Por Felipe Sosa
La semana pasada, más precisamente el 30 de agosto, se estrenó en todas las salas del país el nuevo largometraje escrito, producido y montado por Pablo Trapero, La Quietud. La nueva película reúne a actores y actrices de la talla de Graciela Borges, Berenice Bejo, Martina Gusmán y Joaquín Furriel para un recorrido oscuro por la podredumbre acumulada al interior de una familia de clase alta. Pero hay un actor que es el que más nos importa y enorgullece a los gilenses: Juan Lencina, joven vecino de nuestra ciudad, quien también formó parte de la grabación del film.
En diálogo exclusivo con Infociudad, Juan aseguró que “fue una experiencia increíble; para arrancar, no puedo pedir más”. Es que grabar y pasar un día entero con figuras reconocidas de nuestro país no es cosa de todos los días. Y vaya si “Mosky”, como popularmente se lo conoce, lo aprovechó.
La historia de la llegada de Juan a formar parte de la grabación de la décima película del director de El Clan (2015) es digna de contar. Y si es en primera persona mucho mejor. “Un día me la encontré a Pilar García, una amiga, y me comentó que había visto que se hacía un casting en Luján y que buscaban gente que sepa trabajar en el campo, que sepa andar en tractor, que tenga idea. Me dijo ´te lo pasé a vos porque sé que sabes y capaz que te sirve´. A los días, fui al casting y si te llamaban dentro de un mes era porque habías quedado”, cuenta Juan. Pero pasó el mes y al actor gilense no lo llamaron. Hasta que una noche, mientras estaba con su novia, el teléfono sonó: “me llamaban y me llamaban sin parar de un número privado a las 11 de la noche y no quería atender. Me levanté al otro día y tenía como 5 llamadas perdidas. Una de las llamadas tenía un número y llamé. Me atendieron y preguntaron si estaba para grabar y dije que sí, de una”.
Juan, que también actúa en la obra de teatro “Gorila”, no dudó en pedirle un favor a un amigo para cumplir uno de sus sueños. “Llamé a un amigo, Pedro Martínez, y le pedí el auto para ir hasta Navarro a la estancia en donde se estaba grabando. La asistente me avisó unas horas antes de salir que por favor me emparejara la barba y que vaya con borcegos, camisa y jean. Me cambié, puse el GPS y fui. Después de perderme, llegué al lugar”, recuerda. Pero por un momento, pensó que todo se caía: “me dijeron que Trapero se caracteriza por utilizar actores que son reales, es decir, que si necesitaba un personaje que haga de trabajador de campo y en el lugar hay un hombre así, prefiere que el papel lo haga ese hombre directamente así queda más natural. Yo pensé que me tenía que ir. Entonces me ofrecieron hacer de enfermero y les dije que no había problema, que con tal de poder vivir esa experiencia no había drama hacía lo que sea”. Y así fue, Mosky finalmente pudo quedarse en el set de grabación todo el día, rodeado de actores y actrices de primera línea.
Una de las anécdotas que jamás olvidará Juan durante la grabación se dio en el momento del almuerzo. “Fuimos a comer a una caballeriza; cuando llego, me dieron la comida, que era milanesa con papas fritas, y había que sentarse donde podías. No conocía a nadie, sólo a los famosos. Había lugar únicamente en la mesa del director Trapero y de los actores zarpados, entonces fui y me senté. Viví la experiencia de ellos meterse en personaje, de charlarlo, obviamente que no acotaba. Me preguntaba por dentro “¿qué estoy haciendo acá? Hacía dos horas estaba tomando mates en mi casa y ahora estoy acá”.
Con respecto a la escena que grabó, Juan aseguró que es corta, pero que tardaron mucho tiempo en grabarla. “La hicimos desde la 1 y media de la tarde hasta las 8 que bajó el sol; la hicimos miles de veces porque siempre pasaba algo, había algún error o se caía algo. Pero eso me dio la posibilidad de estar mucho más tiempo, de participar”, cuenta.
Finalmente, Lencina confió a este medio que “no me interesa salir o no en la película, sino la experiencia que vivís en la grabación. Estuve tomando mates con Graciela Borges durante toda la tarde, una actriz increíble”.
Juan, una vez más, muestra que con trabajo, ganas, dedicación sumado a un poco de suerte que siempre hay que tener, los sueños y los logros pueden hacerse realidad. Hoy, su cara es vista por miles de argentinos en las salas de los cines al menos por unos segundos, lo que no es poca cosa.
El trailer de la película



