Tras una jornada complicada en Giles, donde la obra pública estuvo en el centro de la tormenta, el día comenzó con tareas de emprolijamiento. La idea del Municipio fue acomodar varias situaciones que fueron muy criticadas.
Los trabajos comenzaron en la Av. Scully donde los agentes municipales corrigieron lo hecho en el día anterior. Se realizó un relleno del lomo para aminorar el impacto de los vehículos, arrojaron cal sobre el asfalto, cambiaron el palo y el balde por una baliza, y a 100 metros incluyeron un cartel que avisa la presencia del lomo.
Luego, la gestión Puglelli comenzó a pintar los lomos de burro que hizo en las últimas semanas. Estos se habían colocado sin ningún tipo de advertencia, aunque por su estructura fueron menos dañinos al paso de los motociclistas y automovilistas.



