La revista Gente, en su edición online, entrevistó al vecino Jorge Ferretti (67), una de las 325 personas que se repusieron al COVID-19. Luego de casi 10 días desde que fue dado de alta en el Hospital San Andrés, y tras ser noticia en los medios nacionales, Jorge habló con otra templanza.
Ferretti contó detalles que no había revelado antes. El vecino dijo que el viaje al Caribe había sido para celebrar los 41 años de casados junto a Elisa. Cuándo ellos partieron no había registros de COVID-19 en Giles ni fallecimientos en Europa.
“Cuando llegamos a casa, esa misma noche, a Elizabeth le subió la fiebre a 40 grados. Por la mañana, una ambulancia la trasladó al Hospital Municipal de San Andrés de Giles, donde le hicieron los primeros estudios y los mandaron a analizar al Malbrán. Estuvo cuatro días con fiebre alta. A los pocos días yo también empecé a levantar temperatura. Finalmente, los reactivos nos dieron positivo por coronavirus a ambos” comenzó contando Jorge.
El virus a Elisa la afectó de otra manera, su avance fue contundente con el paso de los días, el coronavirus no perdonó. “Nos dieron antibióticos y antivirales durante los primeros cinco días. Por suerte, la parte pulmonar a mí me respondió bien. En cambio a Elizabeth no le podían bajar la fiebre. Cuando empezó a empeorar la intubaron, le pusieron suero, la derivaron a terapia intensiva y sus pulmones empezaron a fallar” dijo Ferretti.
“No me pude despedir de ella, ni abrazar a mis hijos. Me enteré de la noticia por el llamado telefónico de uno de ellos. En ese momento yo me sentía mejor y quería salir corriendo para poder estar con ellos… pero no pude” así Jorge describió la mañana del 21 de marzo. Desde la Clínica Guemes llegaba la peor noticia: Elisa no resistió los embates de la pandemia.
Volver a empezar
El 30 de marzo, Jorge dejó el Hospital San Andrés en medio de un pasillo humano donde el personal del sistema sanitario lo despidió con aplausos. Esos videos recorrieron el país, salieron en los principales medios y hasta incluso fue noticia en España. El mensaje era claro: se puede salir.
“No tengo palabras para agradecerles a las enfermeras y al grupo de médicos del hospital de San Andrés de Giles. Nos atendieron muy bien, de primera. Se preocuparon muchísimo por nosotros y por mis hijos. Hicieron todo lo mejor para que saliéramos adelante” explicó Jorge Ferretti.
El vecino gilense cree que el virus los alcanzó cuando tuvieron contacto con españoles e italianos en el crucero. Allí empezó esta película que hoy trata de transitar de la mejor manera posible, en medio de un dolor que no sanará fácil. “Lo más triste fue haber salido solo, sin mi esposa. Aún no me recupero de ese dolor” concluyó Ferretti.
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