Ayer, la ciudad vivió una noche inolvidable. Argentina remontó ante Inglaterra en un partido histórico, con un final de infarto que puso a todo el país de pie. Y en San Andrés de Giles, la euforia se sintió como pocas veces: Apenas terminó el partido, comenzó a escucharse como la gente se acercaba a la plaza San Martín. Estaba colmada de jóvenes, familias y vecinos de todos los barrios, listos para celebrar a la selección, en un encuentro que fue mucho más que un partido.
El encuentro, que tuvo a la Albiceleste luchando con pasión y garra hasta los últimos minutos, despertó las fibras más sensibles de los argentinos. No era un partido cualquiera: frente a Inglaterra, la memoria de Malvinas flotaba en el ambiente, y cada avance, cada quite y cada gol se vivieron como una pequeña revancha. Cuando el árbitro decretó el final y la remontada se hizo realidad, la plaza estalló.
Una multitud daba vueltas a la plaza con bombos retumbando, banderas gigantes y el infaltable canto a todo pulmón: “el que no salta es un inglés”. Los mensajes contra el rival histórico se mezclaron con el ruido ensordecedor de motos que tiraban cortes en el centro de la plaza, mientras la figura de Messi –en tamaño real, como ya es tradición en cada festejo– aparecía una vez más entre la gente.
Como se esperaba una concurrencia masiva, las calles principales que rodean el centro fueron cortadas al tránsito vehicular, dejando el paso libre y seguro para que los hinchas pudieran celebrar sin riesgos. La fiesta, en su mayoría, fue pacífica y contagiosa, con familias enteras compartiendo uno de los momentos más emotivo del Mundial.
Peleas y algunos disturbios entre los festejos
Sin embargo, la alegría no fue total. Pasadas las primeras horas de festejo, un grupo de jóvenes protagonizó un violento episodio en la intersección de Rivadavia y Belgrano. Según registros que circularon en las redes sociales de La Libertad, hombres y mujeres comenzaron a agredirse con golpes de puño, tirones de pelo y empujones, en una pelea que se extendió durante varios minutos. Algunos vecinos intentaron intervenir para separar a los involucrados y traer calma. La gente alrededor, visiblemente preocupada, llegó a pedir “por favor, por los nenes” que estaban presentes en la zona.
Las imágenes, que rápidamente se viralizaron, generaron indignación entre los vecinos, que lamentaron que estos incidentes opaquen lo que había sido una noche de unidad y emoción compartida. Pese a todo, el saldo general fue de festejo, y los vecinos de San Andrés de Giles no dejaron de bailar y cantar, sabiendo que la Selección está, una vez más, en la final del mundo.





