La economía Argentina parece un tema tabú para los ciudadanos. El FMI aparece con recetas mágicas, el dólar sube, la moneda se devalúa y los precios no paran de escalar. Ese es el panorama de los últimos años.
Preguntarse cómo se llegó a este punto tiene un mar de respuestas. Algunos hablan de la pesada herencia, otros de un modelo que estaba destinado al fracaso, por lo menos para las economías de las clases populares y medias. A pesar de los discursos y los supuestos, los semestres pasaron y los bolsillos… se vaciaron.
Para tratar de entender que pasó en estas últimas semanas con la economía, Infociudad entrevistó a Santiago Cámpora. El economista gilense, que integra el equipo de Lavagna, charló con el staff periodístico del medio. El nieto del ex presidente realizó un claro diagnóstico de la situación actual y de lo que podría venir.
Infociudad: El año pasado, cuando te preguntábamos que hacíamos si teníamos plata ahorrada vos nos dijiste que compremos mercadería con vencimiento a largo plazo ¿Hoy el consejo es el mismo?
Santiago Cámpora (SC): La verdad es que del año pasado a hoy cambió bastante el panorama, el 25 de abril del año pasado fue la primer gran corrida cambiaria que tuvo el país, el dólar hasta ese momento tenía un valor de 20 pesos y ese día llegaron fondos de afuera, de los que supuestamente eran amigos de Argentina y los funcionarios de turno, quisieron irse y forzaron una primer mini devaluación del peso llevando al dólar a 23 pesos. Ese fue el primer sacudón; al ver que los grandes jugadores se iban de Argentina, o que habían perdido la confianza, muchos comenzaron a demandar dólares, a desprenderse de los activos argentinos, de bonos y acciones, y lo que terminó sucediendo es que en agosto y septiembre fue una segunda corrida contra el peso y hoy estamos en valores de casi 47 pesos por dólar para el minorista, por eso digo que el panorama cambió mucho.
De acá en adelante, entre la cuestión dólar o precios que van a ir por delante, es difícil adivinar, pero si vos me preguntás que es lo que quiere el Gobierno te digo que es la estabilidad del dólar y que eso implique una estabilidad de precios, cierta recomposición, para tener un año electoral más tranquilo. Desde el ciudadano y los bancos se nota y se percibe cierta intranquilidad debido a las fluctuaciones del dólar, lo cual no es normal porque en un solo día modifica el 3% de su valor, eso no permite prever a futuro, para quien tiene que tomar una decisión para su negocio, para la compra de un inmueble, para meterse en un proyecto, es muy difícil de prever que va a pasar acá a un año porque las grandes modificaciones hoy se dan hasta en tres meses.
IC: ¿Cómo se forma una corrida cambiaria y por qué se da?
SC: Básicamente en el mercado de cambio hay dos grandes componentes, el valor fundamental del dólar, que hay quienes dicen que es una cuestión de mediano plazo que tiene que ver con la oferta y demanda que debería garantizar que la gente tenga una balanza comercial ordenada, es decir, que lo que nosotros compramos al mundo y lo que el mundo nos demanda, nos deje más o menos empatados, ni que tengas un déficit ni que tengas un superávit. Hace unos días salió el intercambio comercial argentino y la balanza comercial es superavitaria, el que hace este tipo de análisis te diría que evidentemente un dólar a 45 pesos está bien porque generamos más dólares de los que se nos van.
Ahora la otra mitad dice que, en el corto plazo, y más en situaciones de estrés que pueden ser económicas o políticas, no importa lo fundamental, lo que manda es la demanda especulativa, financiera, por ahorro o atesoramiento, y eso en el corto plazo hace que el valor del dólar pueda irse de ese supuesto equilibrio. Los argentinos tenemos esa psicosis, somos de los que piensan mucho en el dólar. El dólar sube porque lo demandan, y lo demandan porque sube, ¿Cómo rompes ese círculo?, para el Gobierno es un desafío romperlo, si no lo rompes el dólar sigue escalando.
IC: ¿Cómo se cambian las reglas de juego económico sin generar una crisis o un estancamiento?
SC: Hay que intentar cambiar las expectativas, de alguna manera el Gobierno lo quiso hacer el año pasado firmando acuerdos con el FMI, lo que pasó fue que cuando el acuerdo empezó a caminar notaron que tenía una mayor recesión, que la inflación no la podían controlar, que tenías tensiones en un montón de sectores y que el propio FMI, que le dio a tutelar la economía, fue cambiando sus propias revisiones. Lo que quiso hacer el Gobierno fue ir al fondo a decir que el hermano mayor de Argentina va a poner 50 mil millones de dólares, con lo cual todos pueden estar tranquilos que dólares no van a faltar, les pedimos que nos adelanten, pero evidentemente no fue suficiente, ese cambio de expectativas que se esperaba no se logró. Los argentinos conocíamos como fueron las historias de los acuerdos con el FMI, ninguno terminó bien. Siempre los dos o tres años siguientes a los fueron recesivos para Argentina.
IC: ¿La Argentina que se viene tiene que pensar en un dólar con cepo para controlar algunos precios básicos?
SC: Habiendo transitado las dos variantes, la del cepo y la de la apertura irrestricta al endeudamiento y al capital financiero internacional, yo soy más de pensar de que la solución está en un punto intermedio. Me parece que generalmente el cepo, que es lo que implementó Argentina en 2014, no fue más que una restricción a la compra o salida de dólares del sistema, pero es una medida que viene como consecuencia de otra serie de desequilibrios, es una medida que vos tomas en ultima instancia.
IC: ¿Qué recomendación económica se le pueda dar hoy a los gilenses?
SC: La verdad es que es un momento muy duro, porque para aquel que tiene un negocio hay caída de demanda, suba de las tasas de interés, y por otro lado hay mucha incertidumbre, lo natural es tomar una conducta muy cuidadosa, nadie quiere gastar ni meterse en una compra de lo que sea, es un momento para ser cauteloso porque el contexto es de incertidumbre.
El cronograma electoral todavía está lejos y ya hay mucho ruido, me parece que no es momento para tomar grandes decisiones, y sí en la medida que se pueda ser muy cuidadoso y esperar a que se aclare el panorama; ojalá que tengamos un año tranquilo con una transición o no, pero ordenada y que no nos pasen estos sacudones, que sabemos que lo termina pagando siempre el más vulnerable.



