Patricio Eleisegui fue uno de los primeros periodistas argentinos que puso en debate al modelo de cultivo actual. A lo largo de su carrera profundizó en miles de líneas las consecuencias de esta nueva forma de trabajar la tierra.
Tras varios años de investigación, Eleisegui escribió Envenenados, el libro que pone en evidencia las malas prácticas agrícolas según su visión. El periodista además participó en diversos documentales mundiales poniendo su voz como testimonio de la problemática global.
Luego de que se conociera un nuevo caso de fumigación en una escuela rural local, Infociudad pudo entrevistas a Patricio Eleisegui. En una interesante charla, el investigador profundizó sobre el modelo agrícola vigente, el rol del Estado y las consecuencias por el uso de agroquímicos y transgénicos.
Infociudad: A pesar de que se habla mucho sobre el tema de las fumigaciones cerca de las escuelas rurales, los casos de establecimientos fumigados se siguen repitiendo en varios lugares ¿Qué opinión tenes al respecto?
Patricio Eleisegui (PE): A pesar de que hay una visibilidad mucho mayor por temas sanitarios, sigue pasando. Hoy en día los afectados están contando las situaciones, hay registros. Pero las fumigaciones están muy lejos de detenerse, en tanto y en cuanto el sector político siga haciendo “caja” digamos, además muchos de los dirigente son productores rurales, entonces mientras esto siga, va a ser muy difícil tener un cambio contundente.
IC: ¿Qué balance haces luego de haber recorrido tantos lugares con esta problemática?
PE: Es una problemática que tiene que ver con casi toda América Latina, he recorrido muchos lugares y en todos me encontré con más o menos el mismo inconveniente, relacionado al tipo de producción agrícola que se hace en el lugar. Como toda la producción agrícola está atada al uso de pesticidas, salvo en las excepciones agroecológicas, tenemos un problema sanitario prácticamente en todos los terrenos productivos. El indicador más claro son los casos de cáncer que hay en provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, parte de Córdoba que son las zonas donde más soja hay, también por ejemplo en Chaco el problema tiene que ver más con los trastornos conductivos, malformaciones y eso está atado con el algodón, algo similar ocurre en Misiones.
IC: ¿Hay alguna posibilidad de vivir cerca de zonas en donde se fumiga y no tener consecuencias negativas en la salud?
PE: No, es imposible, hoy por hoy no se puede hablar de la inocuidad de los productos. Uno de los discursos que adoptaron los productores era el que decía que estos productos no hacen nada, que las fumigaciones no generan ningún tipo del problema. Después también está el marketing de empresas que establecen esto de las buenas prácticas agrícolas. Todos los productos que se usan son muy tóxicos para la salud y la realidad es que no podes estar al lado.
IC: Una vez que se tira el glifosato ¿Qué pasa con el producto en la tierra? ¿Se acumula? ¿Se degrada?
PE: Hay reportes científicos y mucha bibliografía que comprueba que tenemos glifosato hasta en la lluvia, por ejemplo, también en cursos de agua como el río Paraná, en el suelo. Hay una gran acumulación de este producto, porque si bien existe un mecanismo en la tierra para poder desactivar estos compuestos, la realidad es que el uso de este tipo de producto ha sido tan intenso en estos últimos años que se ha destruido ese mecanismo y la tierra no tiene la posibilidad de regenerarse por todo este envenenamiento de décadas, hay una acumulación permanente.
IC: ¿Encontraste algún lugar de la Argentina que haya encarado bien este tema?
PE: Existen iniciativas en varios lugares como Guamini, provincia de Buenos Aires, que establecen sobre zonas cercanas a las ciudades cordones de producción agroecológica. También están las legislaciones que se han establecido para mover las fumigaciones fuera del casco urbano. Hay prohibiciones del uso del glifosato. Son todas iniciativas a las cuales todos nos tenemos que unir, para darle fuerza.
IC: ¿El principal problema son las fumigaciones y el segundo son los silos dentro de la ciudad?
PE: Es inseparable el inconveniente. Hay un caso, el de San Salvador de la provincia de Entre Ríos, que es un pueblo de la capital del arroz, procesa casi todo el arroz que consumimos, no porque haga la siembra sino porque tiene los silos dentro del pueblo. Cuando uno llega a este lugar se ve como una especie de nube que contiene al pueblo, que proviene de los silos. Este polvillo tiene un indicador de cáncer de un 40% en ese pueblo, por eso el pueblo hizo una movilización y entonces el municipio accedió a estudiar la situación del lugar y encontraron todo contaminado con pesticidas. Esto generó una discusión en varios municipios, donde se planteó la idea de mover estos lugares, porque los granos llegan a los silos con los pesticidas con los cuales fueron fumigados.



