Un estudio a nivel nacional realizado por investigadores del CONICET reveló que San Andrés de Giles presenta niveles de arsénico en el agua superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En un análisis que evaluó 20 provincias y múltiples localidades, la ciudad fue clasificada en la categoría amarilla, es decir, con niveles de arsénico que oscilan entre 10 y 50 microgramos por litro (mcg/l), por encima del límite de 10 mcg/ l establecido por la OMS para proteger la salud.
El arsénico (As) es un metaloide natural que se encuentra en la corteza terrestre y que, debido a procesos geológicos como la desintegración de rocas y la actividad volcánica, puede infiltrarse en el agua subterránea. Además, actividades humanas como la minería, la fundición de metales y la producción de pesticidas también contribuyen a su presencia en acuíferos y suelos. La exposición prolongada a este contaminante puede tener serias consecuencias para la salud. Puede provocar daños serios en los aparatos y sistemas neurológico, respiratorio, hematológico, cardiovascular, gastrointestinal y otros. El arsénico es un carcinógeno que afecta múltiples aparatos y sistemas.
Se trata de uno de los metales más tóxicos derivados del entorno natural. Las 10 sustancias químicas consideradas una amenaza de salud pública incluye el arsénico. El consumo prolongado del agua de pozo o red contaminada, ya sea para beber, preparar la comida y regar los cultivos, también puede producir trastornos del desarrollo o enfermedades cardiovasculares, de acuerdo con la OMS.
En 2013, la organización les recomendó a los gobiernos controlar los niveles en el agua y los alimentos, con 10 mcg/l como valor «provisional», ya que planteó la posibilidad de fijar niveles más altos solo si tienen en cuenta los riesgos para la población.
Clasificación de riesgos y colores.
El relevamiento del CONICET clasificó las localidades afectadas por el arsénico en tres categorías de riesgo: verde para concentraciones de hasta 10 mcg/l, amarillo para niveles entre 10 y 50 mcg/l, y rojo para valores que superan los 50 mcg/l. En el caso de San Andrés de Giles, la categoría amarilla indica una concentración elevada, aunque no alarmante, que sugiere la necesidad de tratamiento y monitoreo constante para garantizar la seguridad del agua de consumo.
La mayoría de las localidades con altos niveles de arsénico están ubicadas en regiones del centro y norte del país. En el mapa nacional, se registraron 76 localidades en amarillo y 46 en rojo, lo cual ha motivado un llamado de atención a nivel nacional para implementar medidas preventivas.
El consumo continuo de agua con altos niveles de arsénico puede causar enfermedades graves, especialmente cuando se acumula en el organismo a lo largo de años. Sin embargo, Gustavo Stripeikis, director del Centro de Ingeniería en Medio Ambiente del ITBA y responsable del estudio, subraya la importancia de manejar la información con cautela: “El hecho de que alguien vea en el mapa que su localidad tiene un pinche rojo no significa que toda la población está expuesta al problema”. Stripeikis destacó que, incluso dentro de la misma localidad, las concentraciones de arsénico pueden variar entre hogares a corta distancia, por lo que resulta fundamental realizar análisis puntuales en cada fuente de agua.
Un desafío para la provisión de agua segura
Hace dos años, un estudio argentino publicado en la revista Science of the Total Environment dio cuenta de que uno de cada 10 argentinos vive en una zona donde el agua está contaminada con arsénico. Sólo en la provincia de Buenos Aires, se detectaron 31 localidades con niveles por encima de los 10 mcg/l, de acuerdo con esa primera revisión de investigaciones y registros de 15 años. El 87% de las muestras obtenidas en municipios bonaerenses en ese período superaban los valores seguros para la población.
El equipo que dirigió Ariel Bardach, del Centro Cochrane Argentino IECS, afirmó que el país es uno de los 12 en el mundo con mayor concentración de arsénico en el agua. Además de los 4 millones de argentinos expuestos, se estimó que padece arsenicosis el 2,6% de la población, de acuerdo con análisis de sangre u orina, hisopados bucales o exámanes de la piel. En La Pampa, Tucumán, Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Chaco, Santiago del Estero y Salta estaban las áreas más afectadas.
El tratamiento del agua con niveles elevados de arsénico es un desafío para las autoridades y profesionales del sector agua en San Andrés de Giles. Para asegurar que el agua de consumo cumpla con los estándares de calidad, es esencial establecer métodos de tratamiento adecuados y realizar un monitoreo periódico.
El relevamiento del CONICET destaca una problemática ambiental y de salud pública que requiere atención continua. La provisión de agua segura es un derecho básico y necesario para el bienestar de la comunidad, y este estudio proporciona una base valiosa para las acciones de prevención y tratamiento del arsénico en la región.






