Redacción Infociudad 


En el límite exacto donde comienza la paz rural de Villa Ruiz, emerge una propuesta que logra lo que pocos: transformar una experiencia gastronómica en un paseo lleno de emociones. Taba Restó, emplazado en el Barrio Chacras San Andrés, se ha convertido en el secreto mejor guardado para quienes buscan nuevos lugares sin alejarse demasiado.
Conducido por Francisco y Emi, el proyecto nació con una premisa clara: que el comensal no solo vaya a comer. “Buscamos que disfruten de una experiencia única en un restó de características arquitectónicas únicas y un entorno natural”, destacan sus anfitriones.
La oferta gastronómica de Taba es tan amplia como su espacio. Los visitantes pueden optar por una variada carta de pastas caseras, carnes seleccionadas y su destacada parrilla. Para quienes prefieren la practicidad, el lugar ofrece un menú fijo que incluye plato principal y postre.
Uno de los puntos más celebrados por los vecinos es su accesibilidad: hoy, una experiencia de parrilla completa con guarnición para dos personas tiene un valor de 50 mil pesos, una relación precio-calidad difícil de encontrar en los corredores turísticos actuales.

Taba rompe el molde del típico restaurante de campo. Está abierto todos los días para almuerzos y tardes de té, y de jueves a sábado también abre sus puertas por la noche.
Sus instalaciones permiten pasar el día completo, contando incluso con una piscina a disposición de los clientes.
Pero la agenda no termina en el postre: el próximo sábado 7 de febrero, Taba será sede de la segunda edición del “Sunset”, un evento temático con DJ invitados y sorpresas para disfrutar del atardecer entre las arboledas.
Lo que hace a Taba un lugar fuera de serie es el suelo que pisa. El ingreso al restaurante está situado sobre el antiguo Camino Real, la mítica ruta que durante el Virreinato unía el Puerto de Buenos Aires con el Alto Perú.
Además, el predio guarda la mística de la hípica argentina: allí funcionó el histórico Haras Don Yeye. En esos campos se criaron leyendas como Cipayo y Telescópico, grandes campeones que brillaron bajo la monta de la legendaria Marina Lezcano. Almorzar allí es, literalmente, respirar la historia grande del turf y del país.





