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Dos históricas pulperías gilenses fueron destacadas por La Nación

El portal web del diario La Nación, publicó ayer jueves 8 una nota sobre las mejores pulperías del norte de la provincia de Buenos Aires. El autor Franco Spinetta, hizo un repaso donde destaca a diferentes lugares históricos de nuestra zona.

El portal web del diario La Nación, publicó ayer jueves 8 una nota sobre las mejores pulperías del norte de la provincia de Buenos Aires. El autor Franco Spinetta, hizo un repaso donde destaca a diferentes lugares históricos de nuestra zona.

“Son la esencia de la provincia de Buenos Aires, donde el tiempo parece detenerse y las historias brotan en cada rincón. Auténticos boliches centenarios, emporios familiares rescatados, tradiciones intactas. Un viaje culinario por el norte bonaerense para sumergirse en la rica herencia gastronómica y cultural de la región” comienza diciendo el artículo.

Entre las cinco pulperías elegidas, dos son de San Andrés de Giles. El tradicional Bar 2 de Mayo de Clarita Dijacobo y Juan García se lleva los flashes junto al Almacén CT y cia. de la localidad de Azcuénaga. El artículo también destaca a Los Ombúes en Chenaut, Boliche Bessonart y el Almacén de Ramos Generales en San Antonio de Areco.

Con una pintoresca pluma y la seguridad de haber vivido la experiencia en el lugar, el autor describe a estos lugares que son parte fundamental de la identidad de nuestro pueblo.

Bar 2 de Mayo

Aquí no hay paredes desnudas. Todos y cada uno de los rincones que le dan sentido a este espacio inalterado exudan anécdotas: leyendas, inscripciones, fotos de encuentros y mucha memorabilia bostera: la pasión late en Juan García, dueño del bar, y en su grupo de habitués que suelen cerrar el local para cumplir con el rito sagrado de ver un partido de Boca Juniors a puertas cerradas. El dato es importante: si se está por visitar este icónico boliche, ese día la puerta estará trabada.

Mientras corta en cuadraditos unas fetas de mortadela y las junta con un poco de queso, Juan apura un vermut y cuenta que esta esquina de ladrillos a la vista y aberturas pintadas de verde inglés fue construida en 1901. Fundado por Eleuterio Rodríguez, un inmigrante asturiano, el “Boliche de García” –como lo llamaron siempre– es un “testimonio material de una época”, según reza su declaratoria como Lugar Significativo.

En 1944 Eleuterio le vendió el negocio a Juan Pedro García, padre del actual propietario, quien no sólo preservó el nombre original del boliche, sino que dedicó su vida a sostener la esencia de este lugar.

Almacén CT y cía

Diez hermanos comandan el restaurante que funciona donde antes hubo un poderoso almacén familiar de ramos generales.

Esta es una historia de ascenso, caída y resurrección del clan Coarasa Terrén. Primero fue Rafael Coarasa Terrén, que llegó al país desde España con 13 años para trabajar en el almacén que sus tíos comandaban en Azcuénaga desde 1878. El negocio creció hasta convertirse en un verdadero emporio, al ritmo de las cosechas y el tren que pasaba justo enfrente.

Era un almacén de ramos generales, vigoroso y pujante, que además comercializaba granos y administraba campos. Pero como muchas de estas historias, la migración del campo a la ciudad, la tecnificación y la repentina muerte del tren, hicieron añicos el negocio que quebró en 1969. Los Coarasa Terrén fueron testigos del lento desguace del sueño de sus antepasados.

Hasta que, a mediados de los 90, Enrique, el hijo de Rafael, pudo recomprar la propiedad y salvar parte del legado. En su lecho de muerte, el padre les hizo prometer a sus diez hijos (Enrique, Juan Manuel, Mariana, Carolina, Santiago, Nicolás, Eugenia, Lucas, Agustín y Gustavo) que jamás volverían a desprenderse de la bella esquina que, pocos años después, generó el renacer de Azcuénaga.

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