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El día que Cámpora renunció para que Perón volviera al poder: el histórico 13 de julio de 1973

Una maniobra política que cambiaría la historia argentina. El relato minuto a minuto de aquella jornada, con la mirada del historiador Felipe Pigna.

Un día como hoy, pero de 1973, el presidente Héctor J. Cámpora presentaba su renuncia a la primera magistratura. El hombre que había lanzado su campaña presidencial desde el Parque Municipal de San Andrés de Giles, la ciudad que adoptó como suya, dio un paso al costado para cumplir con lo que consideraba su misión: que el general Juan Domingo Perón asumiera por tercera vez la presidencia.

El 13 de julio de 1973, a las 20.23 horas, el país tuvo un nuevo presidente. En ese momento, y ante la Asamblea Legislativa que aceptaba las renuncias de Héctor José Cámpora y de su vicepresidente, Vicente Solano Lima, juró como mandatario el doctor Raúl Alberto Lastiri, yerno de José López Rega. La renuncia de Cámpora, tal como lo relata el historiador Felipe Pigna, fue parte de una “maniobra que tenía como objetivo que el general Juan Domingo Perón ocupara por tercera vez la primera magistratura”.

La planificación de la renuncia

Según el artículo de la revista Así del 17 de julio de 1973, que reproduce Pigna, el proceso ya estaba planificado desde meses atrás. La misma noche del viernes, en un discurso emitido a todo el país, Juan Domingo Perón elogió la conducta de Cámpora y Solano Lima, e historió que el presidente saliente le había hecho saber, en el momento de aceptar su candidatura, que “se limitaría a servir de tránsito a la concreción de la verdadera voluntad popular”.

Cámpora, quien había asumido el 25 de mayo de ese mismo año, gobernó apenas 49 días. Su paso por la presidencia fue breve pero clave para la historia argentina. Su lealtad a Perón quedó sellada en su discurso de renuncia, cuando dijo: “Yo no sé si la emoción, la honda emoción que me embarga me permitirá la lectura de este mensaje al pueblo argentino. Porque está próximo un acontecimiento a cuyo servicio he puesto la conducta y la lealtad incuestionable de toda mi vida: el reencuentro del general Perón con su pueblo en el ejercicio pleno, real y formal, de su indiscutida conducción”.

El cronograma de una jornada histórica

El día viernes 13 de julio fue intenso. Desde muy temprano, la Casa de Gobierno y la residencia de Perón en la calle Gaspar Campos, en Vicente López, fueron escenarios de una actividad frenética.

Según el relato de Así, a las 8.50 de la mañana llegaron juntos a la casa de Perón el presidente Cámpora y el vicepresidente Solano Lima. A las 9.10 se retiraron y Cámpora anunció a la prensa: “Acabamos de presentar nuestras renuncias al Honorable Congreso, para su tratamiento constitucional. Nada tengo que agregar”.

Durante la mañana y la tarde, desfilaron por la residencia de Gaspar Campos ministros, dirigentes gremiales y legisladores. Entre ellos, el ministro de Trabajo Ricardo Otero, el secretario de la Unión Obrera Metalúrgica Lorenzo Miguel, el secretario general de la CGT José Rucci, el ministro de Hacienda José Gelbard, el ministro del Interior Esteban Righi, y el ministro de Bienestar Social José López Rega, entre otros.

A las 13 horas, Cámpora se trasladó al Salón Blanco de la Casa de Gobierno para leer su mensaje de renuncia ante los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, ministros y personalidades. Habló durante seis minutos, visiblemente emocionado.

La reacción de la CGT y los gremios

La Confederación General del Trabajo (CGT), encabezada por José Rucci, intentó capitalizar el momento. Según el relato de la revista de la época, Rucci convocó a movilizaciones pero “la misma no produjo mayor efecto”. La Unión Obrera Metalúrgica llevó cinco micros cargados de empleados hasta la casa de Perón, pero su capacidad de convocatoria fue limitada.

El artículo de Así es crítico con esta intentona: “Autorizados por la policía, cinco colectivos pasaron frente a la casa del líder en tres oportunidades, vivando su candidatura. (…) Lo que pensó en ese momento el ex presidente lo sabe solamente su corazón. Pero todos vimos cuál fue su actitud, su respuesta al centenar de empleados sindicales que ocupaban los micros en frustrado intento de suplir a un pueblo: un saludo y otra vez adentro, a cubrirse del frío y la llovizna”.

Luego del fracaso de la convocatoria, Rucci debió dar marcha atrás y proclamar orden y tranquilidad, desmintiendo toda posibilidad de huelga.

El discurso de Perón y el rumor de Balbín

A las 22 horas del viernes 13, Juan Domingo Perón habló al país. En su alocución, elogió a Cámpora afirmando que “ha dado al país el ejemplo más preclaro y más honroso que un ciudadano puede dar a su país”. Además, dejó abierta la puerta a su candidatura al sostener: “Si Dios me da salud, si Dios me lo permite, he de gastar hasta el último esfuerzo de mi vida para cumplir la misión que pueda corresponderme”.

Esa misma noche, un rumor recorrió todos los ámbitos políticos: el líder radical Ricardo Balbín sería el compañero de fórmula de Perón. La incógnita sobre quién lo acompañaría mantuvo en vilo a la opinión pública durante los días siguientes.

La mirada de los sectores juveniles y las organizaciones armadas

El artículo de Así también recoge las críticas de los sectores juveniles del peronismo, que señalaban la existencia de “grupos de derecha y de la CIA” encabezando el proceso político. Las críticas se centraban especialmente en José López Rega y José Rucci.

Las organizaciones Montoneros y Fuerzas Armadas Revolucionarias dieron a conocer un comunicado en el que advertían que “el acceso del general Perón a la presidencia, en estas circunstancias, se da con el objetivo de poner freno a una conspiración gorila, impulsada por el imperialismo a través de un puñado de traidores del Movimiento Peronista”.

Cámpora, despedido por el pueblo

A las 14 horas del viernes 13, cuando Héctor Cámpora abandonó la Casa de Gobierno, una numerosa multitud apostada en los alrededores lo despidió con una cariñosa ovación. La revista Así lo describió como “la imagen tranquila del hombre que no había traicionado a nadie”.

El diario de la mañana del sábado 14 definió al ex presidente de esta manera: “Para quien logra proyectarse hacia las alturas del mando, no es tarea fácil restituirse al anonimato. Nuestra historia abunda en infortunadas dimisiones y solo exalta unos pocos renunciamientos. Quien lo logra con la serenidad de Cámpora, se gana el respeto de su pueblo”.

El desenlace

El domingo 15 de julio, en medio de la incertidumbre sobre quién acompañaría a Perón en la fórmula, surgió un nombre concreto: el del ministro de Bienestar Social, José López Rega, propuesto por los residentes peronistas de Asunción, Paraguay.

Finalmente, pocos meses después, la fórmula Perón-Perón —integrada por Juan Domingo Perón y su esposa, María Estela Martínez de Perón— triunfaría en las elecciones presidenciales. El regreso definitivo de Perón al poder se había concretado, con la renuncia de Cámpora como el eslabón necesario para que eso ocurriera.

Fuente: texto de Felipe Pigna para elhistoriador.com.ar

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