Minuto 108. El Santiago Bernabeu es nerviosismo, River ataca abriendo la cancha. Andrada rechaza al medio. Enzo Pérez la vuelve a poner en juego, Quintero se apoya en el juvenil Álvarez sobre el borde del área grande. La redonda le llega a Mayada, éste amaga con tirar el centro y todo Boca se mueve hacia adentro, el uruguayo hace el espacio y toca atrás para que “Juanfer” frote la lámpara. El zurdo se acomoda y dispara rodeado de rivales, la pelota es un misil con destino de red.
El grito de gol se escucha en el mundo entero. Las gargantas no resisten. River acaricia la Copa Libertadores con un tanto de otro planeta, de esos que cualquier jugador imagina cuando cierra los ojos. En Giles el festejo de una mitad también se siente, aunque en una casa en particular esa pintura es euforia, locura, liberación. El 2 a 1 que selló Quintero fue, ni más ni menos, que el gol del matrimonio para Leila Ramella y Javier Repetto.
La historia de estos gilenses fanáticos del “Millonario” es de película. Cuando faltaban pocos días para la vuelta de la superfinal, ambos comenzaron a planear el viaje a los Emiratos Arabes Unidos, lugar donde se disputa el Mundial de Clubes. La confianza en el equipo de Gallardo fue tal, que sacaron los pasajes sin importar lo que podía pasar en España. Para ellos no había de que preocuparse.
Si bien todo parecía encuadrar perfectamente, aparecieron los problemas “no futbolísticos”. Las empresas donde los jóvenes trabajan no podían darles las vacaciones en diciembre, por ende había que buscar una alternativa que les permitiera cumplir el sueño. Fue en ese momento que Javier no lo dudó, sin demasiados preámbulos se disfrazó de habilidoso enganche y le pidió casamiento a Leila. ¡Si hay boda, hay licencia, y obviamente, luna de miel en el mundial!
Hoy por la mañana, en el registro civil de San Andrés de Giles, los protagonistas sellaron el vínculo de amor riverplatense ante sus seres queridos. Lo que iba a terminar pasando se adelantó, la pasión por River fue el testigo principal de este nuevo matrimonio que vive al ritmo del club que hoy también atraviesa sus días más felices.
Los primeros momentos de los recién casados serán a puro grito de aliento hacia sus jugadores. Ahora solo les queda esperar que el “Muñeco”, ídolo de la pareja, les dé el mejor regalo de bodas posible: vencer al Real Madrid y dar la vuelta al mundo. ¡Que vivan los novios! ¡Y que viva River!



