En el marco de las celebraciones por el 1° de mayo, una estadística reciente pone en debate la efectividad de la formación profesional frente a las demandas del mercado. Según los datos recabados, el 60% de los argentinos no trabaja actualmente en el rubro para el que estudió.
El dato surge de un estudio elaborado por Bumeran en base a 2.391 casos en Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú. El informe analiza la relación entre la formación, las aspiraciones y el trabajo efectivo, y muestra que la mayoría de los trabajadores no logra trasladar su educación al ámbito laboral.
La distancia entre estudio y empleo se manifiesta con mayor intensidad en los trabajadores más jóvenes. Entre quienes tienen entre 18 y 30 años, el 74% no se desempeña en un área vinculada con su formación. A medida que aumenta la edad, la relación entre estudios y trabajo tiende a fortalecerse: el porcentaje desciende al 59% entre quienes tienen entre 30 y 50 años y al 52% en los mayores de 50.
Por género también se observan diferencias. El 70% de las personas que no se identifican ni como hombres ni como mujeres afirma no trabajar en algo relacionado con lo que estudió, mientras que esa proporción es del 61% entre los hombres y del 59% entre las mujeres. Estas últimas son, dentro del relevamiento, quienes presentan mayor correspondencia entre formación y empleo.
Más allá del vínculo entre estudios y ocupación, el informe indaga en las percepciones de los trabajadores frente a esta situación. El 35% señala que siente agradecimiento por tener empleo, aun cuando no esté relacionado con su formación o con lo que aspiraba a hacer. En paralelo, el 31% expresa frustración por no poder desarrollarse en el área que estudió o soñó, mientras que un 12% manifiesta insatisfacción.
Vocación vs. eealidad económica
El informe destaca que la brecha entre el deseo y la realidad es profunda:
- Profesión soñada: solo 2 de cada 10 argentinos (20%) logran ejercer aquello que imaginaron como su vocación ideal durante su etapa de formación.
- Cambio de rumbo: la mayoría de quienes se desempeñan en áreas ajenas a sus estudios mencionan que la necesidad de ingresos inmediatos y la falta de vacantes en sus sectores específicos fueron los factores determinantes para el cambio de rubro.
- Insatisfacción laboral: existe un porcentaje significativo de trabajadores que manifiestan una sensación de frustración por no poder aplicar los conocimientos adquiridos en la universidad o en centros de formación técnica.
Aun así, el estudio muestra que existe cierta coherencia entre los intereses de la infancia y las decisiones educativas. En Argentina, el 53% de los trabajadores estudió algo relacionado con lo que soñaba ser de niño, lo que indica que el desajuste se produce, en gran medida, en la inserción laboral y no en la elección de la formación.
En paralelo, los sueños laborales de las nuevas generaciones muestran transformaciones. Las opciones más mencionadas incluyen actividades vinculadas a la creación de contenido y la exposición pública, como ser influencer o youtuber, lo que marca una diferencia respecto de las aspiraciones tradicionales relevadas en generaciones anteriores.
El mercado laboral argentino ha sufrido transformaciones que los planes de estudio no siempre logran seguir. La demanda de nuevas habilidades, especialmente en el sector tecnológico y de servicios, ha forzado a muchos profesionales a reconvertirse o a aceptar puestos que no requieren su titulación específica.
Por otro lado, la situación económica actual obliga a priorizar la estabilidad financiera por sobre la realización vocacional. Esto genera un fenómeno de “sobrecalificación” en ciertos sectores, donde profesionales con títulos de grado ocupan puestos administrativos o de servicios básicos para asegurar un sustento mensual.
De Infobae.





