Nuevos aumentos llegaron con abril. Uno de los que más impacta el bolsillo de los argentinos es el del combustible. Durante el fin de semana de pascuas se aplicó un incremento del 4,3% en los combustibles, por lo que el litro de nafta super pasó a costar 834 pesos en la ciudad de Buenos Aires, mientras que en el conurbano y otras ciudades de la provincia, por ejemplo, el precio es un 10% más alto.
En San Andrés de Giles desde el 1° de abril se actualizaron los precios. En la YPF local la Diesel 500 está $1.026 el litro, la Infinia Diesel a $1.197, la Nafta Super $981 y la Infinia Nafta a $1.173.
Tras la devaluación del 55 por ciento del peso en diciembre y la “liberación de precios” puesta en marcha por el gobierno de Javier Milei, la nafta acumula un aumento del 110 por ciento en menos de cuatro meses y hay un incremento más planificado para principio de mayo. Además, las petroleras podrían sumar un incremento del 2 por ciento correspondiente al deslizamiento del dólar oficial.
En los próximos meses se espera que haya más aumentos en las naftas y el gasoil. Cada primer día regirá una suba en los precios del surtidor hasta junio. Este aumento escalonado que se dará en los próximos meses en las naftas se debe al incremento estipulado en el ICL que las empresas refinadoras -YPF, Shell, Axion y Puma Energy- trasladarán al precio de los combustibles.
También influye la devaluación mensual de 2% que aplica el Banco Central (BCRA). Este factor afecta directo en las estructuras de costos de las petroleras, puesto que los contratos de las empresas energéticas están dolarizados.
Es importante recordar que cada refinadora determina su aumento. YPF, la petrolera de control estatal, suele ser la que marca de cuánto será la suba, y después las otras empresas suben sus precios acorde a ese movimiento.
El incremento en los precios del combustible impactó en la venta de naftas que cayó un 7,3 por ciento interanual en febrero en las estaciones de servicio, según el sitio Surtidores. La caída se sintió especialmente en los productos premium, que en el caso de la nafta fue de casi el 23 por ciento y en el gasoil del 8,25 por ciento. Se trata de la baja más pronunciada desde 2019, pese a que el parque automotor era entonces mucho más reducido.






