Hoy, 10 de junio, se conmemora en todo el país el Día del Trabajador de la Carne. Se trata de una jornada no laborable para los operarios del sector, establecida para reconocer la labor de quienes integran los eslabones de una de las industrias más tradicionales, complejas y federales de la República Argentina.
La elección de esta fecha se remonta a mediados del siglo XX, un período clave para la organización y la conquista de derechos de la clase trabajadora de nuestro país. El 10 de junio de 1947, bajo el impulso de los delegados de los principales establecimientos del país, se fundó formalmente la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne y sus Derivados.
Aquella unificación gremial permitió centralizar la defensa de los derechos laborales, las condiciones de salubridad y los salarios en una actividad que exige un enorme esfuerzo físico y una gran destreza técnica. Desde entonces, cada año se rinde homenaje a ese hito de la organización sindical.
Si a nivel nacional la fecha es importante, en nuestro pago es directamente vital. El rubro cárnico es, sin lugar a dudas, uno de los principales motores de la economía gilense.
Para tomar dimensión de lo que significa esta industria de fronteras para adentro, basta mirar los números del empleo formal: solamente en los frigoríficos locales desempeñan sus tareas más de 700 trabajadores registrados, transformando al sector en una de las mayores fuentes de sustento para las familias de nuestra comunidad.
Pero la relevancia de Giles excede los límites locales y se proyecta a gran escala. En nuestro partido se concentra la mayor producción porcina de toda la provincia de Buenos Aires, consolidando un circuito integrado que va desde la crianza hasta la góndola.
También nuestra ciudad fue pionera absoluto en la exportación de carne de cerdo, abriendo mercados internacionales de alta exigencia que posicionaron al trabajo de nuestros vecinos en las góndolas del mundo.
El polo productivo local cuenta con plantas de procesamiento que son un verdadero orgullo técnico, equipadas con estándares internacionales de sanidad, bienestar animal y tecnología de punta.
Detrás de cada corte de carne que llega a la mesa de los argentinos o que se despacha en un contenedor hacia el exterior, está el esfuerzo, el madrugón y el oficio de los trabajadores locales: despostadores, charqueadores, operarios de faena, técnicos de calidad, veterinarios, administrativos y personal de mantenimiento.
Desde Infociudad hacemos llegar un afectuoso saludo a los más de 700 gilenses que forman parte de esta gran familia trabajadora, agradeciéndoles por sostener con su esfuerzo diario el crecimiento, la identidad y el prestigio productivo de San Andrés de Giles.





