Gracias al trabajo en conjunto con el C.E.P.T N° 2, el emprendimiento de una familia de nuestra ciudad logró obtener la certificación de huerta agroecológica reconocida por el Registro Provincial de productores agroecológicos de Buenos Aires. Se trata de el establecimiento hortícola “El abuelo” de Carlos y Andrea Valjetic, ubicado en Cucullú. Es el primer registro en todo el partido de San Andrés de Giles.

En diálogo con Infociudad, Victoria Piccardo, Técnica del Grupo Desarrollo Rural, contó cómo fue el proceso y la importancia que tiene este registro agroecológico provincial. “El grupo que se formó de Desarrollo Rural se da en el marco del programa del Ministerio Desarrollo Rural Agrario de la provincia de Buenos Aires. Mi rol en este grupo es acompañar. Las estrategias que tomamos pueden ser distintas, depende el grupo. En este caso, seguimos la estrategia de regularizarlo e inscribirlos en distintos registros como este o como el Renaf que es de agricultura familiar”.
A partir de este registro, los productores agroecológicos podrán tener más visibilidad y acceder a distintos beneficios, como subsidios y créditos para este sector. “En el caso de Andrea, ella ya era productora agroecológica, pero si bien hacía prácticas agroecológicas por convicción propia, no tenía ningún tipo de certificación que lo avalara. La verdad que se basaba en la confianza de los clientes que van, recorren la huerta y confían en que produce alimentos sanos y sin agroquímicos”, explica Victoria. Ahora, este reconocimiento abre las puertas para que sigan creciendo todavía más. “Estamos muy contentos que haya salido, porque esto es un súper envión para Andrea y Juan Valjetic. Encima son los primeros y los únicos que tienen ese certificado en San Andrés de Giles.”
Juan y Andrea son padre e hija. Hace mucho que llevan adelante este emprendimiento familiar. Se dedican a la horticultura desde casi toda su vida. Este registro provincial impulsa su actividad. “Siempre fueron horticultores en condición de dependencia, ahora empezaron un emprendimiento propio con visión agroecológica, producen alimentos sanos, sin agroquímicos, todo lo que utilizan para controlar plagas es de origen biológico, orgánico, ellos siempre destacan la tranquilidad de producir así”, explica Victoria
Victoria detalla que justamente esa tranquilidad viene de trabajar sin químicos perjudiciales para la salud: “Andrea tiene seis hijos y ellos pueden ir a la huerta, pueden tocar absolutamente todo y no les va a pasar nada. También sus consumidores responden muy bien, porque realmente hay una diferencia entre una verdura producida agroecológica que una producción convencional, realmente la calidad nutricional es distinta, hay gente que no podría comer lechuga por cuestiones de salud, por no digerirla bien, pero este tipo de verduras sí lo pueden digerir y se lo dicen a Andrea, y bueno, y así se fue formando su clientela, con boca a boca, y ellos tienen una visión muy clara, quieren producir alimentos sanos para comercializarlos en San Andrés de Giles”.

La comunidad educativa del CEPT N° 2 es responsable en gran parte de este logro. Todos los integrantes del grupo de Desarrollo Rural están vinculados a la escuela. Sus hijos asisten allí, o son egresados de la misma institución, como el caso de Andrea. Todos son productores familiares que necesitan mucho apoyo para seguir creciendo. “Existen muchas políticas públicas para este sector, como beneficios y créditos, pero a veces no se conocen y es necesario un puente que conecte productores y programas.” , señala Victoria.
Este programa del CEPT justamente designa una técnica para acompañarlos en ese proceso, que tiene muchos requisitos y burocracia de por medio. Ese fue el rol de Victoria, estudiante avanzada de Agronomía de la Universidad de Luján que se dedica a la agricultura familiar y a la agroecología. “La realidad es que son pequeños productores que subsisten y, que muchas veces tienen otros trabajos aparte de esto, son complementarios, es un ingreso más, no significa la totalidad de sus ingresos, y la verdad que no les dan las manos para ocuparse de todo esto”, explica.
Por eso, valora enormemente el rol que desempeñó la institución educativa en todo esto, porque son quienes invitan a productores, impulsan la actividad y gestionan programas de este tipo.






