Cada vez que se habla de dictadura a nivel local, es como si en San Andrés de Giles no hubiera pasado nada. Lo que más se recuerda en nuestra comunidad es cuándo los militares vinieron a buscar a Cámpora a su casa de la calle San Martín, pero ¿Qué más pasaba en nuestra ciudad por aquellos años? ¿No hubo gilenses desaparecidos? Estas preguntas las fui respondiendo de a poco, buscando en libros y archivos, hablando con vecinos más grandes.
En 2021, investigando sobre los impactos que tuvo la última dictadura cívico militar en San Andrés de Giles, me encontré con un fragmento breve de un libro que recordaba a Roberto Felipe Rodríguez Sosa. Había nacido en Giles allá por 1955. De adolescente se fue a vivir a San Antonio de Areco y luego se fue a estudiar Educación Física a La Plata. Consulté a algunos vecinos sobre su historia y solo pude conseguir algunos pocos datos. Le decían cariñosamente “El negro”.
La historia que volvió a aparecer
Hace pocos días, previo a cumplirse los 50 años del golpe, esta historia volvió a aparecer con más fuerza. Un vecino que vivió en nuestros pagos se contactó para compartirme información de un libro de hojas amarillas por el tiempo, que encontró en La Plata. Se llama “No habrá manto de olvido”, vio allí el nombre de Roberto y enseguida leyó “San Andrés de Giles”. Este dato le llamó la atención, porque justamente, en Giles las historias de dictadura se escuchaban poco, casi entre susurros.
El libro fue editado en 1983 por Familiares de Detenidos Desaparecidos y Presos por Razones Políticas de La Plata. En el apartado “Soldados desaparecidos” dice textual:
“Roberto Felipe Rodríguez: Nació el 12 de agosto de 1955 en San Andrés de Giles (Prov. De Bs. As.). Estudiaba educación física en la Facultad de Humanidades de La Plata. Al momento de su desaparición se encontraba alistado, cumpliendo el servicio en el Cuerpo de Esquiadores de Montaña de Puente del Inca (Mendoza). En octubre de 1976 mediante un engaño fue dado de licencia. Se le hizo entrega de un telegrama que decía que su madre (persona muy anciana) se encontraba gravemente enferma y que debía viajar de regreso. Se le concedió una licencia por orden de la delegación. Inmediatamente desapareció. Ni regresó a su hogar, ni su madre estuvo enferma, ni su familia envió nunca un telegrama”.
La historia de Roberto Felipe Rodríguez Sosa también aparece en un libro que recopila a todos los estudiantes desaparecidos del Profesorado de Educación Física de la Universidad de La Plata. Sus compañeros recuerdan que era un joven del interior de la provincia. Además se detallan sus datos: “Edad 20 años. Estudiante de Educación Física en la UNLP. Secuestrado el 01/07/1977 en Mendoza”, y lo nombran también con el apodo “el negro”.
La mirada de su maestra
Investigando la dictadura a nivel local también llegó a mis manos el libro de Celia Coppa, docente jubilada, ex directora del Colegio Nacional de San Andrés de Giles y quien también dio clases en el Colegio Nacional de San Antonio de Areco, de donde es oriunda. Editó un libro con la historia de los tres vecinos de Areco desaparecidos: Luis María Roberto, Luis Vicente Dimatti y Roberto Felipe Rodríguez Sosa, es que “el negro” nació acá pero se radicó en San Antonio de Areco desde que era adolescente.
Celia Coppa escribe sus propios recuerdos sobre Roberto. Fue su maestra durante la secundaria en San Antonio de Areco.
Según los datos aportados por Celia Coppa en su libro, Roberto nació el 11 de agosto de 1955 en San Andrés de Giles e integraba una familia numerosa constituida por tres hermanos y tres hermanas. Cursó sus estudios primarios en la Escuela N° 1 y ofició de monaguillo en la Parroquia San Andrés Apóstol. Sus estudios secundarios los inició en el Colegio Nacional Fray Mamerto Esquiú de San Andrés de Giles, donde cursó 1° y 2° año.
