Pleno enero y el sol no cesa. La discusión sí los calores de antes o los de ahora son más intensos ya está acabada. Se sabe que el accionar del hombre aceleró los procesos provocando un cambio climático que se agudiza con el paso de los años. En realidad, la mayoría lo saben porque la ciencia lo certifica. Un dato no menor.
Valentina Giunta (29), joven oriunda de nuestra ciudad, se ocupa, entre otras cosas, de investigar el cambio climático. Descubrió la oceanografía casi de casualidad, cuándo su mamá la llevó a una charla en la UBA sin saber que ese iba a ser el primer paso de una carrera ascendente. Hoy recorre el mundo para intentar prevenir un fenómeno que cada día nos preocupa más.
La licenciada en Oceanografía y actualmente cursante de un doctorado en Irlanda, nos recibió en la casa de su tío, el reconocido profesor “Nano” Valli. Bajo la sombra de un quincho y con el mate en mano, tal vez una manera de “argentinizarse” luego de tanto tiempo afuera, Valentina se dispuso a descifrar su carrera y a abordar el tema que hoy la ocupa.
Mientras la charla avanza, Valentina, con la simpleza que la caracteriza, cuenta anécdotas de sus viajes. Las historias son fascinantes: desde la vez que entró con un buque a una zona de piratas, el bautismo que recibe la tripulación cuándo cruza por primera vez el ecuador o hasta la experiencia de navegar con más de 100 delfines nadando a la par.
A esas notas de color se le suma un arduo trabajo científico que, en algunas ocasiones, puede ser riesgoso. Ejemplo de ello, fue cuándo con su equipo de investigación tuvieron que rescatar un instrumento de alto valor en el medio del océano canadiense, luchando contra las malas condiciones para la navegación.
La historia de Valentina es interesante porque además de abordar un tema de alto impacto, muestra que las opciones para desarrollarse en el mundo profesional son interminables. En este contexto su mensaje es claro: “a todos los que están en el colegio y no saben que estudiar, les recomiendo que investiguen. Hay muchísimas carreras y posibilidades, no se queden con lo que uno sabe o conoce”.
IC: ¿Cómo tomaste la decisión de comenzar la carrera en Oceanografía?
Valentina Giunta: Cuando estaba en el colegio secundario no sabia que carrera seguir. Las tradicionales no me llamaban la atención, solo sabía que quería estudiar en la UBA. Entonces entre en la página web y me puse a buscar en la oferta académica, principalmente en aquellas relacionadas a las Ciencias Naturales. Fue ahí donde vi oceanografía y le pedí a mi mamá que me lleve a una charla que se daba al día siguiente. Fuimos, me gustó, y así empezó todo.
Al principio sabía que tenía que descubrir la carrera. Tenía mucha matemáticas y física que eran temas que me gustaban, eso ayudó. Una vez que empezás a cursar te das cuenta que la UBA orienta la carrera a la investigación científica y a una proyección que puede ser en doctorados y demás. Esto último me motivó más porque siempre quise formarme afuera, entonces sabía que si hacía un esfuerzo iba a tener la chance de lograrlo.
Es una carrera pesada que por plan de estudios dura seis años, pero tiene una exigencia importante en los primeros años que no te permite hacer todas las materias. Una vez que se finaliza hay que realizar una tesis, que no es sencilla, en mi caso tardé un año en terminarla.
IC: ¿Cuál es la función específica que ustedes realizan?
VG: El oceanógrafo puede desarrollar diversas tareas. En Argentina todo está orientado a la investigación porque no hay un desarrollo privado, tenemos algunos que se dedican a la oceanografía costera, otros se dedican a estudiar las olas y como van cambiando las corrientes en las costas. También podés enfocarte en la dinámica oceánica a gran escala, que fue el tema que elegí para mi tesis. Yo estudiaba como se comportaba en la plataforma Argentina la capa superficial del océano, donde la atmosfera y el océano se comunican constantemente a través del intercambio de dióxido de carbono, nutrientes, etc.
Después tengo compañeros que estudian el calentamiento de la plataforma Argentina con el cambio climático. Hay muchas opciones para los profesionales de la oceanografía, por ejemplo, acá no está muy desarrollado la cuestión del petróleo, pero es un tema que a nivel mundial si es tenido muy en cuenta. La realidad es que es una carrera muy poco conocida, cuando yo empecé el promedio de graduados en nuestro país era de uno por año, yo cursé con seis compañeros más y nos pudimos recibir todos. Pero fuimos la excepción.
IC: Una vez que terminaste la carrera y te enfocaste en tu desarrollo profesional ¿Con qué te encontraste?
VG: Fue increíble. Cuando empecé a trabajar en la tesis me busqué una directora que había tenido como profesora, que además trabajaba en el servicio de hidrografía naval. Ella tenia un proyecto financiado por el Ministerio de Defensa y por eso tenía la posibilidad de becarme para iniciarme en la investigación científica, lo que se llama beca estimulo. Entonces yo trabajaba en mi tesis en el proyecto de ella.
Eso fue así durante algunos meses hasta que me llegó un mail en el que solicitaban cerca de 21 personas de todo el mundo para hacer un entrenamiento a bordo en un buque alemán. Decidí aplicar y a los meses me enteré que quedé seleccionada. Así que estuve un mes en un buque que fue de Alemania hasta Sudáfrica entrenando con otros científicos. Fue una experiencia hermosa, me pagaron desde los vuelos hasta el trabajo en sí. Conocí a gente de todas partes del mundo, lugares inimaginables en muchos casos. Siempre digo que fue una experiencia que me podía salir muy bien o muy mal, hay oceanógrafos que trabajan atrás de una computadora toda su vida. A mi por suerte me encantó la experiencia, fue un descubrimiento.
