DÓLAR OFICIAL$1499,01
DÓLAR BLUE$1520,00
DÓLAR MEP$1499,01
DÓLAR TARJETA$1499,01
IPC MAYO2,1%
ESCUCHÁ
infociudad Radio
Actualidad

135 años de la Unión Cívica Radical: la historia de un pilar democrático y su huella en San Andrés de Giles

Fundado el 26 de junio de 1891, el partido celebra un nuevo aniversario de vida institucional. Un repaso por su doctrina, el legado imborrable de Raúl Alfonsín y los intendentes radicales que marcaron el destino de nuestra comunidad.

La historia de la Unión Cívica Radical es, en gran medida, la historia de la conquista de los derechos civiles en la República Argentina. Nacido bajo el calor de la Revolución del Parque y formalizado un 26 de junio de 1891 bajo el liderazgo de Leandro N. Alem, el radicalismo introdujo en el país la lucha por el sufragio universal, secreto y obligatorio, la ética en la función pública y la reforma universitaria. Hoy, a 135 años de aquel hito, la mítica divisa de la boleta blanca y roja conmemora su vigencia como el partido más antiguo del sistema político nacional.

Para comprender cómo nació la Unión Cívica Radical, hay que viajar en el tiempo a una Argentina gobernada por el “Unicato” de Miguel Juárez Celman, una época marcada por una profunda crisis económica, la corrupción estructural y el fraude electoral sistemático. Frente a ese escenario de asfixia institucional, en 1890 se formó la Unión Cívica, liderada por Leandro N. Alem y Bartolomé Mitre, que encabezó la histórica Revolución del Parque, un levantamiento cívico-militar que, si bien fue derrotado con las armas, provocó la renuncia del presidente Juárez Celman.

Sin embargo, al año siguiente, Mitre pactó una tregua electoral con el oficialismo conservador de Julio Argentino Roca. Leandro N. Alem se opuso tajantemente a ese acuerdo, sosteniendo que la pureza de los ideales no se negociaba y que era necesario un cambio de fondo.

Fue así que el 26 de junio de 1891, los sectores que permanecieron fieles a la intransigencia y la lucha contra el régimen oligárquico se reunieron para dar nacimiento a una nueva fuerza independiente: la Unión Cívica Radical. Con la mítica consigna de “que se rompa pero que no se doble”, Alem sentó las bases de un partido de origen netamente popular, que adoptó la abstención electoral y la revolución como herramientas legítimas hasta que se garantizara el voto limpio en la Argentina, algo que finalmente lograrían décadas más tarde bajo el liderazgo de su sobrino, Hipólito Yrigoyen.

Raúl Alfonsín: el padre de la democracia moderna

Es imposible separar la historia contemporánea de la UCR de la gigantesca figura del doctor Raúl Ricardo Alfonsín. Su llegada a la presidencia el 10 de diciembre de 1983 no solo significó el fin de la dictadura militar más sangrienta de nuestra historia, sino la refundación de la República sobre las bases del juzgamiento a las juntas, los derechos humanos y la paz social.

Para los radicales de todo el país, y muy especialmente para los de nuestro pago, Alfonsín representa el faro ético de la política. Su célebre frase extraída del preámbulo de la Constitución Nacional —con la que recordaba que “con la democracia se come, se cura y se educa”— sigue siendo una bandera de cabecera que trasciende los límites partidarios para convertirse en un patrimonio de todos los argentinos.

La huella radical en el sillón de la comuna gilense

En San Andrés de Giles, la Unión Cívica Radical ha sabido interpretar el sentir de los vecinos en diferentes momentos de nuestra historia local, traduciendo su doctrina en gestiones de gobierno municipal que transformaron el entramado urbano y social del partido.

Desde la restauración democrática y en períodos previos, tres hombres del radicalismo asumieron la máxima responsabilidad de conducir los destinos de nuestra comunidad: Julio Rossi, Aldo Nascimbene y Mario Díaz. En diferentes períodos, estos vecinos supieron conducir los destinos del pueblo y llevar a cabo políticas que fueron fundamentales para el progreso del pueblo.

Últimas Noticias

Lo más visto

También te puede interesar