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De la esperanza de libertad a una muerte inesperada: los últimos días de Iribarren

Uno de los pocos amigos que tenía Iribarren rompió el silencio y contó cómo fueron sus últimas charlas. "Tenía la esperanza de salir en libertad".

Mario Aguirre Horn era uno de los pocos amigos que tenía Luis Iribarren, “El Carnicero de Giles“. Se conocían desde hacía más de 10 años y estuvo en contacto con él hasta pocos días antes de su sorpresiva muerte. En diálogo con el medio platense 0221.com.ar cuenta cómo fueron los últimos días de su amigo, que había sido trasladado a la cárcel de Florencio Varela, donde murió repentimante por una neumonía, con la esperanza de salir en libertad.

“Él siempre tuvo problemas de pulmones”, cuenta Aguirre Horn y recuerda que, cuando estaba en el penal de Rawson, su amigo ya había anticipado que el frío de esa localidad de Chubut “lo iba a matar”. Había llegado a esa cárcel de máxima seguridad tras fugarse del penal de Olmos, en agosto de 2024, aprovechando una salida autorizada para estudiar en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP.

Para ese entonces, llevaba 29 años preso tras haber sido condenado a reclusión perpetua más la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado por el Juzgado de Ejecución Penal N° 1 de Mercedes, por el asesinato de sus dos hermanos, sus padres y su tía, ocurridos entre fines de los 80 y principios de los 90. Como ya había sobrepasado los 25 años que dictaba su pena, reclamó varias veces por su libertad.

En una entrevista exclusiva con 0221.com.ar, en agosto de 2025, Iribarren había manifestado su temor a los estragos que el frío de Chubut causar en su salud, ya que en el pasado había sufrido tuberculosis. En esa ocasión también informó que había solicitado el traslado.

Finalmente, consiguió que lo trasladaran en octubre del año pasado, primero hacia el penal de Sierra Chica, en Olavarría, y un mes después hacia la Unidad 31 de Florencio Varela. “Logró que lo trasladaran y resulta que ahí dormía en el piso, por la superpoblación”, cuenta Aguirre Horn, de 64 años, quien vive en Mar del Plata y estimaba que iba a poder visitarlo a principios de marzo.

“Teóricamente el juez que lo trasladó fue más benévolo y tenía una gran posibilidad de salir en libertad”, agrega el amigo del Carnicero de Giles y agrega: “Eso fue lo último que hablamos, veinte días antes de que se muriera. Tenía esa esperanza”.

De la esperanza de libertad a una muerte inesperada: los últimos días de iribarren
Mario Aguirre Horn era amigo de Iribarren desde hacía 10 años

La noticia de la muerte del Carnicero de Giles

Mario Aguirre Horn es detective privado y conoció al Carnicero de Giles cuando este lo contactó para pedirle que investigara a los policías que, según su versión, lo habían incriminado falsamente en el asesinato de su familia. Si bien al menos en dos oportunidades Iribarren había confesado los crímenes ante la Justicia, luego sostuvo que lo había hecho presionado por la mafia policial en asociación con un sistema judicial corrupto.

El detective sostiene que hizo las cámaras ocultas que Iribarren le había encomendado y que todavía las tiene, pero finalmente no fueron utilizadas en la causa. Tras ese primer acercamiento, el contacto se mantuvo a lo largo de los años y ambos forjaron una amistad.

De hecho, su número telefónico era el único que Iribarren sabía de memoria. Por eso, el domingo 15 de febrero de este año, se comunicaron primero con él desde el Penal de Florencio Varela para informarle que Iribarren estaba internado en el hospital Mi Pueblo de esa ciudad, con neumonía. Aguirre Horn le comunicó la noticia a la pareja de Iribarren, quien lo conoció mientras cumplía condena.

Para su sorpresa, ese mismo domingo por la noche lo llamaron para decirle que había muerto. “Me quedé sorprendido”, recuerda, “la verdad que no me lo esperaba”. Ahora aguarda a que la pareja de su amigo le informe dónde fue enterrado, para visitar su tumba.

“Era un amigo y me duele que se haya ido”, confiesa Aguirre Horn. “Soñaba con que saliera. Si era o no era culpable a mí no me interesa porque él ya había cumplido su pena. Nunca le tuve miedo y odio cuando hablan mal de él sin saber. Yo no soy juez ni Dios para decir si es culpable o no, pero era mi amigo”.

Fuente: 0221.com.ar

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