Giles no le escapa a la problemática del tambo

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El tambo argentino ya no es lo que era hace un tiempo atrás. Desde ya hace varias décadas que la actividad lechera viene cayendo, tanto en números de establecimientos como en el precio que se paga por el litro de leche a los productores. Muchos tambos han tenido que cerrar por los problemas que se fueron sucediendo y que hicieron que no puedan cubrir los gastos de producción. Desde 2002 hasta finales del año pasado, unos 5000 han desaparecido en el país, lo que da un promedio de 385 por año; poco más de un tambo por día.

En lo que respecta a nuestra localidad, Cristian Giacobone, encargado de Estancia La Constancia, uno de los pocos tambos que quedan en pie en la zona, asegura que “en la década del ´80 había unos 150 tambos en Giles, y hoy quedan 7 o 10”. Para Giacobone, el problema de la crisis lechera se da por distintas situaciones, entre las que destaca “la presión constante en el precio por litro; el monopolio de las industrias que procesan la leche (sólo 2 empresas procesan más del 80% de la producción) y el pago a los tamberos, que se ejecuta en 3 o 4 cuotas quincenales, por lo que, por ejemplo, la leche producida en abril se terminará de pagar a fines de junio y no se contempla la inflación que hubo en el medio”. Además, asegura que “desde antes del año 2013 que estamos en un periodo de ´vacas flacas´”.

El problema no es sólo aquí, sino que en el plano internacional también están notando un derrumbe en el precio, cosa que repercute aún más en el país. Otra de las causas de la crisis es el sobrestock que hay en el mercado interno, el cual asciende a 20/30 mil toneladas aproximadamente.

Teniendo en cuenta que les pagan entre $2,40 y $2,70 el litro de leche, cuando el costo directo total (incluye el alquiler del campo) para los tamberos es alrededor de $4,20/$4,40, y  en las góndolas de los supermercados el consumidor paga unos $15, se realizaron varias protestas, alarmando sobre el preocupante estado en el que se encontraban y pidiendo al gobierno presidido por Mauricio Macri que declare la emergencia económica para el sector. La asistencia llegó en febrero de este año y consistió en un subsidio de 0,40 $/litro por los primeros 3000 litros diarios de producción en el período comprendido entre los meses de octubre, noviembre y diciembre de 2015. El beneficio alcanzó a todos los productores tamberos que contaban con CUIT, que hayan producido y comercializado leche cruda durante octubre-diciembre de 2015, y que figuren en la nómina de proveedores de cualquiera de los operadores lácteos con los que comercializaron su producción en esos meses. El encargado del tambo que produce hace más de 50 años en Giles asegura que “hasta hoy sólo se pagaron los dos primeros meses”.

En nuestra zona, según Giacobone, “el precio que se le pagó al productor por la leche de febrero llegó casi a los $3 y el costo directo de producción se estima en $3,60, por lo que se pierden $0,60 por litro y si se producen 3000 litros diarios, estaría perdiendo $1800 por día”. En diciembre los productores se llevaban un poco más de 30% del precio al público de la leche, y hoy están en apenas 15% o 16% aproximadamente. Hay que entender también que el precio de la leche no es fijo, es decir, cada productor cobra en función de la calidad y la cantidad de la leche, la distancia a la planta de proceso, los accesos al establecimiento productivo, etc.

Hoy muchos de los tambos sólo se sostienen porque el productor resigna parte de las ganancias que le deja el cultivo para compensar las pérdidas que le genera su tambo. También, para achicar los costos fijos por unidad producida, muchos tambos chicos se fueron fusionando, lo que les permitió encontrar sustentabilidad en el negocio pecuario ganando productividad y, al mismo tiempo, liberando tierras a disposición del negocio de la década en la Argentina: la soja y otros cultivos.

Los problemas, a pesar de la ayuda del gobierno, siguen estando. Giacobone cree que un sinceramiento de la cadena láctea y una fuerte intervención del Estado en el sector serían fundamentales para la recuperación. “El Estado debería tener la capacidad de conocer cuánto serían  los costos de cada uno en la cadena, sentarlos en una mesa y llegar a un acuerdo que beneficie a todos. Creo que tanto el consumidor como el productor llegaron a un límite, el cual no debería traspasarse”, propone.

El gobierno, mediante su ministro de Agroindustria Ricardo Buryaile, anunció a fines de marzo la prolongación por dos meses (febrero y marzo) del esquema de compensaciones a los productores tamberos y un aumento en los montos percibidos. Además, se reducirá en cinco puntos porcentuales la alícuota del IVA. Con estas medidas la ayuda será de $0,65 por litro. También adelantó que se cambiará la modalidad de acceso a las compensaciones, que ahora será teniendo en cuenta las unidades productivas en lugar del CUIT.

Para finalizar, y dejando un pedido a nivel local, Giacobone sostiene que “el Municipio carece de herramientas para paliar la situación, que es de carácter económica principalmente. Lo que sería de gran ayuda es la mejora del estado de los caminos, ya que se aproximan los meses donde los días de mal tiempo aumentan y se dificulta tanto el tránsito como el periodo para poder arreglarlos”.

 

NÚMEROS DE LA CRISIS

1: los tambos que cerraron por día desde 2002 a la fecha.

1,60: los pesos que pierden los tamberos por litro de leche.

4,50: los pesos que pretenden cobrar los productores por litro.

7 a 10: los tambos que quedan en Giles.

 

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