Redacción Infociudad 


A principios del siglo XX, el predio del Tiro Federal era uno de los principales puntos de encuentro de nuestra ciudad. Delante del edificio que se mantiene hasta el día de hoy, se encontraban algunas pérgolas adornadas con rosas, en las que los jóvenes pasaban el día. Un poco más atrás, ya cerca del arroyo, había una isla que podía ser rodeada en bote. De hecho, el Tiro Federal alquilaba embarcaciones pequeñas para que los vecinos paseen por el lugar.
Según le informó la historiadora Graciela León a Infociudad, el predio llegó a contar con un zoológico. Sin embargo, en una noche de tormenta los vientos soplaron con tanta fuerza, que dio vuelta la jaula de un puma. Cuando al otro día las autoridades visitaron el polígono, no podían creer lo que había pasado. El animal, temido por muchos, ya no estaba en cautiverio.
Si bien dieron aviso a la municipalidad, nunca más apareció el puma.
La noticia causó tanta conmoción, que durante algunas semanas las madres no dejaban salir a los hijos muy lejos de su casa, temiendo un encuentro casual con el felino. Al poco tiempo, el zoológico se cerró y los animales fueron trasladados a un lugar más grande.
Hoy, el imponente edificio de ladrillos a la vista del Tiro Federal permanece como un testigo silencioso de aquellos años de gloria y misterio. Aunque las rosas ya no perfuman el aire y el arroyo ha seguido su curso natural borrando la geografía de esa antigua isla, la estructura principal conserva intacta esa mística de ‘castillo’ que sigue capturando la mirada de quienes transitan por la zona.
La historia del puma quedó grabada para siempre en el inconsciente colectivo de los gilenses con más años. Nunca se supo con certeza si el felino logró cruzar los campos buscando refugio en los montes cercanos o si simplemente se fundió con el paisaje, pero su escape marcó el fin de una era para el predio. Aquel pequeño zoológico se disolvió entre los ecos de aquella tormenta, dejando paso a la quietud que hoy rodea al polígono.
Redescubrir estos relatos nos invita a mirar nuestra ciudad con otros ojos. El Tiro Federal no es solo un hito arquitectónico; es el escenario de tardes de botes, de encuentros juveniles y de una fiera que, al menos por un tiempo, caminó libre por nuestras tierras, recordándonos que la historia de San Andrés de Giles se escribe tanto con documentos oficiales como con los asombrosos secretos que guardan aún sus vecinos.
En estos 10 años de Infociudad, esta historia nos invita a conocer más el lugar que habitamos.
Tuvieron que pasar muchos años para que se pudiera evidenciar el paso de otro puma por esta zona. Recién en 2018, un vecino de la zona rural confirmaría haber visto uno. Un año después, los jóvenes Agustín Vivas y Juan Cruz Mena empezaron una investigación al respecto. Luego de bicicletear por todo el partido, encontraron unas huellas y las fotografiaron. Al observar las imágenes, el veterinario Eduardo De Lucca lo confirmó: el rastro pertenecía a un puma.
Este tipo de registros se han dado en toda la provincia. Por ese motivo, los especialistas aclararon que estos animales no suelen atacar a los humanos e informaron que se encuentran en peligro de extinción. Por lo cual, se vuelve fundamental evitar la caza, no solo por respeto a la vida, sino también porque si llegara a desaparecer como depredador, sus presas podrían causar un gran desequilibrio ambiental.
El reloj del 29 de septiembre de 2021 marcaba la una de la madrugada, cuando en el Centro de Monitoreo advirtieron que por las calles de San Andrés de Giles caminaba un puma. El felino fue visto en la esquina de las calles Rivadavia y Quintana, pleno centro de nuestra ciudad.
La jefa de Inspección Lorena Taverna, le explicó a Infociudad que, cuando las cámaras tomaron las imágenes del animal, instantáneamente fueron alertados los policías y los inspectores. A partir de ese momento, se empezó con una búsqueda que no arrojó resultados relevantes.
Las fuerzas de seguridad lograron detectarlo y lo siguieron hasta el borde del arroyo de Giles, sobre la calle Pellegrini. Según precisó Esteban Ojeda, director de Bromatología, el animal se perdió cuando pasó el arroyo. “Estuvimos recorriendo la zona, por el lugar que se vio por última vez, y la gente no lo volvió a ver” expresó el veterinario.
En ese momento se sospechaba que fue el mismo felino que fue avistado en General Rodríguez unos días atrás. Al igual que en Giles, en esa ciudad, el animal fue visto por primera vez a través de las cámaras de seguridad, acompañado de un perro callejero. Según informó el portal La Posta, el municipio estaba trabajando con un veterinario especialista para cazarlo con dardos tranquilizantes.