El 8 de marzo no es una fecha elegida al azar. Su origen está profundamente ligado al movimiento obrero y a la lucha de las mujeres por sus derechos básicos. Aunque suele asociarse al trágico incendio en la fábrica Cotton de Nueva York en 1908 (donde murieron 129 mujeres tras una huelga), la fecha también rinde homenaje a la gran manifestación de mujeres en Rusia en 1917, quienes bajo el lema “Pan y Paz” iniciaron una protesta que marcaría el inicio de la revolución y la caída del zarismo.
Recién en 1975, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) formalizó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, transformándolo en un símbolo global de la búsqueda de equidad.
Sin embargo, a pesar de las décadas transcurridas, los datos globales de 2026 muestran que la igualdad real todavía es un objetivo lejano. A nivel mundial, las mujeres ganan, en promedio, un 20% menos que los hombres por trabajos de igual valor. Solo 26 países cuentan hoy con una mujer al frente de su Gobierno y son ellas quienes realizan el 55% del tiempo total de trabajo (incluyendo tareas domésticas y de cuidado), pero solo perciben el 28% de los ingresos laborales globales.
En nuestro país, las estadísticas oficiales del INDEC y de diversos organismos de seguimiento para este 2026 reflejan una situación compleja. La brecha salarial en Argentina se mantiene cerca del 26%. Esto significa que, en promedio, una mujer debe trabajar mucho más tiempo que un hombre para percibir los mismos ingresos anuales.
Mientras que el 70% de los hombres están insertos en el mercado laboral, en las mujeres esa cifra apenas supera el 52%. La diferencia se explica, en gran parte, por la carga de las tareas de cuidado en el hogar. La tasa de desocupación afecta históricamente más a las mujeres (cercana al 7,9%) que a los varones (6,2%).
A su vez, los casos de femicidio, siguen siendo motivo de lucha diaria en una sociedad que preocupa. Según datos de organizaciones civiles, en lo que va del año se mantiene la alarmante estadística de un femicidio cada menos de 30 horas. En 2025 hubo 262 víctimas fatales y una muerte cada 32 horas.
El 8M en San Andrés de Giles, al igual que en todo el país, trasciende la conmemoración. Es el momento de reconocer el esfuerzo de las mujeres, pero también de entender que la igualdad de oportunidades no es solo un derecho de las mujeres, sino un requisito fundamental para el desarrollo de toda la comunidad.