Cuando volví comencé a aplicar a becas doctorales en el exterior, principalmente en Europa. Fue un largo proceso donde tuve que elegir entre diferentes ofertas. Te piden el CV, cartas de recomendación y motivación, una vez que pasas esa parte tenes entrevistas por Skype donde te piden desarrollar un tema específico. Y ahí recién se abren las puertas definitivamente para conseguir la beca. Yo hice dos entrevistas, una para Alemania y otra para Irlanda, pero terminé eligiendo la segunda. Así que estoy haciendo el doctorado en Irlanda ahora. Durante estos tres años trabajamos en varios proyectos, tuve la suerte de ir a Canadá donde realizamos una campaña con un instrumento que diseñó mi jefe para medir la turbulencia en la capa superficial del océano. Allá hay mucho financiamiento para capacitaciones, instrumentos y entrenamientos, así que tuve la suerte de viajar mucho y conocer sobre temas diversos de mi profesión.

IC: Mencionaste al cambio climático en una de tus respuestas. Es un tema que está instalado pero que algunos plantean dudas. ¿Es tan real la preocupación que existe desde la ciencia?
VG: Es super real. El proyecto que estoy realizando en Irlanda esta enmarcado en el cambio climático. En cada seminario y congreso se habla del tema, de hecho, muchos se dedican exclusivamente a ello. Todos los científicos estamos trabajando para prevenirlo; más que mitigar, que es algo que no nos toca a nosotros sino a los políticos, estamos diciendo que es lo que puede pasar. Hoy hay una comunidad científica que está educando a la política sobre el cambio climático, la realidad es que si esto no cambia vamos a tener consecuencias severas.
IC: ¿Nosotros llegaremos a ver esas consecuencias?
VG: Si, yo creo que lo vamos a ver. De acá a 30 años van a ser mucho mas fuertes. Creo que todas las ciudades que están sobre la costa van a estar en peligro, incluso en lugares que antes no se inundaban van a notar que algo cambió, vamos a tener lugares donde las temperaturas extremas van empeorar, donde hacia calor va a hacer más y lo mismo va a ocurrir en las zonas frías. Con el cambio climático se aumentan las temperaturas del agua, el océano, que es el principal regulador, incrementa su contenido de calor y el agua por efecto físico se expande, sube el nivel y se empiezan a inundar las costas. Además, se afectan corrientes claves que se encargan de regular el calor para mantener el clima que hoy conocemos. Un profesor de la Universidad explicaba que el cambio climático es como la película “El día después de mañana” pero en escalas grandes de tiempo. El problema es que con nuestros actos nosotros aceleramos esas escalas.
IC: Es un tema complicado pero difícil de acceder para aquellas personas que no están dedicadas a la ciencia ¿Existen referencias para informarse o trabajar en mejor en relación al problema?
VG: Pueden mirar en el IPCC, que es un organismo que se encarga de emitir un reporte sobre cambio climático anualmente, y a además del trabajo científico hacen uno para las personas que no están vinculadas a la ciencia. En términos de regiones creo que en Europa los gobiernos se están ocupando más, ellos son los que mas entienden eso. Pero no es igual en todos lados, por ejemplo, en EE.UU. hay organismos que trabajan en investigaciones, pero el problema es la política, mas precisamente Trump que “no cree en el cambio climático” cuando es ciencia. Después tenes el caso de China que era el país que más dióxido de carbono emitía y hoy casi no emite.
IC: Si tomamos el ejemplo de China, entonces es posible combatirlo…
VG: El problema es que hay que invertir mas en ciencia y en tecnología, buscar nuevas energías renovables y otras cuestiones. Esto ya existe, pero es caro. No es imposible. En algún momento el petróleo se va acabar. Por ejemplo, en Argentina, sé que en investigación se sigue trabajando y es un tema importante. En cuanto a la política y la acción que toma en esto, no sabría decirte. Cuando uno habla de cambio climático se sabe que los países subdesarrollados tienen recursos acotados para dejar de emitir. Por eso los tratados internacionales plantean que los desarrollados ayuden a aquellos que no están en las mismas condiciones.
IC: ¿Es el poder económico otro problema para no avanzar en prácticas más sostenibles?
VG: Hace años que los científicos estudian este tema, las catástrofes naturales terminaron acelerando la discusión. Para mi antes no se hizo nada porque evidentemente hay muchos intereses económicos y muy fuertes. Lo de Trump retirándose de los tratados no es una casualidad. Hay muchos negocios y nadie quiere dar el brazo a torcer en esta discusión, menos aquellos que son potencia hoy.
IC: ¿Cómo evalúas la aparición de Greta Thunberg?
VG: Muy positiva. Saco el tema del ámbito universitario y de la política para que sea un tema de la cotidianeidad de la gente. Pero más allá de ella, lo que veo es que las nuevas generaciones tienen mucha más conciencia que nosotros. Son jóvenes que se fijan en la contaminación, en el reciclado y en las energías renovables. Esos chicos son los que en el futuro van a gobernar y yo espero que sean ellos los que desarrollen este tema con mas claridad y conocimiento.



