Ana Rocha, psicóloga de San Andrés de Giles, fue invitada esta semana a dar una charla a los alumnos de 5to del Colegio Nuestra Señora de Luján, para hablar de un tema tan importante como necesario: el bullying. Este 2 de mayo fue el Día de Concientización sobre el Bullying, una problemática clave en la actualidad, considerando que este último tiempo crecieron en Argentina los casos de violencia y hostigamiento dentro de las aulas. En este contexto, Infociudad charló con Ana para conocer su mirada profesional y abordar con sensibilidad un tema que preocupa a muchas familias.
Infociudad: ¿Cómo viviste el encuentro con los alumnos del Colegio de Hermanas? Para la edad que tienen, ¿saben reconocer las situaciones de bullying?
Ana Rocha: El encuentro con los alumnos del colegio estuvo muy interesante, fue con los dos 5to. Me invitó la seño Anto Corvera, que articulamos con Flor Romano del equipo de orientación. Los chicos la verdad es que trabajaron súper bien, escucharon, prestaron atención. El eje del encuentro era trabajar principalmente en las prácticas de cuidado en los entornos digitales y por fuera de ellos, o sea en la vida online y en la vida offline.
Y para hacer una comparación en cómo nos podemos cuidar a nosotros y a los demás en la vida online y cómo nos podemos cuidar a nosotros y a los demás en la vida offline. Identificando que hay muchos cuidados, muchas prácticas de cuidado que son similares, ya que por ahí a veces está el prejuicio de que lo que sucede en la vida online parece que tuviese menos peso, pero no es así. Y bueno ellos tienen muy en claro lo que es lo que es el bullying, que es una situación de hostigamiento que es sistematizada, que no es una práctica aislada de hostigamiento, sino que es algo que se repite porque lo venían trabajando con las docentes.
IC: ¿Cómo se puede prevenir y abordar el tema del bullying desde la familia y la escuela?
AR: Creo que lo principal es concientizando, que los chicos y chicas conozcan lo que es el bullying, sepan cuándo están ante una situación de bullying, y después con una escucha activa, o sea, pudiendo escuchar si hay algún niño o niña que relata alguna situación sin juzgar, sin emitir un juicio de valor, sin minimizar eso que siente el niño, porque algo que a nosotros nos puede parecer que es menor o que no es importante, pero es importante dar lugar.
Por ejemplo, ‘me hicieron un sticker y lo compartieron en el grupo de WhatsApp’. Bueno, a mí me puede parecer como adulta que es algo que es insignificante, a veces lo que solemos decir es ‘no les des bola’, pero en realidad si al niño o niña lo está angustiando y lo está perturbando, hay que escuchar con atención, validar eso que está sintiendo y pensar en conjunto qué se puede hacer para revertir esa situación, que las familias hablen con las escuelas, que las escuelas hablen con las familias, que haya estrategias en conjunto para poder abordar estas situaciones que son siempre dinámicas grupales, o sea, que en general el rol de quien por ahí está hostigando o quien es hostigado puede variar, entonces siempre hay que abordarlo desde cómo se interactúa y las dinámicas grupales que hay en las escuelas.
IC: A nivel Argentina, desde tu rol profesional, ¿cómo ves la situación actual de los jóvenes (no tanto en niños, sino más adolescentes) en relación al bullying y a la violencia? Este último tiempo se han visto situaciones de violencia extrema en escuelas como el caso sucedido en Entre Ríos.
AR: Respecto a la situación de Argentina sobre estas situaciones de violencia extrema que se ven en las escuelas, creo que lo que hay que pensar es que las escuelas son un escenario de lo que sucede a nivel social, que estas situaciones de violencia que vemos en las escuelas significa que esa violencia esté instaurada a nivel social, que tiene que ver con una época en la que por ahí hay mucha validación hacia la violencia, muy poca tolerancia, muy poco espacio para la escucha, la interacción, la construcción desde un lugar más empático y comunitario.
Entonces creo que lo que sucede en las escuelas refleja la situación actual que vivimos, que tiene que ver con la época en la que estamos, que lo principal es que podamos empezar a repensarnos como sociedad porque eso va a terminar teniendo efecto en lo que sucede dentro de las escuelas. No basta con modificar o accionar solamente las escuelas, que es necesario, pero no es suficiente, sino que nos tenemos que repensar como sociedad para poder trabajar con la empatía, con la tolerancia, con el respeto, la escucha, que son cosas que en este momento quizá están flaqueando a nivel social.
IC: A modo de reflexión: ¿qué mensaje les darías a las familias que sufren casos de bullying con sus hijos?
AR: A las familias que están pasando por una situación de hostigamiento escolar, les diría que pidan ayuda, que no naturalicen, que hay alternativas, que se tiene que poder trabajar, que es el derecho de los niños y niñas que estas situaciones se aborden desde la escuela, desde la familia, que hay recursos, que hay guías de orientación, hay guías de abordaje, hay estrategias y hay marco normativo que acompaña todo esto.
Entonces, lo principal es poder establecer estrategias de cuidado para los niños y niñas. Por supuesto que no se debe actuar por mano propia, los adultos no deben involucrarse o terminar atacando a niños, hay que entender que esto es una situación entre niños y por lo tanto hay que proteger el derecho de todos los niños que son parte, sean quienes están hostigando, quienes son hostigados, que como decíamos hoy son roles que son dinámicos muchas veces.
No actuar por mano propia, no resolver desde la violencia, porque la violencia termina generando más violencia y eso no lleva a ningún lado, sino buscar estrategias de acompañamiento desde la familia en conjunto con la escuela para poder abordar estas situaciones y poder resolverla de una manera que sea resguardando los derechos de los niños y niñas que están involucrados en estas situaciones.






