DÓLAR OFICIAL$1513,22
DÓLAR BLUE$1520,00
DÓLAR MEP$1513,22
DÓLAR TARJETA$1513,22
IPC MAYO2,1%
ESCUCHÁ
infociudad Radio
Actualidad

A 210 años de la Declaración de la Independencia Argentina

El 9 de julio de 1816, el Congreso General Constituyente firmó el acta que rompió los lazos de subordinación con la corona española. La profunda lectura de Felipe Pigna sobre el contexto de peligro extremo en que se gestó la declaración y el rol determinante de San Martín y Belgrano.

Si la Revolución de Mayo de 1810 fue el despertar de una voluntad de autogobierno, el 9 de julio de 1816 fue el acto de mayoría de edad jurídica y política de nuestro país. En aquella histórica jornada, los diputados de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en la pequeña y hoy mítica casa de Doña Francisca Bazán de Laguna en San Miguel de Tucumán, declararon solemnemente la absoluta independencia de los reyes de España, sus sucesores y metrópoli.

Un contexto de peligro extremo

La declaración no llegó en un momento de paz, sino en el período más crítico para las revoluciones americanas. Para 1816, el rey Fernando VII había recuperado el trono español y enviado ejércitos feroces para reconquistar sus colonias. Chile y Venezuela habían caído nuevamente en manos realistas, el panorama en Europa era marcadamente conservador y el norte argentino resistía a duras penas gracias a la valentía de Martín Miguel de Güemes y sus gauchos.

“El contexto en el que se declara la Independencia era de un peligro absoluto”, explica Felipe Pigna al analizar aquel escenario. “Tucumán no fue elegida al azar; Buenos Aires estaba muy desprestigiada por sus políticas centralistas y Tucumán funcionaba como un punto estratégico, una forma de respaldar al ejército del Norte que defendía la frontera”.

En ese clima de asfixia y temor, declarar la independencia requería una audacia descomunal. Los diputados que viajaron durante semanas en galeras y carretas sabían que, si la revolución fracasaba, la firma de esa acta equivalía a su propia sentencia de muerte por traición a la corona.

La presión de San Martín y el proyecto de Belgrano

La velocidad con la que se trató la Independencia tuvo dos grandes motores políticos y militares: José de San Martín y Manuel Belgrano. San Martín, desde la gobernación de Cuyo, le escribía cartas desesperadas al diputado Tomás Godoy Cruz insistiendo en que era imposible iniciar el cruce de los Andes para liberar a Chile y Perú bajo la bandera de un territorio que legalmente seguía perteneciendo a España. “¿Cuándo empiezan ustedes a hablar de independencia?”, apuraba el libertador.

Por su parte, Belgrano compareció ante el Congreso el 6 de julio y propuso un proyecto revolucionario para la época: establecer una monarquía constitucional liderada por un descendiente de la dinastía Inca.

“La propuesta de Belgrano de coronar a un Inca era de una enorme lucidez política”, destaca Pigna. “Buscaba reparar la histórica injusticia con los pueblos originarios y, a la vez, conseguir el apoyo masivo de las poblaciones indígenas del Alto Perú, que eran clave en términos demográficos y militares para defender la revolución. Aunque la elite porteña la rechazó con tintes racistas y desprecio, demostraba la búsqueda de una identidad verdaderamente americana”.

El significado de ser independientes hoy

Finalmente, el martes 9 de julio, bajo la presidencia del sanjuanino Francisco Narciso de Laprida, se leyó y aprobó el Acta de la Independencia. Pocos días después, en una sesión secreta, el diputado Pedro Medrano propuso agregar una enmienda clave a la fórmula del juramento: que las provincias no solo se declaraban libres del rey Fernando VII, sino también “de toda otra dominación extranjera”, cerrando la puerta a las pretensiones de protectorado de Gran Bretaña o Portugal.

A más de dos siglos de aquella histórica proclama, las calles de San Andrés de Giles vuelven a vestirse de celeste y blanco. Recordar el 9 de julio, como señala Felipe Pigna, es entender que la independencia no es un hecho estático que se firmó en un papel y concluyó en 1816, sino un proceso dinámico, cotidiano y colectivo. Mantener viva esa memoria en nuestro pago es el mejor homenaje para los hombres y mujeres que, en la hora más oscura, se animaron a soñar una patria soberana.

Últimas Noticias

Lo más visto

También te puede interesar