El coronavirus ha resaltado de manera conmovedora el papel fundamental que desempeñan las enfermeras, enfermeros y otros trabajadores de la salud para proteger a las personas y salvar vidas. No debe ser sencillo estar en el frente de batalla, pero ellas, a pesar de todo, ahí están.
Trabajar en la zona de aislamiento requiere cuidados que antes no se registraban, pero también, de muchos sacrificios. Por un lado, el de batirse a duelo todos los días con el virus que tiene en jaque al mundo, y por otra parte, el de tomar recaudos extremos con sus seres queridos. Porque el volver a casa no es igual que antes.
La Lic. en enfermería, Analía Muñoz, Jefa de enfermeras del Hospital San Andrés, fue una de las primeras en recibir instrucciones por parte de las autoridades sanitarias locales cuando la pandemia se desató. “En Giles se tuvo que modificar una parte del Hospital para ubicar a los vecinos aislados, además de modificar los lugares de atención para el resto de la comunidad. y en cuanto a la enfermería pusimos una enfermera por turno disponible dentro de la zona de aislamiento” contó a Infociudad.

Cinco son las enfermeras del sector destinado al tratamiento del COVID-19 de San Andrés de Giles. En la actualidad, dividen su trabajo en tres turnos de ocho horas por día durante la semana, mientras que los fines de semana y feriados, las tareas se reparten en dos turnos de 12 horas.
Analía contó que el personal se capacitó con el infectólogo Dr. Fabio Crudo justo antes de que se conozcan los primeros casos de la ciudad y aseguró que el Nosocomio local está “muy bien equipado, desde el primer día pusieron todo a disposición para cuidar al personal”.
Trabajar en el aislamiento
No son “las enfermeras del doctor”, son profesionales capacitadas e independientes que trabajan en colaboración con los médicos. A las enfermeras, el sistema de salud en general no las reconoce. Por el contrario, las castiga con un salario bajo, perdiendo con ello la oportunidad de mejorar la salud de la población. El problema no es de ahora, es de siempre y en toda la Argentina, pero tal vez, la pandemia vino a poner estas cosas en su lugar.
“La asistencia a los pacientes consta en hacerles los controles de signos vitales, se les da la medicación indicada por el médico una vez por turno, sino las veces que sean indicadas” comienza contando Sonia Gobetti, enfermera gilense que pasa sus días en la zona de aislamiento.
La trabajadora de la salud afirma que la parte médica es fundamental pero también se apoya en la cuestión humanitaria: estar en ese sector no es sencillo para el personal pero tampoco para el paciente.
“Con ellos hablamos desde afuera de la habitación en varias oportunidades para saber si esta bien si necesita algo, el trato es como a cualquier paciente, se lo contiene para que no le sea tan difícil esos días dentro de una habitación donde están solos sin ver a nadie” relata Sonia.

La profesión en tiempos de pandemia
Los aplausos a los trabajadores de la salud se escuchan en todo el país. Pocas veces en la historia se vio algo igual. Familias enteras salen a golpear sus manos para reconocer a los que hoy nos cuidan o nos cuidarán en el caso que el virus nos alcance.
Sonia le cuenta a Infociudad que miedo no tiene, pero si respeto a la enfermedad. También sostiene que la tarea no es sencilla y que incluso “no todos quieren o pueden trabajar en el sector de aislamiento”.
Sin embargo, la gilense sostiene que esto hizo que el trabajo de ellas “se valore un poco más”. Nuestra charla, por WhatsApp, cierra con una devolución a esos aplausos. Sonia se hace eco del reconocimiento de los vecinos y lo agradece: “se siente mucha emoción es una adrenalina que no se puede explicar, sentimos que sí se puede”.

Las enfermeras gilenses del sector de aislamiento
Sonia Gobetti, Mariela Gonzáles, Alejandra Capiello, Daniela Domenget y Silvia Rebollo. A ellas, y a todos los trabajadores de la salud, nuestro aplauso. Estamos orgullosos de lo que hacen.