Luego se trasladó a San Antonio de Areco y terminó 3°, 4° y 5° año en el Colegio Nacional Hipólito Vieytes, graduándose en 1972. De adolescente comenzó a trabajar en la panadería de la familia Bellingeri en Areco (Panadería “San Martín”, que aún hoy conserva ese nombre). Como relata Celia Coppa: “Más que ser un empleado era un miembro más de la familia y con él concurría al mismo curso del Colegio Nacional de Areco el único hijo de la familia Bellingeri”.
En su libro, Celia cuenta que habló con la señora Paula Gallo de Bellingeri. “Es admirable cómo se ilumina su mirada celeste cuando me cuenta que Roberto Rodríguez, que ya vivía en La Plata, la visitó por última vez el día de la madre de 1975”.
Celia Coppa recuerda personalmente a Roberto: “Fue mi alumno de Educación Democrática de 3er año e Instrucción Cívica en 5to año. Tengo de él un recuerdo hermoso. Era un chico alegre, bueno, humilde, respetuoso, querido por sus compañeros que lo apodaban ‘el negro’ cariñosamente”.
Celia Coppa cuenta en su libro también que a partir del año 1973 Roberto vivía en La Plata, donde estudiaba Educación Física y trabajaba en el Club Gimnasia y Esgrima.
Coppa además se contactó con un compañero que cursaba con Roberto en la Universidad de La Plata. En su memoria lo guarda como un compañero “jovial y divertido” y asegura que no le conoció militancia política. En 1974 dejó de verlo y recién en 1982 se enteró de su desaparición. “Sus compañeros sabían de sus dificultades económicas a raíz de la clausura del Comedor de la Universidad”. Había vivido cierto tiempo con algunos compañeros de la facultad. Ya estaba próximo a graduarse como Profesor de Educación Física cuando debió enrolarse en las filas del ejército para cumplir con la obligación del Servicio Militar.
En su libro, Celia relata que también habló con una de sus hermanas, que era docente rural en San Andrés de Giles, y le contó que cuando Roberto venía de visita a Giles, la acompañaba y le daba clases de Educación Física a sus alumnos.
Su desaparición
Gracias a la información del libro “No habrá manto de olvido” de La Plata pudimos saber que Roberto desapareció mientras hacía el Servicio Militar en Mendoza. En algunos documentos que consultamos aparece la figura de “desertor”. Sin embargo, es importante aclarar que este era un concepto muy utilizado en los registros militares para ocultar las desapariciones de sus soldados. Además, la desaparición de Roberto se dió en el marco de la dictadura cívico militar más sangrienta de la historia argentina. Su nombre figura incluso en los registros oficiales de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP).
Roberto fue un joven que nació en San Andrés de Giles, que transitó su vida por las mismas escuelas que hasta el día de hoy siguen educando a niños y jóvenes de nuestra ciudad. Expresó su fe en la misma iglesia en la que hoy se siguen realizando misas y casándose vecinos. Incluso llegó a enseñar en una escuelita rural de nuestro distrito ayudando a su hermana que era maestra.
Su vida se vio interrumpida a sus 22 años. Su sueño de ser profesor de educación física quedó trunco. En este ejercicio de la Memoria, me resulta difícil no imaginar qué hubiera pasado con él. Seguramente volvería para sus pagos, Giles o Areco, a trabajar como docente en las escuelas de la zona, para educar a jóvenes como él, que viven una vida linda y sin apuro, en pueblos como el nuestro.
A 50 años del golpe, recordar a Roberto Felipe Rodríguez Sosa es también responder aquella pregunta: en Giles sí pasó la dictadura y dejó ausencias. Su historia, como tantas otras, merece ser contada para revalorizar la democracia que hoy tenemos y sostener la memoria, la verdad y la justicia.
* Esta nota fue posible gracias al aporte de Raúl Pacheco, quien se comunicó con Infociudad para compartirnos información que encontró en La Plata sobre Roberto. Nacido en San Andrés de Giles, Raúl fue contemporáneo con Roberto. Desde que se enteró de su desaparición, se conmovió con la historia, y con paciencia se dedicó a investigar y hacerse las mismas preguntas que motivaron esta nota. Gracias Raul por ayudar a que la historia de Roberto no caiga en el olvido, nunca más.






