Faltaban días para que termine 1993. Pese al calor que azotaba las calles de Giles, Néstor Pinca se puso su traje y dejó de ser un médico gilense, para transformarse en Papá Noel.
La idea era sorprender a su ahijado, pero al pisar la calle, la magia navideña impactó sobre todos los chicos del barrio, que automáticamente corrieron hasta donde estaba el hombre del trineo para exigir sus regalos. Buscando no dejarlos con las manos vacías, quien hasta hace unos minutos atrás era Néstor Pinca, volvió a la casa y tomó los caramelos que habían sido guardados para la mesa navideña.
A partir de ese momento, el médico siguió transformándose en el personaje del Polo Norte, pero ya no solo para su grupo familiar, sino para todos los vecinos de San Andrés de Giles. Fue así que instaló un buzón sobre Colectora entre España y Chacabuco, para que los padres dejen los regalos, de manera que luego Papá Noel los pueda entregar.
Esta navidad, a raíz de la pandemia, el reparto de regalos no se podrá realizar normalmente. Para poder continuar con la tradición, Néstor Pinca mutará como siempre, pero esta vez a través de zoom.
Para poder contactarse, habrá que ingresar a la reunión el próximo 24 a las 20:30, con el ID 71439850051 y la clave 0XQ5YF.
La de este año será la edición número 27. Los primeros chicos que se acercaron cuando faltaban días para que termine el 93, vuelven a acercarse pero ahora acompañado de sus hijos. Y pese al calor que sigue azotando las calles de Giles, Néstor Pinca vuelve a transformarse en quizás el único adulto indiscutido del mundo, repartiendo regalos y extendiendo la ilusión navideña.



