Escuchar “ahí va el piloto de San Andrés de Giles” se volvió una costumbre para los seguidores del automovilismo, principalmente del Turismo Carretera. Esa mención tuvo por 19 años un único destino: Mathías Nolesi. El vecino que se inició en las motos y logró llegar a la cima del deporte motor, decidió el pasado fin de semana colgar el casco en la máxima categoría del país.
Los Nolesi son una marca fierrera en la ciudad. El Pelado Nolesi, papá de Mathías, fue un exitoso piloto que logró ni más ni menos que un título en el difícil TC del Oeste, categoría que llegó a hacerle sombra al Turismo Carretera y que reunía a miles de fanáticos en los circuitos zonales. Luego de su retiro, Mathías aceleró en las dos ruedas y más tarde debutó con victoria en el TC Regional como invitado del Sergio Turco Sambro, el bicicletero que por aquellos años manejaba la “lechuga mecánica”.
El comienzo cerca de casa
En el TC Regional, Nolesi dejó su huella. Ganó carreras en las tres divisionales – GTC, GTB y GTA – y se consagró como campeón en la categoría mayor con Ford luego de 8 años de dominio de Chevrolet. Manejando el “Inquieto”, Mathías se volvió una sensación. En aquellos años, nuestra ciudad contaba con destacados pilotos como Gustavo Palomo Acebal, Mario Vicente Terreri, Juano Stupiello, Jorge Manfredi, Ulises Realini, entre otros.

Camino al profesionalismo
De la mano de Juan Carlos Lanzone y su familia, que creyó en un proyecto profesional con base en San Andrés de Giles, Mathías debutó en el Turismo 4000 Argentino. Allí logró campeonar en el 2002 con récord de victorias en una temporada y lograr así el primer título nacional para nuestra ciudad. Además, a Nolesi lo premiaron con el Fangio de plata.

En el 2003 decidieron apostar al TC Pista, la telonera de la máxima, con un Ford motorizado por Juanjo Tártara. Tras un año fantástico pelearon el campeonato con Lionel Ugalde, ganaron carreras memorables como en el Autódromo de Buenos Aires y lograron, nada más y nada menos, que el subcampeonato.

La gloria teceísta
Desde 2004, Nolesi incursionó en el TC donde compartió pista con leyendas como Juan María Traverso, Lalo Ramos, Fabian Acuña, Marcos Di Palma y Guillermo Ortelli. En esos primeros años donde la categoría estaba en pleno recambio generacional, Mathías logró destacados resultados integrando el Top 10 en varias ocasiones, protagonizando series y consiguiendo un recordado podio.

Los años pasaron y atrás quedaron 19 temporadas compitiendo en la máxima del automovilismo nacional, un hecho inédito en la historia de nuestra ciudad. El TC cambió y los objetivos para el equipo local también. Sin las posibilidades deportivas y económicas de las grandes estructuras, Nolesi hizo un esfuerzo gigante para mantenerse en la élite del deporte que incluyó hasta manejar el semi del equipo en cada fecha.

Pasaron 268 carreras para que el broche de oro llegue para un equipo que hizo realidad algo que nadie ni siquiera soñaba: salir de Giles para correr en el TC. En la última fecha de la máxima, la condición de pista le permitió a Mathías lucirse y lograr así una histórica pole para alegría de todos aquellos que entienden de la pasión fierrera.
Sin Nolesi, una larga espera
El retiro del TC de Nolesi, que no significa que se aleje de las pistas como piloto o asistente técnico, dejará un gran vacío para el deporte motor gilense. Sin él y José María Garavano, quienes lograron la licencia para correr en el TC moderno, nuestra ciudad no tendrá representantes.
Este panorama es desolador si se lo mira de cara al futuro. En la actualidad no existe ningún proyecto local con perspectiva de TC. Es decir, no hay en pista ningún joven piloto que apunte a ser un profesional del deporte.

Haciendo cuentas y mirando el contexto, por lo menos – y con suerte – durante una década no tendremos un gilense en el TC. Algo así como que si un joven piloto se dispone, consigue el patrocinio y se prepara, recién en 2032 podremos volver a escuchar nombrar a nuestra ciudad en la máxima.
Seguramente y como suele ocurrir, lo logrado por Nolesi y su equipo tomará aún más valor cuando pasen los años. Llegar, lograr el respeto de sus pares y mantenerse en el TC, es un campeonato que no muchos pueden conseguir. De hecho, en el país hay miles de pilotos pero solo un puñado conocen lo que es estar en una grilla de la categoría más popular del país.





