Desde que empezó la pandemia, las autoridades insistieron en la importancia de mantener la higiene y de tomar medidas de prevención sanitaria. Sin embargo, algunos vecinos se ven imposibilitados a poder cumplir con estos pedidos. Es que a pesar de vivir en áreas urbanas, no tienen quien les limpie la calle y recoja su basura.
Es el caso de Paola Jonte, vecina de nuestra ciudad que vive a pocas cuadras de la finalización del Acceso Scully. En diálogo con Infociudad, comenta: “desde el final de la avenida, hasta mi casa hay dos cuadras. Hasta la semana pasada había una hilera de pilones de basura“. Y no se trataba de cualquier tipo de residuos: junto a azulejos, pedazos de inodoros y de vestimenta, se podían encontrar jeringas y medicamentos.
Esta situación se da en un contexto en el cual cientos de vecinos utilizan esa prolongación de la avenida para salir a caminar, andar en bicicleta y pasear a sus mascotas. “Yo no quiero confrontar, sólo me preocupa esta situación porque tiran basura donde juega mi hijo” declara Paola.
Finalmente su familia, cansada de convivir con montañas de basura, decidió dejar de esperar a que el municipio brinde una ayuda y se encargó de la limpieza del lugar.
Sin embargo, pese a que dejaron en condiciones el lugar, al poco tiempo volvieron a aparecer los residuos: “queremos que los chicos que pasean con sus padres puedan salir sin tener miedo a que se pinchen o infecten con algo. Y la misma situación se da del otro lado de la ruta, sobre la Escuela 2, donde también tiran basura“.
Si bien San Andrés de Giles cuenta con un sistema de recolección de residuos y con una planta procesadora, estos servicios no llegan a cubrir ni siquiera los límites de la zona urbana. “Da mucha bronca” confiesa Paola, y concluye: “no queremos confrontar con nadie, sólo queremos poder salir sin correr ningún riesgo“.






