En una conferencia de prensa, autoridades policiales y de seguridad detallaron un importante operativo destinado a desarticular las peligrosas “picadas” de motos que se venían desarrollando en la ciudad. El procedimiento, que incluyó 8 allanamientos ordenados por un juez de garantías, se llevó a cabo en seis domicilios de la planta urbana, uno en Cucullu y otro en Villa Espil.
El comisario Cristian Ravazzano explicó que la investigación se inició en septiembre a partir de una idea de la Dirección de Protección Ciudadana, con la intervención de la Fiscalía de San Andrés de Giles y la UFJ 4 de Mercedes. “Se empezaron a realizar distintas diligencias a fin de obtener pruebas que acrediten que los conductores de estas motos realizaban maniobras peligrosas”, señaló, y destacó el rol fundamental del Centro de Monitoreo: “Se pudo captar y observar que los jóvenes conductores de estas motocicletas conducían en acción de velocidad, hacían la maniobra de Willy por la ruta, por las colectoras, en contramano, evadían distintos controles policiales”.
Respecto al marco legal, el comisario indicó que el delito está tipificado en el artículo 193 bis del Código Penal, que se configura cuando las maniobras de los conductores “generan un riesgo para las terceras personas”.
Las motos secuestradas quedaron a disposición de la Fiscalía y todos los conductores identificados fueron notificados y están siendo imputados. El proceso judicial continuará en la Fiscalía 4 de Mercedes.
Mariano Calomino, de Seguridad Ciudadana, enfatizó el trabajo conjunto que hizo posible la investigación. “Esto obviamente no lo hace uno solo, atrás está todo el equipo de trabajo, gente de monitoreo, tránsito y obviamente comisaría”. Calomino también agradeció la predisposición del Dr. Ferretty de la Fiscalía y resaltó la naturaleza excepcional de la causa: “no son causas que se hacen habitualmente (…) estamos hablando de un delito penal”.
Un dato preocupante que revelaron es la participación de menores de edad en estas situaciones. Incluso, señalaron que en muchos casos los padres salen en defensa de los hijos negando los hechos. Sin embargo, las pruebas fílmicas son determinantes. “Lo bueno que en este caso, contando con las cámaras y los videos del centro de monitoreo, es muy difícil revertir esa situación, porque están las pruebas en video y en fotos”, afirmó Calomino.
La escala del problema se evidenció con otra cifra: aproximadamente 180 motocicletas han sido secuestradas hasta la fecha por diversas faltas, siendo comunes la falta de registro, seguro o escapes no homologados. Respecto a si habrá más operativos, Calomino fue contundente: “Vamos a seguir, los tenemos a todos monitoreados. Ellos a lo mejor no se dan cuenta, pero nosotros los tenemos a todos monitoreados”. El mensaje de las autoridades es claro: la investigación continúa y no tolerarán que estos jóvenes, que “se creen dueños de la calle”, sigan poniendo en riesgo al resto de la comunidad.






