La pandemia significó un antes y un después en materia de salud mental. Se comenzó a hablar del tema con más frecuencia y también se registraron más casos relacionados al Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG). En Argentina y en todo el mundo se vio un incremento considerable durante los últimos años. Para conocer más sobre el tema, consultamos a la psicóloga y vecina Victoria Speranza, quien trabaja en la Fundación Foro, que se especializa en asistencia terapéutica, formación e investigación en Trastornos de Ansiedad.
Infociudad: Para comenzar desde el principio, ¿Qué es la ansiedad y cuándo comienza a ser un problema para los pacientes?
Victoria Speranza: la ansiedad es una emoción que la experimentamos con frecuencia y es necesaria. Sirve de alarma muchas veces. De hecho, es una respuesta natural, cotidiana, a situaciones que generan estrés, como por ejemplo rendir un examen o tener una entrevista de trabajo. Probablemente muchas personas, si no todas, han experimentado esa sensación de nervios, tensión, hormigueo o incluso síntomas gastrointestinales antes de rendir un examen o, por ejemplo, antes de tener una entrevista laboral. Ahora bien, esa ansiedad es una ansiedad que podemos llamar adaptativa y estos niveles de ansiedad son proporcionales a la situación y limitados en el tiempo. De hecho, incluso está bueno a veces sentir un poco de ansiedad porque nos permite prepararnos para el evento. Por ejemplo: tengo una entrevista de trabajo, entonces tengo un poco de ansiedad y eso hace que me prepare, que piense lo que voy a decir, de qué voy a hablar y está buena. Es una ansiedad de tipo adaptativa.
IC: ¿Crees que algunos problemas referidos a la salud mental se detonaron post-pandemia? ¿crecieron las consultas por ansiedad?
VS: Sí, la realidad es que aumentó la sintomatología ansiosa, la sintomatología depresiva también. Lo que aumentó fue el malestar emocional general de las personas, no solo en nuestro país, sino también en todo el mundo. De hecho, hay un estudio muy interesante que realizó la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires sobre el impacto de la pandemia y sobre todo de la cuarentena. Lo que se observó es que durante el confinamiento aumentó no solo la sintomatología ansiógena o depresiva, sino también el consumo de alcohol, automedicación, tabaco y demás sustancias. La realidad es que hoy llegan pacientes que, por ejemplo, hacen referencia a que su sintomatología ansiosa ha aumentado durante la pandemia o después de la pandemia, cuando tuvieron que regresar a las actividades. Eso pasa bastante.
IC: ¿Cuándo se tienen que encender las alarmas acerca de la ansiedad? ¿Cuándo comienza a ser un problema para consultar?
VS: A diferencia de esta ansiedad adaptativa de la que hablamos al comienzo, los trastornos de ansiedad se caracterizan por la presencia de ansiedad excesiva y persistente en el tiempo. Esto significa que no está limitada y se vuelve más bien una ansiedad desadaptativa. Quienes se ven afectados experimentan un deterioro significativo en la calidad de vida. Y se vuelve entonces un problema porque nos limita en la vida diaria. Nos impide hacer cosas que queremos hacer, ya sea viajar, movernos libremente, estudiar, hablar con una persona.
Las personas que experimentan estos trastornos de ansiedad, lo que sienten es un malestar intenso, un sufrimiento, y están preocupados y alerta. Lo que se ve limitada es la capacidad funcional, impactando negativamente en distintas áreas, desde lo laboral, académico, relaciones interpersonales. Aparecen los famosos síntomas cardiovasculares como las palpitaciones, taquicardia, la opresión toráxica, esa sensación de tener un elefante arriba del pecho, como que nos cierra el pecho. Aparecen los síntomas gastrointestinales, las náuseas, vómitos, diarrea, alteraciones en el apetito, los síntomas respiratorios, dificultad para respirar, sensación de falta de aire, sensación de ahogo, la hiperventilación.
También aparecen síntomas neurológicos como mareo, vértigo, cefalea, inestabilidad, temblor. Los síntomas musculares como la debilidad física, la flojez en las piernas y también síntomas neurovegetativos como la sequedad en la boca, el rubor, palidez, sudoración. Y junto a toda esta sintomatología más bien física, aparecen síntomas cognitivos. Cognitivo viene de cognición-pensamiento. Y entonces aparece cierto miedo a perder el control, el miedo a morir, a volverse loco, a ser evaluado negativamente por los otros, hay una preocupación excesiva, disminuye la concentración, nos volvemos a veces mucho más distraídos, hay una sensación de desrealización y de despersonalización.
IC: ¿Cuáles son los riesgos a mediano y largo plazo si no se trabaja en los problemas de ansiedad? ¿puede derivar en un cuadro más grave?
VS: Los trastornos de ansiedad suelen requerir tratamiento profesional, tratamiento psicológico y en algunos casos tratamiento farmacológico, ya que sin un tratamiento adecuado los trastornos de ansiedad pueden perdurar en el tiempo y aumentar su severidad. La realidad es que los trastornos de ansiedad representan el motivo de consulta más frecuente en la clínica actual y son los desórdenes mentales más comunes y de mayor prevalencia a lo largo de todo el mundo, de acuerdo a lo que dicen las investigaciones. Y pueden presentarlo tanto los niños como los adolescentes y los adultos.
IC: ¿Cómo trabajan desde Fundación Foro el problema de la ansiedad? ¿Qué terapias existen para alivianar la ansiedad que sienten algunas personas?
Fundación FORO es una institución dedicada a la formación de profesionales, a la asistencia, a la prevención y también a la investigación en el campo de la salud mental. En lo que respecta al área clínica, FORO cuenta con distintos equipos de profesionales y en estos equipos se trabajan distintas problemáticas, patologías o situaciones específicas. Este año las licenciadas Mónica Gramajo y Florencia Cristanchi, que son docentes y psicólogas de FORO, me convocaron para formar parte del equipo de ansiedad, ya que yo hice mi formación de posgrado en FORO. Y en el equipo de ansiedad trabajamos con esta población específicamente. Utilizamos terapias basadas en evidencia. Esto significa que son tratamientos que han demostrado eficacia empírica. Actualmente la terapia cognitivo conductual dispone de la mayor evidencia empírica acerca de la eficacia en el tratamiento de los trastornos de ansiedad y por esa razón son considerados de primera elección.






