En el mundo empresarial y productivo, donde la exigencia y los resultados mandan, aparece una figura que invita a hacer una pausa. Ana Acevedo es coach organizacional y trabaja acompañando a líderes, emprendedores y personas que están al frente de equipos o proyectos. Con más de 10 años de experiencia dentro del mundo corporativo, hoy se dedica a abrir espacios de reflexión para que quienes lideran puedan preguntarse algo fundamental: ¿quién estoy siendo en este rol? En esta entrevista, nos cuenta cómo nació su vocación, qué pasa cuando un líder no se detiene a pensar y cómo una simple conversación puede transformar la manera de trabajar y de vivir.
Infociudad: Para conocer sobre tu historia: ¿Vienes del mundo corporativo? ¿Qué viviste para darte cuenta de que los líderes necesitan este espacio de reflexión?
Ana Acevedo: Sí, vengo del mundo organizacional. Trabajé durante mucho tiempo, más de 10 años, dentro de estructuras productivas y de equipos. Lo que fui observando en ese tiempo es que, en más de una ocasión, las personas que ocupan roles de liderazgo tienen muchísimas decisiones que tomar y muy poco espacio en donde poder pensar con calma lo que están necesitando solucionar, hacer o proyectar.
En más de una ocasión, resuelven todo el tiempo y sin detenerse a poner cuidado en lo que están necesitando para poder lograr esos objetivos. Y entonces se encuentran, sin darse cuenta, liderando desde el automático, sin pensarlo, sin sentir, más que esa necesidad de cumplir, de avanzar. Esa observación fue lo que me llevó a interesarme por abrir estos espacios de reflexión. El salir del automático para evitar el estrés. Eso en un principio fue lo que me llevó a enfocarme en lo organizacional, en el vínculo, en el propósito, en la pausa, en la reflexión, en la persona antes del rol.
IC: ¿Cuáles consideras que son las principales consecuencias de que un líder no se detenga a pensar en quién está siendo? ¿Qué se juega ahí?
AA: Cuando ese líder no se toma un momento, no se detiene a pensar quién está siendo, quién es como persona antes de su rol, empieza a llevar adelante el equipo desde la reacción, sin tener esa conciencia plena en lo que se está haciendo. Esto trae consecuencias que terminan desembarcando en la toma de decisiones impulsivas, más que desde el pensamiento o la coherencia.
Ahí empiezan a aparecer las tensiones en los equipos, muchas veces se pierde la claridad de los objetivos, el rumbo. El liderazgo no solamente es lo que se está diciendo al equipo, para mí también es lo que se transmite hacia ese equipo con cada una de las decisiones. El líder, en su rol y como persona, es cómo transmite las decisiones a su equipo y todo lo que eso implica.
IC: ¿Cómo es una sesión de coaching con vos? ¿Qué tipo de preguntas o reflexiones se trabajan para conocer la manera de liderar?
AA: En las conversaciones de coaching que ofrezco, lo que se busca es primeramente abrir ese espacio que la persona, al pedir una conversación, ya se está permitiendo tener. En esa conversación se pueda ver y pensar su rol de líder desde otro punto de vista, que pueda tener mayor perspectiva, amplitud en lo que está sintiendo, en lo que él siente que es un obstáculo para poder lograr lo que esté queriendo lograr.
Se trabaja con preguntas que te invitan a pensarte, a pensar en tu equipo, en tu rol. Todo aquello que puedas llegar a tener pendiente y que te esté generando incomodidad, desgaste, miedo, sobrecarga, no poder lograr el impacto que quieres en los equipos, no poder alcanzar objetivos. No es un espacio de consejos, el coaching no aconseja, no es terapia ni una sesión de psicología. Es un momento para la reflexión, para que la persona pueda ver con mayor claridad cómo está liderando y que pueda, si quiere, empezar a hacerlo de una manera diferente.
IC: ¿Qué nota un equipo en su líder cuando este empieza a liderar de manera más consciente?
AA: Lo primero que cambia es el tipo de conversaciones que se tiene con ese grupo de trabajo. Empiezan a poder transmitir con mayor claridad y consistencia lo que se quiere lograr, se empieza a escuchar de una manera más sostenida, no solamente desde el oír, sino también observando lo que el colaborador trae. Esto lleva a tener más coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Se mejora la calidad en las conversaciones, se empieza a ser más claro con lo que se quiere decir y lograr. Y lo más importante es esa coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Esto el equipo lo percibe porque uno, cuando un líder viene inquieto, de mal humor, enojado, ya lo percibís en su emocionalidad, en su postura, en sus gestos. Ese es uno de los principales puntos que cambia cuando ese líder levanta la mano y pide ayuda, pide asistencia.
IC: Para charlar de algún ejemplo real y concreto, sin dar nombres, ¿podrías compartir la historia de un líder que haya tenido un “clic” importante trabajando con vos?
AA: En una de las conversaciones que tuve, un líder llegó al espacio de una manera muy abrumada por todo lo que tenía que resolver, con esa gran responsabilidad que tienen la mayoría de los líderes de resolver todo lo antes posible. Sentía que el tiempo no le alcanzaba y que todo dependía de él.
En ese encuentro lo que se trabajó fue ordenar el trabajo por prioridades, empezar a mirar qué necesitaba resolverse en ese día y qué podía dejarse para mañana, enfocarse en una tarea a la vez. A partir de ahí empezó a organizar su agenda de una mejor manera y eso le permitió bajar esa sensación de carga que estaba sintiendo.
Después, en otra conversación, apareció una cuestión de confianza en su propio rol, ya no era tanto un problema de organización. Empezamos a mirar quiénes somos, cuál es nuestro propósito, cuál es nuestro valor. Y comenzó a reconocer que tenía muchísima experiencia, conocimiento y todo lo que podía aportar. Empezó a cambiar la forma en la que se posicionaba frente a su equipo.
Desde lo simple, qué significativo es cuando nos detenemos a decir: me tomo un espacio, me tomo 60 minutos para mirar quién estoy siendo yo, qué estoy sintiendo, qué pienso. Son pequeños cambios de mirar nuestra realidad que muchas veces generan transformaciones importantes en la forma en que lideramos.
IC: Para cerrar, ¿hay algo más que quieras compartir sobre tu presente o proyectos?
AA: Con el tiempo entendí algo fundamental: que el liderazgo no se trata solamente de hablar de resultados o de equipo, sino también de cómo la persona que lidera se registra frente a ese rol. Esto me permitió hoy estar siendo cofundadora de ESENCIA, una consultora de seguridad e higiene que también se enfoca en liderazgo y cultura, para poder seguir ofreciendo estos espacios en donde se pueda trabajar temas vinculados al liderazgo, el desarrollo de las personas dentro de las organizaciones, los objetivos y los resultados.
También estoy trabajando en el desarrollo de un espacio que tiene que ver con el autocuidado del líder, para profesionales que hoy se encuentran liderando frente a sus proyectos, sus equipos, sus sueños. Se llama “Liderar desde el Autocuidado” , porque liderar no solamente implica tomar decisiones, sostener responsabilidades y acompañar a otros. Para poder hacer todo eso, también tenemos que poder hacerlo bien con nosotros mismos, aprender a mirarnos quiénes estamos siendo. Ese espacio voy a estar compartiendo muy pronto en mis redes.
*Ana Acevedo es Coach Organizacional, trabaja en desarrollo de liderazgo, gestión de equipos y bienestar laboral. Podés contactarla al número 2325 65-7038




