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El corredor de la esperanza que pasó por Cucullú

En la 19° Carrera Cucullense un corredor dio una clase de esperanza y fortaleza. Alejandro Bianchetti (51) padece ELA (Esclerosis lateral amiotrófica) una dura enfermedad que le impide el normal funcionamiento de sus músculos. Cuando Bianchetti se enteró de su afección, decidió correr para dar señales de que estaba dispuesto a luchar. Con el paso […]

Alejandro llegando a la meta en Cucullú.

En la 19° Carrera Cucullense un corredor dio una clase de esperanza y fortaleza. Alejandro Bianchetti (51) padece ELA (Esclerosis lateral amiotrófica) una dura enfermedad que le impide el normal funcionamiento de sus músculos.

Cuando Bianchetti se enteró de su afección, decidió correr para dar señales de que estaba dispuesto a luchar. Con el paso del tiempo, las competencias se hicieron habituales transformándose así en una fuente de inspiración para quienes padecen la ELA.

En la ELA, las células nerviosas (neuronas) motoras se desgastan o mueren y ya no pueden enviar mensajes a los músculos. Con el tiempo, esto lleva a debilitamiento muscular, espasmos e incapacidad para mover los brazos, las piernas y el cuerpo. La afección empeora lentamente. Cuando los músculos en la zona torácica dejan de trabajar, se vuelve difícil o imposible respirar.

Infociudad entrevistó al lujanense Bianchetti para conocer su historia en primera persona. Con la fortaleza de un luchador de la diaria, el corredor de la esperanza habló de su experiencia y dejó un claro mensaje: “la gente tiene que entender que la vida es mucho más linda de lo que se la imaginan”.

Infociudad (IC): Al verte correr de la forma que lo haces uno imagina que entrenas, pero nos enteramos de que no es así ¿Cómo sucede eso?

Alejandro Bianchetti (AB): La realidad es que puedo salir a entrenar porque fatigo la poca musculatura que tengo, si bien esto de correr me hace bastante bien, no puedo abusar de la musculatura, estoy muy flaquito, pero gracias a Dios voy mejorando. Luego de la carrera de Cucullú, no fue una gran semana, porque tuve una infección respiratoria, que me complicó bastante, suelo tener las defensas bajas y se ve que tome un poco de frio. Por todo eso solo corro las carreras, sin entrenar, la gente se sorprende y hasta a veces me cuesta creerlo a mí, lo tomo como un ejercicio mental. Siempre digo que para mí correr es como una metáfora, corro maratones desde que me levanto hasta que me acuesto. Mi enfermedad es complicada, cruel, y hay que ponerle el pecho todos los días ya que es muy difícil detenerla.

La ELA es una enfermedad neurodegenerativa, lo que ocurre es que se van muriendo las células motoras que produce el cerebro en la medula espinal, no alimentan al sistema nervioso de electricidad y se mueren todos los músculos voluntarios del cuerpo, lo único que queda funcionando es la vista, el sistema digestivo y el corazón, es una enfermedad terminal. Es un tema que a mí no me asusta ni lo contemplo, a veces hago un juego de palabras, no sé si me hice amigo del tiempo, pero es lo que intento lograr y parece que va ayudando y me da resultado. Hay un video que tengo en mi perfil en el que digo que hay tres palabras que pueden cambiar tu vida por completo “esclerosis lateral amiotrófica”, la gente no tiene idea, es una enfermedad en la que vas quedando preso dentro de tu cuerpo.

IC: ¿Cómo comenzó la idea de correr maratones?

