Cada 4 de agosto se celebra en la Argentina el Día del Panadero, una fecha que recuerda el nacimiento del primer sindicato de obreros panaderos del país. En San Andrés de Giles, la efeméride también invita a mirar hacia atrás y recordar a quienes, hace más de un siglo, dieron vida a algunas de las primeras panaderías de la ciudad.
En su libro Historias Gilenses, José H. Rocha reconstruye cómo era el entramado comercial de San Andrés de Giles durante las primeras décadas del siglo XX. A partir de recuerdos transmitidos por Ignacio Castro y otras fuentes orales, el autor recorre calle por calle los negocios que marcaron una época. Entre ellos aparecen varias panaderías que quedaron grabadas en la memoria de los vecinos.
La panadería de la familia González
Uno de los comercios más destacados que menciona Rocha se encontraba sobre la calle Rivadavia, entre Urquiza y Pellegrini.
Según relata el autor, en la década de 1930 fue demolida la antigua construcción que ocupaba esa esquina y allí se levantó una panadería que perteneció a la familia González: don José González Baso y doña Julia López de González, padres de los recordados hermanos José Manuel “Lolo” González y Julio Luis “Bique” González, además de Antonia Isabel (“Piri”) y Carmen González.
Rocha señala que posteriormente, durante las décadas de 1930 y 1940, la panadería pasó a manos de Domingo Paoletta. Más adelante, ya en la década de 1950, el establecimiento fue adquirido por los hermanos Belingieri, cinco en total, motivo por el cual comenzó a ser conocida como “Los 5 Hermanos”.
La historia comercial continuó con nuevos propietarios. En 1955 el negocio era explotado por Sergio Sánchez, quien luego lo vendió a Armando Raúl Bozzini y Manuel Álvarez. Tiempo después pasó a manos de los señores Mosca y Rolfo, y finalmente fue administrado por José Víctor Siegenthaler. Con el correr de los años dejó de funcionar como panadería y el edificio fue transformándose hasta convertirse, según consigna Rocha, en un maxiquiosco.
La panadería de José Victor Siegenthaler
Los vecinos también recuerdan la histórica panadería de Siegenthaler que funcionó luego en calle Sarmiento e Italia. En el facebook de Giles Retro, el vecino Jorge Morales compartió fotografías de una comida para recaudar fondos para el Club Villa Manchi, en la que cocinaron pizzas para vender en la panadería.
En diálogo con Infociudad, Silvina Beatriz, hija de José Victor Siegenthaler, cuenta que era un comercio muy arraigado en el barrio. “Mi papá era miembro de la comisión del Club Villa Manchi y allí se hacían reuniones y comidas, en la cuadra de la panadería. El nene que está adelante con las manos arriba, hoy es mi marido y el que está atrás de él, es mi papá”, relató, sobre la foto de portada que ilustra esta nota.
Algunos nombres de vecinos que aparecen en las fotos de esta nota: Gerardo Albeverio, Ramón “Nene” Lazatti, Puli Croce, Don Benítez, Manga Benítez, Horacio Morales, Daniel Barraque, Adolfo Siegenthaler, Eduardo Tava, Juan Marchesi, Veronica Marchesi, Mario Monsalvo, Norma Gallo, Teresa Dómine, Chela Bucconi.

Un antiguo horno que podría remontarse al siglo XIX
El libro también aporta un dato que remite a tiempos todavía más antiguos.
Al describir la amplia propiedad de la familia Merlo, Rocha cuenta que sobre la calle Urquiza existía una especie de cuadra de panadería con un horno. A partir de ese vestigio, el autor considera probable que allí hubiera funcionado una panadería hacia fines del siglo XIX.
Si bien aclara que se trata de una deducción basada en las características del lugar, constituye uno de los antecedentes más antiguos vinculados a la elaboración de pan en San Andrés de Giles.
¿Por qué hoy es el Día del Panadero?
La fecha se conmemora cada 4 de agosto porque ese día, en 1887, los italianos Ettore Mattei y Errico Malatesta impulsaron la creación de la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, considerada el primer sindicato del sector en la Argentina.
La organización nació en un contexto de largas jornadas laborales, bajos salarios y condiciones de trabajo muy duras. Su objetivo fue defender los derechos de los trabajadores panaderos y promover mejoras laborales mediante la organización gremial.
Con el tiempo, aquel movimiento también dio origen a una de las tradiciones más curiosas de la panadería argentina: los nombres de muchas facturas, inspirados en el espíritu crítico y satírico que caracterizaba a sus fundadores.
Desde 1957, el 4 de agosto quedó oficialmente establecido como el Día del Panadero en homenaje a aquella histórica organización y a todos los trabajadores del oficio.






