Luego de meses de cuarentena, San Juan fue el distrito pionero en retomar las clases presenciales a través de un estricto protocolo sanitario. Es que la situación está bastante controlada: Desde el inicio de la pandemia han sido confirmados 22 positivos, con 18 pacientes dados de alta y sin ninguna víctima fatal. En un territorio de casi 739 mil habitantes, sólo hay 4 casos activos.
El protocolo establece que en las escuelas con pocos alumnos se cursará de lunes a viernes, mientras que en las más concurridas, los estudiantes se dividirán en grupos de 15 y una semana asistirán algunos, y la otra los restantes. Quienes no estén en la escuela, tendrán clases virtuales.
Se le tomará la temperatura a todos los integrantes de la comunidad educativa, quienes deberán estar con tapabocas. Por otro lado, se estableció que habrá salones “burbujas”, donde los chicos mantendrán una distancia de un metro y medio entre sí, y de dos metros con el docente.
Este protocolo hizo que el resto del país empiece a pensar en cómo sería la vuelta a la escuela. “En Giles hay muchas realidades. Yo estoy en el ámbito rural y creo que, por la cantidad de alumnos, ahí va a ser más sencillo adaptar la escuela al protocolo propuesto” quien habla es Candelaria Pedretti, directora de la Escuela N° 19 de Villa Espil. “Una cuestión a tener en cuenta es que muchos usan micros para trasladarse a la escuela. Nosotros tenemos profes de Carmen de Areco, San Antronio de Areco y de Luján, además de los de Giles, no se como se haría en esos casos“.
En cuanto al protocolo aplicado en San Juan, la directora opina: “Me pareció importante que las clases sean opcionales, les dio la facultad a las familias de decidir“. Lo que arrojan las estadísticas es que el 70,46% de los alumnos eligieron volver a asistir a la escuela.
Por su parte, Ignacio Quesada, director del colegio Sagrada Familia, declara: “No creo que la escuela pueda volver este año. Para hacerlo tendría que reunir un montón de condiciones para asegurar la asepsia y evitar los contagios. Creo que ninguna escuela puede garantizar eso, y si lo garantiza, dejaría de ser una escuela. Pasaría a ser celdas privadas de alumnos, separadas por un biombo y no habría interacción“. Y sentencia: “Volver en pequeños grupos tampoco tiene sentido porque se pierde lo que la escuela tiene de encuentro, de socialización y sería imposible garantizar que todos vayan parejos“. Más allá de esto, el docente aclara: “Deseo que vuelvan las clases, pero si se dan las condciones. Más que nada por los alumnos, que son los que necesitan volver“.
El consejero escolar, José Grosso, siguiendo la misma línea, detalla: “No creo que estén dadas las condiciones para volver. Empezamos con esta situación porque era una demanda de las familias y los docentes no concurrir a clases, y la situación de hoy es aún más grave que en marzo cuando se decidió suspender. No creo oportuno que nuestra provincia piense en alguna alternativa presencial por el momento“.
Por ahora, todo indica que, como señala Grosso, se deberá esperar hasta que el número de casos activos disminuya. Mientras tanto, alumnos y docentes aguardan por volver a la normalidad, trabajando a través de internet.



