Este martes por la tarde, la Plaza San Martín fue escenario de una jornada cargada de emociones y mensajes de esperanza, en el marco de una actividad de concientización sobre la donación de órganos. La propuesta reunió a familias, alumnos, docentes y autoridades de salud, con un lema claro y potente: “donar órganos salva vidas”.
La jornada incluyó charlas con familias atravesadas por la donación, testimonios de vecinos que cambiaron sus vidas gracias a trasplantes, y actividades educativas para estudiantes del Colegio Nuestra Señora de Luján y del Centro Educativo Complementario 108. El objetivo fue derribar mitos y, sobre todo, enseñar a las nuevas generaciones la importancia de este acto solidario.
Uno de los momentos más conmovedores llegó con el testimonio de Gabriela Rosso, mamá de Grego, un niño de 6 años que recibió un trasplante de riñón y cuya vida cambió por completo gracias a su “ángel donante”. Gabriela compartió con crudeza y emoción el camino recorrido:
“Antes de que nazca sabíamos que los riñones no funcionaban, no sabíamos cuál iba a ser en el futuro, pero sabíamos que no funcionaban. Él también se hacía diálisis y estaba muchos días en tratamiento. Hasta que no tuvo el trasplante, él no podía ir a la plaza, no podía bañarse, no se podía meter a la pileta, cosas que uno hace todos los días. Íbamos al hospital, como siempre digo, el hospital fue nuestra segunda casa, vivimos más dentro del hospital que en casa, hasta que llegó su ángel donante, y realmente él pudo vivir. Nosotros hasta llegar ahí lo que hicimos fue sobrevivir, no vivir. Si no hubiese recibido su trasplante, la historia sería otra. Entonces, esto que nos lleva a la importancia de que podamos cambiar la vida de una persona, de una familia. Él lleva una vida normal hoy, nada más que toma bastantes pastillas para sostener su tratamiento, pero hoy gracias a este ángel donante lleva una vida completamente normal.”
También estuvieron presentes Adrián y Gladys, padres que acompañaron los trasplantes de sus hijos, y compartieron sus vivencias y cómo su vida cambió gracias a la donación de órganos.

“Queríamos que la comunidad nos escuche”
La directora del CEC 801, Gisela Balmaceda, destacó el valor de realizar la actividad al aire libre y en contacto con la comunidad:
“estamos contentos porque se sumó un montón de gente a esta charla. Mientras estábamos armando decíamos que era un aula, un espacio donde nosotros estamos todos los días, pero hoy lo hicimos de una forma diferente, lo hicimos acá en la plaza. Queríamos que la comunidad nos escuche, trajimos testimonios. Trabajaron un montón cada uno de los estudiantes, pero entendemos también que es muy difícil abordarlo, hablarlo, porque como no me pasa siento que muchas veces conozco, pero no quiero saber mucho. Entonces la idea es poder cambiar desde la educación, con salud, con las familias, con las personas que han trabajado en los diferentes lugares para que esto suceda, es poder hablarlo”.
Balmaceda también reflexionó sobre el impacto profundo que tiene un trasplante. En su familia, su hermana recibió un trasplante y conoce de cerca la importancia de donar órganos. “Es una segunda oportunidad. Recién un testimonio dijo: “le di la vida a mi hijo por segunda vez”. Mi hermana, por ejemplo, se hacía diálisis tres veces por semana, y hoy no lo hace más, puede caminar, ir sola al baño, y cosas que nosotros lo hacemos habitualmente y ella durante mucho tiempo no podía hacer algo cotidiano”.
Daniela Vanini, también del CEC 801, puso el foco en el aprendizaje humano que dejó la jornada: “Más allá de los conocimientos que aprendimos, del proceso, de lo físico, de los órganos hay un aprendizaje muy importante, que cada uno de nosotros hoy nos vamos a llevar en nuestro corazón, que es la empatía. Es decir, el amor por el otro, ya sea un familiar, o ya sea una persona que no conozco, porque si alguno de nosotros algún día llegamos a ser donantes, sabemos que el donar es un acto de amor, ya sea durante nuestra vida o después de que nuestra vida termine. Había una frase muy linda que decía que los órganos no van al cielo, y eso es un poquito el mensaje que queremos dejar. El amor es lo que nos tiene que unir siempre, y hoy esto habla de un acto de amor, de querer entre todos formar una comunidad más linda y dejando un lindo mensaje para todos.”
La actividad también incluyó juegos, proyectos y un mural abierto a la participación de todos los presentes. La jornada dejó en claro que la donación de órganos no es solo un procedimiento médico, sino un acto profundo de solidaridad que puede darle una nueva oportunidad a quien más lo necesita.
Para cerrar la jornada, los pequeños del nivel primario del Colegio de Hermanas compartieron una canción y fueron parte de juegos y actividades relacionadas con los órganos del cuerpo humano. También entregaron folletos a todos los presentes, que fueron realizados por ellos en clase.