AB: Empecé en el 2016 cuando a principio de ese año me dieron el diagnóstico, todo esto produce una hecatombe psicológica en lo que en ese momento era mi familia, mi ex mujer y mis dos hijas. Yo siempre fui un luchador y un loco perseguidor de sueños, y entonces pensé que aunque este sea el peor de los diagnósticos, porque en ese momento no sabía ni de que se trataba, iba a luchar. Investigue, hice varias consultas con diferentes médicos y de a poco entendí que este problema no tenía solución, pero decidí que tenía que lucharla. Cuando tomé la decisión justo había una maratón en Carlos Keen ese mismo fin de semana. Fui a correrla y vino un amigo a acompañarme, hicimos ambos certificados y corrimos. Llegamos, va el abandonó, yo llegué, y a partir de esa carrera decidí seguir haciéndolo porque es como un ejercicio mental, si puedo correr maratones puedo pelear todos los días contra esta enfermedad.

IC: Previo a conocer que padecías la enfermedad ¿Eras una persona del deporte?

AB: No, nunca, era deportista cuando era joven, a partir de los 30 y pico de años empecé a ser bastante sedentario, hoy tengo 51. Empecé a tener síntomas, que al principio no sabía que eran de ELA, hace como ocho o nueve años atrás, jugando un picadito de futbol cinco me caía solo, ese fue el primer síntoma. Después empecé a romper vasos porque los dedos se entorpecían, empecé a tropezarme sin darme cuenta, no podía andar en bicicleta de la forma en la que andaba antes, me costaba pedalear, pero pensé que todo era por falta de estado físico, hasta que un día tuve un problema en el que me ahogué con comida y ahí ya pensé que esto era otra cosa. Fui al neurólogo, me hice los estudios y se diagnosticó la enfermedad.

Justamente eso es lo que le sorprende a mucha gente, que sin estar entrenando, sin estar preparado, hago lo que hago. Pero siempre digo que lo hago porque tengo la mente determinada y un corazón fuertísimo, refiriéndome al musculo no al sentimiento, pero también está la parte espiritual, siempre fui muy optimista y creo que es de lo que trata la vida, lamentablemente lo termine aprendiendo muy tarde porque esta enfermedad a mí me ha quitado todo, entonces ahí dije “hasta acá llegaste, no vas a quitarme más” y empecé a dar lucha otra vez. Pero no voy a mentir, es muy difícil, la gente a veces te toma como ejemplo y yo digo que no soy ejemplo de nada, hay que luchar por la vida, hay que honrar la vida y cosas importantes que uno no valora, nos hacemos problemas por cosas que realmente no son problemas.

IC: ¿Has interactuado con gente que tenga la misma enfermedad?

AB: Si conozco a mucha gente con ELA y de muchos me estoy haciendo amigo incluso. Me he convertido, sin querer, en un ejemplo para las personas que padecen ELA. Pero como siempre digo esta enfermedad pega diferente en cada organismo. Imagínate que el lunes me agarré una gripe y para el viernes había bajado cinco o seis kilos y sin embargo el 23 de septiembre me van a ver correr la maratón de Buenos Aires (42K) y lo más lindo de todo es que me van a van a ver llegar y me van a ver con esa medalla, se la debo a mis hijas.

IC: ¿Qué mensaje le dejarías a quienes ahora te están escuchando?

AB: Que confíen en uno mismo, en su propia esperanza, la esperanza fuerte de uno mueve montañas, y la esperanza férrea al no renunciar logra lo imposible, que es lo que estoy haciendo yo. La gente tiene que entender que la vida es mucho más linda de lo que se la imaginan, pero a veces pierden el tiempo haciéndose problema. Le mando saludos a toda la gente de Giles, de Cucullu y en especial a Miguel Elso y su familia, que no afloje, que tenemos mucho por vivir; yo me quede con algo de la experiencia allí, a la tarde Miguel y la señora me trajeron a Luján, también con Mari y Vicky en el auto que son sus hijas y que iban a la terminal de Lujan para irse a Buenos Aires; el amor y el cariño que le dieron sus hijas al despedirse fue maravilloso, me lo guarde en mi corazón y me dije que esto va a volver a pasar algún día con mis hijas, y eso me dio más fuerzas para seguir todavía.

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