gente de clase media le gusta que a los pobres nos vaya bien, quiere que seamos abanderados, quieren que nos recibamos y por algo nos viralizamos. Ese sector desea que salgamos adelante. Sin embargo, que yo me viralíce por tener un origen marginal y estudiar una carrera, habla de la expectativa real que existe para una piba de origen marginal, que parió a los 14 años y que se fue de la casa a los 13. Se espera muy poco de nosotros. Somos noticias cuando logramos algo, esa es la triste realidad que todos tenemos.

 

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