Daniele De Rossi es la sensación del fútbol argentino. El deporte más popular tiene los ojos puestos en el italiano, es que su historia es muy particular: de ser emblema en la Roma durante casi dos décadas y campeón del mundo con su selección, decidió cumplir su sueño: jugar en Boca.
Muchos se preguntarán cómo un romano puede hacerse hincha de Boca, lo cierto es que el mundo azul y oro no tiene una explicación racional para ese amor tan especial. Maradona, la Bombonera, los años dorados del 2000, fueron algunas de esas seducciones que hicieron que De Rossi transite los últimos años de su carrera en la Boca.
Anoche, en el triunfo de Boca a Aldosivi, Daniele tuvo su estreno en el mítico estadio. Los medios se quedaron con su buena actuación; lejos de estar de vacaciones, el romano, impone su jerarquía. Raspa cómo si fuese un hijo del club y aporta el talento de un campeón mundial jugando a un toque. Daniele puede crear una situación de gol cuándo todos estamos esperando otro pase al medio.
Luego del triunfo ante el Tiburón, las cámaras siguieron al italiano. Daniele levantó los brazos y encaró hacia el túnel llenándose del delirio de los hinchas. Antes de despedirse de la Bombonera, De Rossi miró a la platea y vio a una pequeña simpatizante colgada del acrílico que separa al público del verde césped. La conexión fue tal que De Rossi frenó su carrera y en pocos segundos le entregó su short.
Hoy, las imágenes dan vueltas en las redes sociales. “¡Quien pudiera tener ese short!” “Me muero por eso” “¡Qué suerte la de la piba!” escriben los usuarios. Aunque sea difícil de creer, entre casi 50 mil espectadores, la afortunada fue una gilense. Cata Antico, hija de Walter, trajo para nuestra ciudad los tres puntos y un suvenir del jugador más buscado.
El momento captado por la transmisión es mágico. Daniele entrega el tesoro y Cata no duda en darle un beso, lo aprieta fuerte con el puño levantado, como si fuese un trofeo, mira al cielo y agradece. La felicidad no entra en una imagen. Walter no puede hacer más que observar, tiene a su pequeña en hombros conquistando al mundo Boca.
La secuencia fue increíble pero no única. Cata, son su familia, fue hasta el vestuario xeneixe para agradecerle a Daniele el regalo. No fue un simple “gracias”, ahí papá Walter tomó el control e invitó a De Rossi a un asado en el pueblo. La mejor carta de presentación que puede mostrar un gilense la jugó el vecino.
Boca ganó, Daniele cumplió con creces y una familia de Giles se volvió con una sonrisa de oreja a oreja. Seguir al club, estar en las buenas y en las malas, tuvo su premio. Por un momento, el mundo miró al romano y a una fanática de nuestra ciudad

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